Veracruz, Ver.- “Aquí si no tienes dinero te mueres”, dice una de las habitantes de Santa María Tatetla, comunidad serrana enclavada en el municipio de Jalcomulco, en la región centro del estado de Veracruz. 

La frase se refiere a que, si no se cuenta con el suficiente dinero para pagar el traslado para algún enfermo a la ciudad más cercana, o para costear un buen servicio de salud, se corre el riesgo de morir, porque en la comunidad no existe un hospital. 

Santa María Tatetla se encuentra ubicada a casi tres horas del puerto de Veracruz y a dos de la capital del estado, Xalapa. 

Los dos caminos que conectan con los municipios más cercanos están llenos de baches, piedras y zanjas, lo que dificulta el ingreso y la salida se vuelve una odisea más grande para los habitantes, causando que se hagan casi el doble de tiempo.  

Esto se vuelve más difícil en tiempos de lluvia, ya que el camino se torna lodoso, causando que se atasquen los carros y en algunas ocasiones se desgajan los cerros que rodean a la comunidad, ocasionando que el camino se tape y no puedan salir. 

Los habitantes relatan que muchos enfermos han fallecido tratando de llegar a un hospital, una de las principales razones es porque no se cuenta con servicio de ambulancia o transporte que brinde alguna autoridad. 

Los servicios que hay llegan a cobrar por el traslado hasta mil pesos, gasto que es difícil de costear para la mayoría de las personas, cuyo ingreso es de 120 diarios por trabajar en el campo. 

El servicio de trasporte público es precario, la única ruta que llega a aquella comunidad alejada cuenta con una sola ruta que es a las 7:00 am, mientras que algunos colectivos solo viajan una vez al día. 

Con la llegada del covid-19, el riesgo se vuelve mucho más grande, puesto que la falta de un buen servicio médico, el poco conocimiento de la enfermedad y la escasez de medicamentos son otros problemas que afectan a la población. 

“Aquí en la clínica casi no hay medicinas y en la única farmacia que hay te venden los medicamentos a más del doble y con lo poco que ganas es difícil sobrevivir”, comenta Rosa. 

Hace un año Rosa llegó a vivir a la comunidad, gran parte de su vida había radicado en el puerto de Veracruz, pero tras la muerte de sus padres ella y su familia decidieron quedarse en la localidad, mientras que su esposo por la falta de ingresos se quedó trabajando en Veracruz, para poder mantener a sus tres hijos. 

Desde la puerta de su casa cuenta que, aunque le gusta vivir en aquel lugar, las pocas fuentes de trabajo y la falta de servicios básicos de salud, así como la comunicación, complican la existencia en el pueblo. 

Al preguntarle su opinión sobre el covid-19, dice tener claro que es una enfermedad peligrosa, aunque ella no tiene conocimiento si se han detectado casos sospechosos en el pueblo. 

Los rumores que corren entre las calles dicen que sí, pero como dice “son rumores y no hay cómo probarlos”, refiriéndose a la falta de pruebas que confirmen los casos. 

Hasta la última semana de noviembre, la Secretaría de Salud de Veracruz confirmó cuatro casos positivos de covid-19 en el municipio de Jalcomulco y un fallecimiento; un médico local confirmó que al menos uno de estos casos se registró en Santa María Tatetla. 

Rosa dijo que otro de los problemas es el miedo que las personas tienen y los prejuicios que se originan alrededor del virus y de los pacientes que han tenido algunos síntomas sospechosos, puesto que muchos llegan a ser discriminados por los mismos habitantes. 

Pese a que la localidad cuenta con un pequeño centro de salud los medicamentos son escasos y el servicio solo lo brindan de lunes a viernes, mientras que los fines de semana llegan a quedarse sin esta ayuda.   

Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) señalan que de 2008 a 2018 la población con carencia por acceso a los servicios de salud en Veracruz tuvo una disminución de 26.1 puntos porcentuales. 

Para el 2018, último dato publicado por el Coneval, el estado ocupó el lugar nueve entre las 32 entidades federativas del país por sus niveles de carencia en salud. 

La pobreza con la que se enfrentan al covid 

Las milpas secas que llenan las parcelas que conducen al interior del pueblo demuestran que la siembra este año no se dio, por la falta de lluvia en la región. 

La población obtiene su único ingreso de la siembra de maíz, frijol, cacahuate y pipián, este producto lo llevan a vender a las comunidades más cercanas, lo cual provoca que se vean en la necesidad de salir a otros lugares para conseguir el sustento del día.  

“La marginación y la pobreza hacen que salgan a buscar empleos, ellos no tienen el capital para estar ahí guardados. Nadie tiene una quincena segura en este pueblo (…), todos tienen que salir a trabajar”, aseguró el doctor particular Gilberto Ruíz Chivís, quien da consultas los fines de semana en la población. 

El total de los habitantes de Santa María Tatetla es de mil 773 personas, de estos 909 son hombres y 864 mujeres, mil 261 son adultos y 264 son mayores de 60 años.  

Sobre el acceso al Seguro Social, disponen 819 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

En el interior de la localidad son muy pocas las personas que utilizan cubrebocas, solo algunos adultos mayores improvisan con paliacates o rebosos. Aunque hace un par de semanas se declaró el uso obligatorio para las personas que salieran a las calles, los habitantes siguen sin acatar la orden. 

Gilberto Ruíz, quien lleva más de tres meses tratando el virus en la comunidad asegura que diagnosticó a 20 personas como probables sospechosos, de estos solo uno logró hacerse la prueba la cual salió positiva y una probable defunción que hasta el momento no ha sido confirmada. 

Esto debido a que la mayoría de los pacientes no pueden costear la prueba que autoriza la Secretaría de Salud para el diagnóstico del virus, debido al alto precio que para ellos representa, la cual haciende a los mil pesos. 

“Prácticamente la población no le alcanzaría cubrir su costo (el tratamiento), nadie tiene tampoco una seguridad social ese es un factor de ellos, nadie está asalariado, (…) prácticamente se irían a uno de los hospitales particulares y todos los costos son muy caros, nadie alcanzaría a la intubación o al oxígeno”, aseguró. 

Aunque tienen la posibilidad de acudir a un hospital público, el doctor también aseveró que para eso tendrían que llevar previamente los estudios y análisis de tórax para ser catalogados como sospechosos a covid, lo que también sería muy difícil de cubrir.  

De igual manera no cuentan con un vehículo asignado para trasladar a estos pacientes si los síntomas se llegaran a complicar, ni tampoco tienen la capacitación adecuada para tratar a estas personas. 

Poblaciones rurales y pobres son las más afectadas por covid 

Mientras en el estado de Veracruz el primer caso confirmado de covid se dio en el mes de marzo, hace apenas tres meses que Gilberto registró uno de los primeros sospechosos de covid en Santa María Tatetla. 

Esto por la lejanía que tiene la localidad a las grandes ciudades, factor que los protegió durante algunos meses, aseguró el presidente del Colegio de Medicina Interna de Veracruz, Alejandro Barrat Hernández. 

Pero de la misma manera esta “ventaja” los pone en riesgo por causa de los nulos servicios básicos con los que cuentan estas localidades.  

“Como ellos no estuvieron expuestos inicialmente hay mucha más cantidad de personas que no tienen anticuerpos y puede ser que les “pegue” más fuerte que en ciudades grandes, donde ya pasamos la parte más fuerte, donde tuvimos casos graves e incluso asintomáticos y hasta pudiera haber un cierto nivel de inmunidad en la población”, dijo. 

A inicios de la pandemia el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (Coneval), de acuerdo con el Visor Geoespacial de la Pobreza y el covid-19, señalaba que en los municipios de México las grandes concentraciones de casos positivos se localizaron en las localidades que conforman los principales centros urbanos y en las mismas también se han registrado un número mayor de defunciones. 

Los municipios más alejados de las zonas urbanas aún no habían presentado casos positivos o sospechosos, pero debido a la falta de infraestructura y hospitales, podrían tener mayor riesgo de letalidad contra el virus.  

El Coneval detalló que existía registro de personas con la enfermedad covid-19 en ocho de cada 10 de los municipios de México. Después del 19 de julio se registraron casos de primer contagio en 75 municipios. Poco más del 60 por ciento de estos se localizan en Oaxaca, Puebla, Veracruz y Jalisco. 

En 39 de los 75 municipios que el 19 de julio no contaban con registro de contagio, más del 80 por ciento de la población está en situación de pobreza y en 55 de estos residen menos de 10 mil habitantes, según el Coneval. 

Pobreza en Veracruz agrava la situación 

Estadísticas del Coneval sobre la medición de pobreza en Veracruz, estimaba que, en el 2018, aproximadamente 61.8 por ciento de la población de la entidad vivía en situación de pobreza, es decir, 5 millones 088 mil 600 personas. 

De esta cantidad, 44.1 por ciento, cerca de 3 millones 630 mil 700 personas estaba en situación de pobreza moderada, mientras que el 17.7 por ciento de la población se encontraba en situación de pobreza extrema, lo que equivale a 1 millón 457 mil 900 personas. 

Siendo el porcentaje de pobreza en Veracruz 19.9 puntos porcentuales mayor que el nacional. 

El porcentaje de carencia social en Veracruz en ese mismo año fue de 21.1 por ciento, es decir, un millón 742 mil personas, aproximadamente, presentaron al menos una carencia, 6.1 por ciento de la población era vulnerable por ingresos, lo que significa que alrededor de 506 mil 300 personas no tenían los ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas. 

El covid vino a agravar la situación de este porcentaje de población vulnerable, la cual no cuenta con los servicios básicos de salud, alimentación, educación y de infraestructura en sus comunidades, como el caso de los habitantes de Santa María Tatetla.