“Múltiples desgarros en la región anal y vaginal”, se leyó en la necropsia de la indígena Ernestina Ascencio Rosario, originaria de Soledad Atzompa, Veracruz. La mujer de 73 años habría sido violada y asesinada por elementos del Ejército Mexicano en 2007, durante los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y Felipe Calderón Hinojosa. Hoy el caso sigue impune. 

Pasaron nueve años para lograrse la petición de audiencia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Este viernes 4 de diciembre del 2020 se realizará de manera pública.

Abogadas y Abogados para la Justicia y los Derechos Humanos, el Centro Heriberto Jara y la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica, la Coordinación Nacional de Mujeres Indígenas y la casa Kalli Luz Marina, culpan al Estado de la violencia que sufrió Ernestina en vida y su asesinato. Ellos y ellas son la parte que pidió a la CIDH su intervención. 

La audiencia de la CIDH investigará a fondo el caso, y ‘pondrá sobre la mesa’ los hechos ocurridos hace 13 años. Esta audiencia marca un primer paso para dar justicia a Ernestina, pues a partir de ahí podría determinarse la responsabilidad de las autoridades en guardar impunidad durante años, encubrir delitos y dar ‘carpetazo’ al caso, sin claridad de los detalles.

Gracias a la entrevista de un medio nacional al médico legista Juan Pablo Mendizábal, se pudo confirmar que los gobiernos de Felipe Calderón y Fidel Herrera acordaron ocultar la violación de la indígena veracruzana, pues versiones oficiales no coinciden con los estudios médicos realizados.

El perito que realizó la necropsia a Ernestina asegura que la mujer sufrió violación sexual tumultuaria, al existir cromosomas de al menos tres personas en su cuerpo. Con moretones, Ernestina fue hallada casi inconsciente por sus familiares a unos metros del campamento militar instalado en la Sierra de Zongolica; eran evidentes los golpes en la cabeza, brazos y piernas.

Felipe Calderón y Fidel Herrera Beltrán se unieron en un discurso público para explicar la causa de muerte de la mujer indígena. Para el Estado Ernestina murió por “gastritis crónica”.

¿Cómo identificaron a los agresores de Ernestina?

Tardaron seis horas para poder trasladar a la adulta mayor al Hospital Regional de Río Blanco. No pudo sobrevivir a los múltiples golpes y desgarres. Antes de fallecer dijo “Pinome Xoxome (hombres de verde)”. Sus últimas palabras en náhuatl son un señalamiento directo hacia los “los vestidos de verde”, como les dicen a los soldados en la Sierra de Zongolica.

El médico Juan Pablo Mendizábal intervino momentos más tarde, cuando la mujer ya había fallecido. “La Procuraduría de Justicia del Estado me da instrucciones que yo me constituya en el hospital de Río Blanco para retirar el cuerpo, trasladarlo a la funeraria correspondiente y realizar el estudio solicitado por el Ministerio Público”. 

Dicho estudio comprobó las lesiones físicas de golpes y líquido seminal de al menos tres hombres, que aún escurrían de los genitales del cuerpo sin vida.

A 13 años de su presunto asesinato, la audiencia de la CIDH significa un paso para hacer justicia por Ernestina, sus familiares y la comunidad en la que vivía. El esclarecimiento del caso da esperanza a casos similares de un sector vulnerable, como lo son las mujeres mayores indígenas en México.

La audiencia podrá presenciarse en vivo de manera virtual, a través de la página oficial de Facebook de la CIDH (facebook.com/CIDH.OEA), este viernes 4 de diciembre, en punto de las 13:00 horas.