Veracruz, Ver.- Son las 2:00 de la tarde y Araceli Guevara se dispone a salir de su trabajo. Su turno empieza todos los días a las 6 de la mañana, ella trabaja en un motel de la zona norte del puerto de Veracruz, por ocho horas gana 2 mil pesos quincenales. 

Desde hace siete meses es el único ingreso fijo que tiene su familia, después de que su esposo se quedó sin trabajo por causa de la crisis económica que provocó la pandemia del covid-19.  

El esposo de Araceli fue uno de los más de 10 mil veracruzanos que perdió su empleo en el mes de abril, justo a inicios de la emergencia sanitaria, según las cifras registradas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). 

Su esposo se desempeñaba como guardia de seguridad, semanalmente ganaba 4 mil pesos, ahora solo logra obtener trabajos esporádicos de albañilería, debido a que en ninguna empresa lo logran contratar. 

Por esa causa, Araceli tuvo que hacer frente a los gastos que se multiplicaron a raíz de la emergencia sanitaria y del incremento de productos de la canasta básica como el arroz, aceite, frijol, carnes y demás insumos personales. 

“Los precios se fueron por los cielos, ya uno no puede ir a comprarse o darse un gusto, porque tenemos que comprar la comida (…), he tenido que comprar un poco menos, además la escuela que no perdonó la inscripción”. 

Los gastos que hasta antes de la pandemia tenían los tuvieron que reducir el doble. Para pagar la comida de tres personas en promedio gasta quincenalmente mil 500 pesos, de los 2 mil que gana solo le quedan 500, de los que destina la cuarta parte en trasporte. 

Aunado a eso asegura que también incrementó la inscripción de la escuela de su hija, ya que anteriormente pagaba solo 900 pesos y ahora tuvo que dar mil 200. 

A la cuenta se le sumó el recibo de luz e internet, debido a las clases en línea que su hija necesita, tuvieron que adquirir el servicio, en conjunto tuvo que desembolsar mil 460 pesos, ya que no hubo ningún tipo de beneficio para condonar o ampliar los plazos de pagos. 

“Los niños tienen que tener internet, porque toman las clases por esa vía y si no las toman los van a reprobar. El Gobierno no hace nada para ayudarnos en ese aspecto, al contrario, incrementaron el precio del Internet y la luz”. 

Pese a las múltiples pérdidas laborarles que hubo derivado de la pandemia del covid y del cierre de negocios, los impuestos y recibos de agua, luz y demás servicios no fueron condonados, por el contrario, tuvieron un incremento considerable en estos últimos meses, debido a que la mayoría de las personas estuvieron resguardados en casa, lo que implicó en un consumó mayor. 

Aracely relató que en ocasiones tiene que pedir prestado con familiares para sobrellevar lo que reste de la quincena. Existen días en los que su esposo no logra conseguir trabajos, por lo que la necesidad y frustración se vuelven parte de su cotidianidad. 

Pese a eso, Araceli no pierde el ánimo, siempre con una sonrisa y un albur recibe a los clientes que llegan al motel donde trabaja, negocio que fue afectado con la reducción de clientes, pero que no suspendió sus servicios ni redujo sueldos, como ocurrió en otras empresas de Veracruz.

Aumentó de salario vino con incremento de canasta básica 

Mientras camina rumbo a la casa de su madre, Araceli comenta que este año les subieron el sueldo, antes ganaba mil 500 (lo que ahora gasta en comida), este incremento le sirvió de muy poco, comenta con resignación, ya que el costo de los productos incrementó en estos últimos meses. 

El 16 de diciembre del 2019 el Gobierno Federal aprobó el incremento del salario mínimo, con un aumento del 20 por ciento, cuyo monto fijo es de 123.22 pesos diarios, siendo este el mayor de varios años, después de eso, los estragos se hicieron notar con el aumento de los insumos básicos. 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó en su comunicado de prensa número 402/20 que en la primera quincena de agosto de 2020 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 0.24 por ciento respecto a la quincena inmediata anterior. 

Algunos locatarios de los mercados del municipio veracruzano registraron en el mes de octubre un incremento en los productos como la cebolla, jitomate, el limón y cilantro. 

El precio de la cebolla rondaba hasta antes de la pandemia en ocho y nueve pesos el kilo, en ese mes el costo ascendió a 25 pesos, mientras que el cilantro había alcanzado un aumento de más de 40 pesos de los 18 que costaba. 

Esta alza de los productos vino a derivar en una inflación anual de 3.99 por ciento, mayor a lo reportado en el tercer trimestre de 2019 que fue de 3.3, repercutiendo en la economía de las familias. 

A estos aumentos se le sumo el de la tortilla, el más reciente en el mes de diciembre. A finales de noviembre el presidente de la Unión de Molineros de Veracruz-Boca del Río, Zenón Uscanga Jiménez, anunció que a partir del primero de diciembre de 2020, el precio de la tortilla en Veracruz subiría entre un peso y 1.50 pesos por kilo. 

Aumentó población que no tiene acceso a la canasta básica 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) registró, en 2018, que el porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos en Veracruz se incrementó en 13.6 puntos porcentuales.  

Un millón 477 mil 200 personas tuvieron un ingreso insuficiente para comprar la canasta alimentaria y no alimentaria. 

En la zona urbana, el valor mensual por persona de la línea de pobreza por ingresos de agosto de 2008 a agosto de 2018 pasó de mil 923.97 pesos a 3 mil 001.17 y en la zona rural fue de mil 203.51 a mil 941.01. 

Lo anterior significó un incremento del costo de las necesidades de las personas. Tras la llegada de la pandemia del covid las cosas empeoraron, no solo para Veracruz, sino para todo el país. 

El porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria aumentó al pasar de 38.5 por ciento en el tercer trimestre de 2019 a 44.5 en el tercer trimestre de 2020, justo cuando la pandemia del covid se encontraba en el punto más crítico. 

Entre el primer y tercer trimestre de 2020, el ingreso laboral real tuvo una disminución de 12.3 por ciento, y un aumento de la pobreza laboral de 35.7 a 44.5.  

Un total de 12 entidades federativas mantuvieron niveles de pobreza laboral por encima del 45 por ciento en los meses de julio, agosto y septiembre, estos estados fueron Chiapas, Ciudad de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz. 

Mientras que la línea de pobreza extrema de personas que no tienen acceso a la canasta básica aumentó anualmente 6.2 por ciento en zonas urbanas y 7.4 en zonas rurales, ambas variaciones mayores a la inflación anual de 3.9 y a las observadas en el mismo periodo del año anterior. 

Las cifras se observan en casos reales como el de Araceli, quien tiene que sobrevivir con cien pesos diarios, al ser el único ingreso que se aporta en su casa después de que su esposo perdió su empleo como guardia de seguridad a inicios de la pandemia. 

Hace falta actualización de plan de desarrollo frente a pandemia 

El investigador y economista de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández, recalcó que la emergencia sanitaria vino a exhibir las deficiencias no solo en salud, pobreza y desigualdad, sino también la de un modelo adecuado de plan de desarrollo económico para los pueblos de México. 

“Estamos ante una nueva situación y los gobiernos siguen actuando como si vivieran en otra realidad, lo que tenemos que tomar conciencia inmediata es que está nueva realidad es muy diferente, en muchos aspectos, de las que estábamos acostumbrados a vivir”. 

El especialista dijo que es importante que los gobiernos empiecen a trabajar en un nuevo plan de desarrollo económico, tomando en cuenta las diferentes necesidades de cada municipio, pueblo y entidad.  

Los problemas de recesión para el país apenas comienzan y pese a las pequeñas muestras de recuperación de empleos en algunas empresas, el panorama para el próximo año luce desalentador, añadió. 

“Antes de la pandemia la situación de la economía en México era ya muy cuestionable (…), deteriorando la vida diaria de millones de seres humanos, tenemos una pérdida aproximada de más de un millón de pequeños negocios, que es la industria pequeña que mantiene a millones de empleados”. 

Este cierre de pequeñas empresas derivó en la pérdida de más de 4 millones de empleos, dijo Rafael Arias Hernández. 

Para el economista la crisis que se vive en el país es de hace años, per la pandemia vino a agudizar la situación, poniendo en riesgo la integridad y calidad de vida de las familias mexicanas como las de Araceli, que hasta antes del covid lograban vivir, pero con la pérdida de trabajo apenas y logran sobrevivir.