Veracruz, Ver.- Sentado frente a la Catedral de Nuestra señora de la Asunción, en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Veracruz, don José Luis Maceda pasa sus días trabajando como bolero, labora más de ocho horas diarias contra todo pronóstico e inclemencia, con una sola meta, juntar dinero para pagar los 15 años de su hija menor.

El hombre de 77 años, de cabello y bigote canoso, recibe a sus clientes con una sonrisa y una cálida platica, que hace sentir en confianza a toda persona que decide lustrar sus zapatos con él.

Por azares del destino hace 15 años llegó a trabajar como bolero, después de haber pasado una profunda depresión por perder a su primera esposa y luego de que su empresa de refacciones automovilísticas quebró.

Mientras cuenta la historia de su vida y cómo es que fue a parar en aquel oficio, luego de haber tenido todo y perderlo, dice aún tener fuerzas para cumplirle el sueño de organizarle una fiesta a su hija.

Presuroso atiende a los pocos clientes que llegan hasta donde está en medio de la pandemia de civid, hay veces que logra juntar al día 300 pesos, otras se va con las manos vacías.

Pese a esto afirma que nunca deja de ir a trabajar e incluso atiende servicios a domicilio a algunas empresas que requieren del mantenimiento de sus botas.

“Yo estoy tratando de ahorrar y trabajar para poder darle un poco más, comprar las cosas que faltan (…), ya tengo ofrecida la ayuda del pastel, las invitaciones, lo que más se necesita”, comenta ilusionado.

Al contar las múltiples muestras de apoyo que los veracruzanos mostraron ante su causa, después de que se difundiera su caso mediante las redes sociales.

Pero esto también le ocasionó problemas a su esposa, quien fue víctima del acoso cibernético de algunas personas, por lo cual dijo haberse sentido mal, pero de igual manera él prefiere no hacerles caso a las críticas y seguir trabajando.

Con 77 años, José trabaja para pagar fiesta de 15 años de su hija

Covid lo obligó a trabajar hasta de albañil

Don José Luis al igual que muchos otros comerciantes y trabajadores que estaban en el zócalo de la ciudad, se vieron en la necesidad de ausentarse por algunos meses, debido a la cuarentena que ocasionó la suspensión de actividades no esenciales.

Durante ese lapso tuvo que realizar todo tipo de trabajo, desde hacer mandados con sus vecinos, vender diferentes productos y hasta meterse de albañil, con tal de llevar dinero a su casa.

Por fortuna para él, siempre contó con trabajo, aunque esporádico logró sobrevivir todo el tiempo que las actividades estuvieron en pausa.

A pesar de que el trabajo está regresando paulatinamente, don José Luis siempre se mantiene con la de fe en alto y con la mente positiva, siempre pensando en su familia.

Con la agilidad que los años le dieron realiza su trabajo, sin perder el hilo de la conversación, habla de su hija, dice que es una niña muy buena, con buenas calificaciones y admite sentirse orgulloso, por lo que sale todos los días a buscar el sustento para su familia.

A sus casi 80 años don José Luis goza de buena salud, afirma que hace algunos meses estuvo enfermo, aunque no sabe a ciencia cierta si logró contagiarse de covid, dice que padeció algunos síntomas.

A pesar de eso dice no temerle al virus, ya que aún se siente con toda la vitalidad de seguir trabajando. Afirma que nunca fue al médico y que pudo recuperarse en casa, con todas las medidas necesarias.

Covid aumenta vulnerabilidad de adultos mayores

Debido a que la población de adultos mayores es la más propensa a tener complicaciones si llegan a contraer el covid, las recomendaciones de la Secretaria de Salud obligaron a la mayoría a permanecer en casa.

Pero hubo muchos como don José Luis que no tuvieron esa facilidad, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que en el 2019, 23.6 por ciento de los adultos mayores de 68 años reportó tener un empleo y recibir un salario por dicha actividad.

Esta cifra representa aproximadamente 1 millón 700 mil adultos mayores. Mientras que 79 por ciento lo hace en la informalidad y el 21 restante tiene un trabajo formal.

Dentro de los adultos mayores que reportaron seguir trabajando en el cuarto trimestre de 2019, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 43 por ciento trabajaba en sectores catalogados como de riesgo medio-alto y alto de sufrir repercusiones sobre la producción, esto los expone a un riesgo mayor de desempleo.

Esto implicó que hay aproximadamente 753 mil adultos mayores en riesgo de perder su empleo como consecuencia del COVID-19.

Durante el primer trimestre de 2020, justo cuando la pandemia del covid iniciaba en el estado de Veracruz se redujeron 4.8 por ciento los adultos mayores con ocupación plena, lo que representa 83 mil adultos mayores que dejaron sus lugares de trabajo de forma temporal o permanente.

La mayoría de ellos como don José Luis tuvieron que realizar otros trabajos ajenos a los que estaban acostumbrados para sobrevivir, mientras que otros más se mantenían de la donación de personas.