Veracruz, Ver.- Rosa aún recuerda que hace un año llegó a la Basílica de Guadalupe con bastón en mano y con los pies casi destruidos por caminar nueve días desde el municipio de Cuitláhuac, en la zona centro del estado de Veracruz, a la Ciudad de México. 

El cansancio y el desgaste de caminar durante más de 60 horas y 312 kilómetros se desvanecieron al ver la imponente imagen de la Virgen de Guadalupe, dice al recordar aquel momento con añoranza.

Con 21 años de realizar esta peregrinación, esta temporada tuvo que desistir del viaje debido a la pandemia del covid.

La emergencia sanitaria obligó a la mayoría de los feligreses a quedarse en casa, como una manera de evitar aglomeraciones, para así controlar la propagación del virus.

Además de que el recinto de destino permanecerá cerrado del 10 al 13 de diciembre, anunciaron autoridades eclesiásticas.

Debido a eso muchos de los peregrinos como Rosa, decidieron acatar las ordenes y resguardarse en casa, realizando algunas actividades desde sus iglesias correspondientes, con las medidas necesarias, pues afirma que la seguridad y salud es primero.

“Añoramos mucho estar, recorrer los caminos, estar en ese momento, pero también reconocemos que una parte de nuestra espiritualidad nos marca que hay que aprender de la obediencia cuando es necesario”, aseguró.

21 años de fe que la pandemia no puede acabar

El deseo de renovar su fe la llevó a ingresar a las filas de los grupos de peregrinos, animada por sus hermanos, quienes ya formaban parte de esta tradición, como la mayoría de las personas Rosa iba con una sola meta, llegar hasta la Basílica para agradecer por los milagros que la virgen le había cumplido en su carrera profesional.

Nunca se imaginó que esa primera experiencia le cambiaria la vida y que la seguiría realizando todos los años, sin falta alguna con excepción de este, pese a las condiciones del tiempo, la distancia y contra todo pronóstico, lograban llegar hasta su destino.

Pero afirma que el camino no es fácil y que durante el trayecto se enfrentan a muchos obstáculos, además del cansancio, la inseguridad y alguno que otro accidente, aunque por fortuna a ella no le ha tocado ningún percance que amerite abandonar la peregrinación.  

“Mi primer y segundo año no fueron fáciles, sin embargo, las experiencias vividas sobre todo la experiencia religiosa que fundamentalmente nos mueve, la experiencia espiritual es bastante grande”, dijo Rosa al recordar las dos décadas que ha participado en el recorrido.

Durante los múltiples años en los cuales asistió, su fe la mantuvo en pie, durante las horas extenuantes de caminatas, recorrer veredas solitarias y algunas veces dormir hasta en las calles, aseguró.

Pero siempre acompañada de otros 40 peregrinos, que al igual que Rosa llevan puestos su estandarte y la fe que los mueve todo el año.

“La parte más importante la hace tu fe, tu espiritualidad porque llega un momento que ya no resistimos más, que no tenemos más fuerza, pero esos momentos de meditación de oración te hacen nuevamente levantarte y continuar”, aseveró.

Actividades eclesiásticas fueron detenidas durante pandemia

Desde el mes de marzo la Diócesis de Veracruz suspendió todas las actividades eclesiásticas con motivo de la emergencia sanitaria que recién comenzaba en el estado. 

Desde suspender el tradicional saludo de paz, hasta realizar misas sin feligreses, de igual forma las celebraciones de Semana Santa, así como el Viacrucis que fue realizado a puerta cerrada, todo para controlar la propagación del virus.

Mientras que, la mañana de este 11 de diciembre se realizó la misa en honor a la Virgen de Guadalupe, donde llegaron una caravana de peregrinos, de igual manera las mañanitas serán realizadas con un número limitados de personas, en algunas iglesias, como media de prevención.

Por lo cual miles de feligreses tendrán que permanecer desde sus casas, al igual que Rosa, de igual manera otros dejaron aún lado las restricciones y realizaron las peregrinaciones hacia la Basílica, pese a que permanece cerrada.