Fernando Apan no cuenta con el sentido de la vista. De visita en el puerto de Veracruz intentó comer con su familia en el conocido Gran Café de La Parroquia 500 años, sin esperar que sería discriminado por ir en compañía de su perro guía Sadie. “Espero que me ayuden a difundir esta noticia”, escribió desde red social para denunciar lo acontecido.

El joven narra que de forma “grosera y tajante” mesero y gerente les pidieron quedarse afuera del lugar o que se sentaran en una mesa de la esquina del establecimiento, ubicado en la avenida Manuel Ávila Camacho, esquina con avenida George Washington, frente al malecón de Veracruz.

La familia fue aislada del resto de los comensales por la presencia del perro de asistencia, a lo que el personal del restaurante negó fuera una discriminación.

A pesar de pesar de que Fernando mostró un permiso de Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) que respalda la necesidad del canino, les fue negado sentarse donde era de su agrado, a lo que la familia respondió con abandonar el lugar y desde afuera grabaron una denuncia para redes sociales.

En los comentarios del video, el joven aclara que el lugar en el que se le limitó a sentarse no era más amplio, por lo que tampoco se trataba como atención a respetar medidas sanitarias por covid.

“En plena época de pandemia visito cafés y restaurantes frecuentemente con el debido cuidado, y se me permite entrar y tomar la mesa que yo desee.” Escribió.

Fernando Apan asegura fue tratado con desdén e ironía, pues personal incluso comentó que en el rincón no tendría vista al mar pero sí al tostador. Apan dice procederá a denunciar al establecimiento ante Profeco por tratarse de un trato discriminatorio a su persona.


¿Qué es un perro guía?
Según el portal oficial de Libre Acceso A.C. un perro de asistencia no es una mascota, pues fue adiestrado para trabajar.
El can debe ser respetado pues cumple su función de guía y acompañante de la persona que es su amo o ama.
Estos perros son adiestrados para evacuar en momentos y lugares específicos, y su interacción con demás personas es prácticamente nula. Están capacitados para permanecer junto a sus dueños en todo tipo de establecimientos, sin causar disturbios ni molestias al público