Después de casi 10 meses de que la pandemia del covid los dejara sin ventas y sin clientes, en la fachada del restaurante La Gaviota se alcanza a ver una cartulina con la leyenda “se solicita cocinero”.

El silencio que se impregna dentro del lugar refleja la crisis por la que decenas de restaurantes están pasando en el municipio de Veracruz, ya es la hora del desayuno y doña Inés no ha preparado ningún platillo, pero su presencia y la de los demás empleados es la evidencia de que se trata de uno de los negocios que sobrevivió a la crisis. 

Con más de 25 años operando en el Centro Histórico, en la plaza Álvaro Obregón, es uno de los pocos restaurantes que siguen en pie después de la llegada del covid al estado de Veracruz.

La mayoría de esos locales cerraron por la falta de clientela y sobre todo por los recibos de luz, agua y renta que no lograron costear, asegura Inés.

Ella lleva trabajando en “La Gaviota” casi el mismo tiempo de que el lugar fuera inaugurado, ahora ve como años de esfuerzo y de lucha se encuentran resistiendo a una de las peores crisis económicas que les tocó sortear.

Hay días en los que asegura no llega ningún cliente, a pesar de eso su jefa optó por permanecer abiertos y no cerrar, atendiendo las medidas sanitarias exigidas por autoridades. 

“Siempre hemos estado abiertos, pero sin trabajo y hemos estado batallando (…), nos quedábamos para que la clientela no se fuera y así poder retener a los pocos clientes que llagaran”, comenta Inés.

Con reanudación de actividades logró contratar a empleados

Debido a la escasez de trabajo que provocó la pandemia los dueños del restaurante tuvieron que despedir a más de la mitad de sus trabajadores y los que se quedaron tuvieron que modificar los turnos laborales.

Antes de la emergencia sanitaria tenían una platilla laboral de 20 personas, ahora solo cuentan con ocho, pero con la reciente reanudación de actividades están buscando de nueva cuenta más personal, comenta Inés.

Tal es el caso de Rodolfo y Guillermina ambos acaban de ingresar a trabajar dentro del restaurante.

Guillermina inició casi a mediados de la cuarentena y admite estar agradecida por haber encontrado trabajo, ya que estaba desempleada y temía que fuera imposible conseguir un empleo debido a la crisis que está causando la pandemia.

Aunque hubo reducción de sueldo, comenta que es mejor eso a no contar con ningún ingreso.

Sobreviven por servicio a domicilio

Pese a que desde hace más de un mes la actividad en el Centro Histórico volvió a retomarse, los locatarios admiten que apenas logran alcanzar 50 por ciento de las ventas que anteriormente tenía.

Debido a que aún no hay suficiente afluencia de turismo, a causa de eso tuvieron que implementar el servicio a domicilio, a través de redes sociales, lo que les permitió sobrevivir durante estos 10 meses, aunado a eso la ventaja que tienen ante los otros locales es que no pagan renta por el lugar, lo que a muchos locatarios los obligó a cerrar.

Sin embargo, los otros recibos de agua y luz son los que hasta el momento les está generando problemas, ya que no logran juntar para pagarlos.

Aunado a esto el poco a poyo que recibieron del Gobierno hace que la situación cada vez más se complique, aseguró Inés.

Como la mayoría de los empleados esperan que el próximo año mejore la situación económica y esperan seguir contando con trabajo para poder resistir a las adversidades que ocasionó la pandemia.