Veracruz, Ver.- De las decenas de pacientes con síntomas graves de covid que Mario atendió en el Hospital General de Zona 50 del IMSS, ubicado en el municipio de Lerdo de Tejada en el estado de Veracruz, el recuerdo de una niña de 12 años que ayudó a intubar para ser trasladada a un hospital de primer nivel es el que más lo impactó durante la pandemia.

"Saber que su diagnóstico no era nada alentador, una niña pequeña con toda la vida por delante sufriendo eso, nosotros la vimos salir de la unidad, pero no la vimos regresar."

Vocación de servicio movió a Mario a sumarse a lucha contra covid

Su vocación para profesionalizarse en el área de la salud lo llevó a estudiar la Licenciatura en Enfermería en la Universidad Veracruzana (UV) hace más de 10 años, esa misma vocación lo motiva a viajar como voluntarios del IMSS para apoyar al personal que atiende la saturación de hospitales por la pandemia de covid en la Ciudad de México.

Desde que la emergencia sanitaria se activó en Veracruz, Mario Alberto Cobaxin, un enfermero de 34 años originario de San Andrés Tuxtla, fue asignado al módulo covid de la clínica que recibe a pacientes de los municipios localizados en la región de Los Tuxtlas.

Sus jornadas de trabajo de 8 horas diarias se convirtieron en una tarea extenuante por la carga de pacientes que se cumulaban en el pico más alto de contagios, así como por los aditamentos que utilizaba para evitar contagiarse, algo que no lo libró de enfrentar a la enfermedad en carne propia.

Al uso de cubrebocas, traje aislante y careta se acostumbró poco a poco, pero el otro peso que sigue cargando es el emocional, por la atención de pacientes que en ocasiones no sobrevivían a la nueva enfermedad, o como el de la pequeña de 12 años que intubó y de la que no supo más.

"Es traumático porque llega el momento en el que te paras junto al paciente y ya no le puedes dar nada más, le estás dando todo lo que te están indicando y prácticamente a veces solo lo ves morir, sin poder hacer nada, como hombre te llega a conmover".

Trabajar con miedo

Mario tuvo miedo cuando fue asignado al módulo covid en la clínica donde trabaja, era una enfermedad de la que no se sabía mucho, pero había certeza de la letalidad por la experiencia de otros países.

De eso hace 8 meses y aunque el miedo persiste, lo confronta con un cuidado extremo que aprendió a implementar con el paso de los días, en la atención diaria de pacientes.

"Normalmente llegan personas de la tercera edad y es muy triste porque los vemos llegar y así como los vemos llegar uno a uno se nos va yendo, al principio si nos pegaba, es lo que no hace endurecernos a veces, porque de lo contrario colapsaríamos a cada rato".

Mario se contagió de covid-19 en junio, cuando en Veracruz se activaba la fase dos de la emergencia sanitaria y los casos positivos iban en ascenso.

El área en del hospital al que lo asignaron al inicio fue catalogada de bajo riesgo, era el encargado de recibir y valorar a pacientes sospechosos por alguna complicación respiratoria o sintomatología, fue ahí que tuvo contacto con los primeros pacientes enfermos de la región.

"A mí me mandan a un área que supuestamente no era de riesgo y sorpresa, me llegan pacientes que ya estaban en la comunidad y nos estaban infectando, a partir de ahí tomé como experiencia tratar a todos como si fueran infectados, eso me ha ayudado mucho para protegerme y dar una buena atención".

Sacrificó contacto con familia

Esta es la primera vez que Mario pasará la Navidad, el Fin de Año y hasta el Día de Reyes alejado de su familia, debido a que decidió sumarse al personal que atiende la saturación de hospitales en la Ciudad de México que causó la pandemia.

El decirlo en voz alta lo hace reflexionar, pero afirma que el distanciamiento con sus padres y su pareja lo implementó desde el momento en el que comenzó a trabajar en el módulo covid del Hospital General del Zona 50 del IMSS, en Lerdo de Tejada.

A pesar de que fue portador de la enfermedad de covid, el cortar todo contacto con su familia permitió que ninguno de ellos se contagiara, a pesar de que habitan en el mismo domicilio en la ciudad de San Andrés Tuxtla.

Para garantizar la seguridad de sus padres, implementó un protocolo que sigue al pie de la letra al llegar a su casa. 

"Al principio es triste porque implementé como un simulacro para entrar a mi casa, entrar por la parte posterior, me desvisto, desinfecto mi ropa, me baño ahí afuera y entro a mi hogar, pero entraba sin saludar a mamá, sin saludar a papá, sin saludar a nadie, al principio porque no sabía si podía ser un portador asintomático".

"Así es como lo llevo en casa, así es como lo llevo con mi pareja, estamos juntos, pero hay una barrera que hasta ahora ha funcionado".

La crisis de covid es por la irresponsabilidad y desobediencia

Mario decidió inscribirse como voluntario para apoyar en la atención de pacientes covid en la Ciudad de México el 15 de diciembre, cuando se enteró que la carga de trabajo del personal de enfermería, médico y de limpieza se volvía cada vez más fuerte por un aumento en los casos de coronavirus.

Su voz se ahoga entre la impotencia cuando afirma que la crisis que se vive se debe a la desobediencia de personas que no atienden las recomendaciones de autoridades del sector salud, a pesar de que la situación suma 9 meses en el país.

"Lo que me motiva es poder ayudar al personal, yo sé que este foco rojo que surgió ahorita es por la desobediencia de la población y sé que la gente no va a obedecer, pero el personal médico, de enfermería y de limpieza no tiene la culpa, entonces nosotros tratamos de hacer esto, aunque sea un granito de arena echarles la mano porque están cansado".

"Porque también sé que en estas personas irresponsables arrastran a personas inocentes, abuelitos, niños y jóvenes adultos que si atienden las recomendaciones, que llegan a los hospitales porque alguien que no se cuidó los contagió".

No cambiaría de profesión

Mario Cobaxin partió la madrugada de este 23 de diciembre junto con 12 compañeros suyos del Hospital General de Zona 50 del IMSS con destino a la Ciudad de México, a donde se integrará al grupo de 600 voluntarios de diversos puntos del país que ayudarán a reforzar la atención de pacientes covid en la capital del país.

En la escala que hizo en el puerto de Veracruz para abordar el vuelo que lo lleva a su destino, platica que no imagina su carrera profesional de otra manera, ahora participando en el "Plan Chapultepec".

Relata que supo que quería estudiar enfermería cuando estudiaba la secundaria en el municipio de San Andrés Tuxtla, de donde es originario.

Siempre tuvo inquietud por estudiar alguna carrera relacionada con el área de la salud, pero un curso básico de enfermería al que ingresó por invitación de un amigo de su papá terminó por definir su camino.

A pesar de la situación de crisis al que se enfrenta actualmente -como otros trabajadores del sector salud-, afirmó que no ve su vida de otra forma que no sea trabajando en un hospital.

Al finalizar este 2020 cumple ocho años como enfermero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dos años trabajó para la Secretaría de Salud del Estado "es lo me nace hacer y lo que hago con mucho gusto".