Oteapan, Ver.- En el municipio de Oteapan, como en otros de Veracruz y el país, se mantiene la tradición de elaborar viejos para quemarlos el 31 de diciembre y así despedir un año más y dar la bienvenida al nuevo.

Elizabeth Martínez Martínez, habitante de esta localidad encallada en el sur de Veracruz, lleva 40 años elaborando estos muñecos que descansan en la entrada principal de su hogar, de la colonia El Rincón.

Lo hace por tradición y en homenaje a su padre, quien le heredó este gusto por los viejos.

“Mi papá era su tradición lo de los viejos, y pues en ese trayecto yo fui la que decidió seguirla, primero me vestía con él y salíamos a las calles a bailar acompañados del viejo, yo me vestía de vieja y el de viejito y salíamos casa por casa cantando y bailando los versos”, cuenta muy emocionada, mientras recuerda a su padre.

Hojas de plátano, relleno principal del viejo

Actualmente los viejos son vendidos en diferentes partes a precios que van de los 200 hasta los 500 pesos, en su mayoría rellenos de periódico o trapo.

Aunque Bety, como le conocen en su colonia, dice que prefiere seguir usando hojas secas del árbol de plátano que ayudan a quemarse más rápido, además de que forma parte de la tradición en este pueblo.

Mientras da forma al viejo dentro de su hogar, cuenta que utiliza una camisa y un pantalón de su padre que ya falleció hace tres años, para el cuerpo y la cabeza con una playera vieja, que es cubierta con una máscara de plástico.
                                                                                                                                                                             “Primero voy a costurar el pantalón y luego la camisa, pero relleno primero lo que es la pierna y de ahí me voy al cuerpo, y de ahí bien rellenado se vuelve a costurar y armarlo muy bien lo que es la cabeza”, explicó.

Dedica un día entero a la elaboración del muñeco que mide un metro con 70 centímetros, sus manos son hechas con un guante y en los pies coloca un tenis que igual era de su padre. 

“Trato de acomodar la hoja bien para que no tenga bolas y a veces me ayudan mis sobrinas porque les digo que deben aprender, por lo que se ve así, lo siento en una silla y ahí voy dando forma rellenando”, indicó.

Después de una charla y mientras trabaja arduamente, recoge toda la hoja restante y lo mete donde se va deforme o no está parejo.

Este 2020 dedicó el viejo a su padre

Dependiendo el año, elabora sus viejos de personajes diferentes que van desde políticos, policías y hasta familiares.

En este 2020 representó a su padre que ya no está con ellos y quien además fue regidor en este municipio de Oteapan, usando una de las camisas preferidas de su padre en vida.

No olvidó colocarle cubrebocas para protegerlo del Covid-19.

“Sí le puse porque si mi papá estuviera vivo, seguro usaría su cubrebocas por ser ya un viejito y pues le voy a poner su guante como mano y sus zapatos, porque es una tradición que para mí no la dejo pasar”, manifestó.

Pandemia no impidió que habitantes de Oteapan elaboren viejos

Oteapan, que limita con los municipios de Cosoleacaque, Jáltipan y Chinameca, es un pueblo rico en tradiciones y más durante el fin de año.

Además de elaborar viejos, desde hace 36 años se celebra el concurso del tradicional “Pobre Viejo”.

Se trata de una tradición en la que hombres, jóvenes y adultos, compiten por el primer lugar realizando parodias, cantando versos y bailando en el escenario recordando los hechos o personajes más sobresalientes de la sociedad local, además de hacer una crítica chusca a las autoridades de los tres niveles de gobierno.

En ese evento, que en esta ocasión fue de forma virtual, se pide como requisito obligatorio presentar muñecos de viejos representativos al personaje que llevarán, por lo que esos muñecos se observan por todas partes.

Policías, presidentes de la República, alcaldes y ancianitas reconocidas por su aporte cultural son hechos en muñecos por los habitantes.

“Es una tradición que aunque se hace en varios lugares, creo que en Oteapan tiene mayor significado y a todos nos pone de buenas, aún cuando con esta pandemia no van bien las cosas”.