La mañana de este 29 de diciembre un joven de oficio carnicero fue privado de la libertad por hombres armados en el municipio de Huatusco, en la región de las Altas Montañas de Veracruz. Hasta el momento la víctima permanece desaparecida. 

De acuerdo con autoridades policiales, alrededor de las nueve horas un padre denunció que su hijo, Eduardo Cortés Vega, de 22 años de edad, recién había sido sustraído de su domicilio por al menos cinco hombre que portaban armas cortas y largas. 

Este hecho ocurrió en la colonia La Reserva, en las inmediaciones del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz (Cobaev). Los plagiaros de Cortés Vega, expuso su padre, se dieron a la fuga con dirección al bulevar de la Reserva Territorial y desde entonces su paradero es desconocido. 

Eduardo Cortés viste una sudadera, pantalón de mezclilla deslavado color azul y botas de hule color blanco. Es de complexión delgada, cejas pobladas, ojos café oscuro y tez morena clara. 

Huatusco ha registrado en meses recientes numerosas denuncias por delitos de alto impacto. Según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), entre enero y noviembre de 2020 se cometieron 11 homicidios dolosos; diez de ellos cometidos con arma de fuego. 

El 28 de noviembre de 2020, Guillermo E. J., líder del PAN de Tlacotepec de Mejía, fue rescatado en una casa de seguridad tras permanecer cinco días secuestrado. El plagio del político fue cometido en la ciudad de Totutla, ubicada a 14 kilómetros de Huatusco. 

El representante panista fue privado de su libertad la tarde del 23 de noviembre en el primer cuadro de Totutla. Cuatro hombres con armas largas lo sustrajeron de un vehículo Jetta color gris y posteriormente lo subieron a una camioneta Duster roja para llevarlo hasta una casa de seguridad en Sochiapa, a 13 kilómetros de Huatusco. 

Los plagiarios de Guillermo E.J., exigían un millón de pesos por su liberación, confirmaron autoridades involucradas con el caso. Tras días de búsqueda, el político fue hallado en un domicilio de la carretera federal 125. La víctima estaba amordazada, atada de pies y manos, y presentaba rasgos de tortura física y psicológica; por ese hecho no hubo detenidos.