Luego de ayudar a los Reyes Magos a llevar sonrisas para niños de escasos recursos en su colonia, María Elena Rodríguez Sandoval afirma que es mejor sacar los juguetes y cosas que llevan tiempo en el cajón o arrumbadas y donarlas a los que menos tienen.

“A veces uno tiene que hacer magia para que las cosas ocurran”, comenta, orgullosa de los comentarios alentadores que recibieron en redes sociales por su iniciativa altruista.

La mujer de 32 años, su esposo y sus dos hijos de 9 y 10 años, decidieron que el patio de su negocio de publicidad, ubicado en la colonia José Vasconcelos, se convirtiera por un día en juguetería y regalar a los niños lo mismo carritos, que dinosaurios, aviones o muñecas.

“Es mejor que alguien lo tenga a que esté guardado, empolvándose”, insiste María Elena, quien el 6 de enero por la mañana les pidió a sus hijos Óscar Rodrigo y Francisco Mateo desprenderse de algunos juguetes que ya no usaran, pero no se imaginó que esta acción generaría un efecto en vecinos y familiares que se sumaron a la iniciativa.

“Estábamos haciendo limpieza y vimos que teníamos muchos juguetes que ya no ocupaban y no había necesidad de tenerlos; platiqué con Mateo y de ahí surgió la idea de donarlos a niños a los que no les hubieran llegado los Reyes. El más grande sacó dinosaurios, balones de futbol y la llantera de enfrente les echó aire y sacamos todos los juguetes en bodega”, cuenta Male.

Rápidamente Male, sus hijos y Óscar Nájera, su esposo, sacaron una mesita con los juguetes, entre los que se incluyó una colección de carritos de Hot Wheel y, en unos minutos, los niños se acercaban a tomar alguno de su preferencia. Así, el local llamado Multimpresos Xalapa se volvió una sucursal alterna de los Reyes Magos en Xalapa.

“Nos conmovió mucho ver a niños muy contentos con su regalo porque no sabíamos que esto iba a llegar tanto; un amigo nos tomó fotos y las compartió en redes generando buena respuesta. Un niño vino por un avión, se lo llevó y al cruzar la calle iba volando el avión feliz. Si no tenemos recursos económicos pero tenemos algo en casa que podamos donar lo hacemos con gusto”. 

A la familia Nájera Rodríguez se les unieron la hermana y madre de Óscar que donaron juguetes para niña y algunos amigos suyos llevaron peluches, de manera que la mesa al mismo tiempo que se vaciaba de juguetes, se llenaba con otros que eran donados y listos para sorprender a algún niño.

“Nos conmovió poder ayudar, una señora contó que su hijo estaba triste por no recibir Reyes pero pasó aquí y tomó un juguete y con eso le cambió la cara; con eso nosotros nos dimos por bien servidos. No lo hicimos por publicidad ni nada, sino como una manera de regresar lo que la vida nos ha dado, las ventajas que ellos han tenido porque hay muchos niños que no lo tienen”, cuenta Male. 

Pero para sus hijos Óscar Rodrigo y Francisco Mateo las ganas de ayudar pudieron más que el sentimiento de tristeza que les causó desprenderse de juguetes tan preciados como dinosaurios y carritos.

“Los niños venían y agarraban un carrito pero mejor hicimos bolsitas para que se llevaran varios, algunas de coches y otras de dinosaurios. Hubo niños que vinieron por más de un juguete. No les pusimos límites, venían y agarraban lo que querían”.

LA MAGIA DURANTE LA PANDEMIA 

Eran las 9:00 de la noche y los niños seguían pasando, algunos solos, otros acompañados de su familia. Male acepta que el 2020 estuvo marcado por una situación económica compleja ante la disminución de ventas de sus servicios y que por eso está convencida de que es necesario ayudarse unos a otros.

“Hay veces que uno tiene que hacer demasiada magia para que las cosas puedan llegar y unirnos entre varios porque la situación es muy complicada, la pandemia nos ha cambiado la vida a todos lo hemos visto”.

Dijo que para el negocio familiar representó una baja en elaboración de tarjetas de presentación, lonas, playeras, tazas y en general objetos personalizados, pero que afortunadamente nunca “se fueron en ceros” pese a la contingencia sanitaria, por poco trabajo que tuvieran se desvelaba para cumplir con el pedido de sus clientes. 

“Para nosotros fue un año muy complicado en nuestro negocio porque dependemos de lo que la gente viene a pedir y en otros años en diciembre nos va muy bien porque piden playeras, calendarios y cosas que quieren regalar y este año fue menos. Nosotros vivimos de aquí, trabajamos mi esposo y yo, no le pagamos a alguien porque lo que ingresa es para nosotros, a veces nos desvelamos o no dormimos por entregar un buen servicio”. 

MATEO Y ÓSCAR RECIBIERON SUS REGALOS 

Este 6 de enero Óscar Rodrigo y su hermano Francisco Mateo, de 10 y 9 años, fueron sorprendidos por los Reyes Magos que visitaron no solo su casa, sino la de familiares cercanos en las que les dejaron sus obsequios. 

Mateo comenta que los Reyes Magos les llevaron unos audífonos, unos juegos de mesa, un Lego, una pistola, unos zapatos y ropa, mientras que a Óscar le dejaron unos audífonos, una paleta Payaso, un juego de mesa, ropa y una capturadora porque quiere hacer videos y subirlos a sus redes.

Pero el mayor regalo, dice Male es que aprendan a compartir, a desprenderse de lo que tengan para hacer feliz o ayudar a quienes no están en una situación tan privilegiada, por eso cada que tiene oportunidad les enseña a regalar lo que tengan a su alcance, ropa, zapatos o juguetes.

“Mi familia es así, así nos enseñaron a compartir, anoche metí la mesa y me daban ganas de llorar porque cuando fuimos niños tal vez no nos llegó lo que queríamos y es bonito ver la sonrisa de los niños que recibieron algo. Todo lo que les trajeron a mis hijos fue una colecta en la casa de nuestras familias porque es muy grande y es muy bonito. 

“Es inculcarles que si tienen y pueden dar que lo hagan, que aprendan a desprenderse de las cosas porque la situación es muy complicada y hay que encaminarlos en la vida como lo hizo conmigo mi papá, que aprendan a donar y compartir lo que ellos tienen”. 

Ahora la familia ya piensa en repetir su acción, pues al ver el éxito que tuvieron con la donación de juguetes, en 2022 podrían hacer una campaña para lograr obtener más juguetes y llegar a más niños de las zonas cercanas a esta colonia. 

“Tal vez el próximo año podamos repetirlo y hacer un campaña para traer más juguetes porque en nuestra colonia hay mucha gente que lo necesita (...) Muchos niños vinieron de El Moral, venían niños que andan solos en la calle, niños que pasan por un vaso de agua, algunos zapatos, a veces saco muebles para regalar”.

EN VERACRUZ LOS REYES NO LLEGAN A TODOS

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), en Veracruz el 67.9 por ciento de la población; es decir, 5 millones 594 mil personas tienen un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos; hasta 2018, el 32.2 por ciento de los veracruzanos (2.6 millones) vivían en pobreza extrema.

Los datos refieren que más de 2.2 millones de veracruzanos no acceden a una adecuada alimentación, lo que corresponde al 27 por ciento de la población; el 42.1 por ciento (3.4 millones) no tiene acceso a los servicios básicos en vivienda y 1.3 millones de veracruzanos mantiene un rezago en calidad y espacios para la vivienda. 

A ello su suma que la pobreza laboral en Veracruz afecta al 55 por ciento de la población, por lo cual muchos Reyes Magos están imposibilitados de llegar a los hogares para repartir juguetes, ropa o calzado.