Coatzacoalcos Ver.- Durante seis décadas, Jorge Hernández manejó volteos y unidades de carga hasta que perdió su pierna izquierda a causa de la diabetes. Hoy la pandemia ni las escasas oportunidades de trabajo son un obstáculo para el hombre larguirucho y dicharachero. 

Don Jorge tiene 68 años y vive solo en un cuarto que su hermano le presta. Todos los días, con ayuda de su machete, se gana la vida limpiando terrenos en Coatzacoalcos.

“Yo andaba medio lastimado de la pierna y un día fui al panteón y se me complicó la herida y púes los doctores me dijeron que ya se había afectado más el pie y que tenían que amputármelo”, cuenta el adulto mayor

Además de una de sus extremidades, la enfermedad ha consumido dos dedos de su pierna derecha, por lo que no puede andar en muletas y ahora se traslada en una silla de ruedas a los jardines donde lo contratan. 

Una vida difícil desde la infancia

Una playera roja y un short color café que su hermana le adaptó de lo que fue un pantalón, es su atuendo de este miércoles. Apenas el sol comienza a salir, Jorge se prepara una taza de café y se dispone a desplazarse hasta un terreno que le han encomendado chapear.

Mientras cruza un camino empedrado, a bordo de su silla de ruedas, Jorge cuenta un poco sobre su infancia. “Desde niño tuve que alejarme de mi mamá porque mi papá era duro y él después se fue con otra mujer, al final me abandonó también. Dejé Nogales y me fui a Orizaba y ahí me puse a trabajar. Ahí me crecí, en Orizaba, solo”, dijo. 

En Orizaba, Jorge se hizo amigo de choferes de la cooperativa de camiones “Estrella Roja”, quienes le enseñaron a manejar desde antes que cumpliera la mayoría de edad.

En ese tiempo tuvo la oportunidad de jugar fútbol con un equipo profesional, al cual no pudo acceder por la falta de un padre que lo apoyara y autorizara su reclutamiento.

“Me olvidé del futbol y me puse a trabajar en los camiones, primero como cobrador y luego como chofer; ya cuando era mayor pedí trabajo oficial y manejaba los camiones”, indicó.

Sus ganas de superarse lo trajeron a Coatzacoalcos donde decidió quedarse a vivir y encontró trabajo como chofer de volteos, y laboró por casi 20 años hasta que fue víctima de la diabetes.

Siempre hay quien le tiende una mano

Las arrugas que se observan en su rostro y brazos dan cuenta de los atardeceres que ha vivido y los kilómetros recorridos a sus 68 años de edad. 

La actitud de Jorge es envidiable, pues a pesar de los golpes que le ha dado la vida él sonríe a lo largo de la entrevista. Asegura que Dios le ayuda cada día a través de las personas que le tienden una mano.

“Yo vivo solo, pero tengo seis hijos. Tres de ellos y mis hermanos me ayudan con alimentos y a cubrir sus necesidades, también hay una iglesia aquí cerca que siempre me están ayudando con despensa”, dijo. 

Sin embargo, la mejor ayuda que puede recibir don Jorge es que le dan trabajo sus vecinos de la colonia Palma Sola, pues muchos ya saben que se dedica a limpiar patios pequeños con su machete.

“Yo prefiero seguir trabajando, primero para no entumirme y segundo porque no quiero depender al cien por ciento de la ayuda que me dan”, asegura Jorge.

4 horas limpiando para ganarse 80 pesos

Jorge afila su machete y avanza hacia el patio de una vecina que le encargó limpiar desde abajo. Acomoda su silla de ruedas y después arroja su machete al suelo; mete los frenos y comienza a descender hasta sentarse.

De un lado a otro mueve su brazo izquierdo mientras recorta el césped, es zurdo. Jorge trata de no detenerse para ganarle al solo que para el mediodía estará “picante”. Es un patio de menos de 10 metros cuadrados, por lo que aún no sabe cuánto le van a pagar.

“A veces me gano que 40 pesos, otras veces 60 y algunas veces, cuando es un poco más grande, hasta 100. No puedo limpiar patios muy grandes pues no puedo moverme fácilmente de un lugar a otro y tengo que arrastrarme”, compartió.

Los vecinos de la Antigua son sus mejores clientes, pues ya lo conocen y una vez a la quincena o al mes le dan trabajo para que corte la maleza, que, en ocasiones, lo hace con sus manos.

Este día trabajará menos de dos horas pues es un patio pequeño. Jorge hace un espacio para seguir contando su historia y descansar.

“Así es joven, aquí trabajo y ya la gente me conoce y los taxistas o choferes que pasan me saludan y se detienen para darme un refresco o una ayuda. Hay quienes se bajan de sus carros y ya me dicen que no trabaje, pero les digo que tengo que hacerlo para que no me entuma”, sonríe el adulto.

48% de los más de 7 millones de personas discapacitadas enfrenta pobreza en México

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay 7.7 millones de personas con alguna discapacidad, de las cuales, 1.2 millones son menores de edad.  

De esta población, el 48.6 por ciento de la población con alguna discapacidad se encontraba, en 2018, en situación de pobreza, es decir, 3 millones 742 mil 200 y el 9.8 por ciento en pobreza extrema, lo que abarca alrededor de 754 mil 600, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

En el caso de Coatzacoalcos, aun no existe un censo de estas personas, lo cual dificulta una entrega de apoyo, reconoció El titular de la Dirección de Gestoría para Personas con Discapacidad (Degeped), José Juan Ríos Ramírez.

“Se tenía planeado hacer un censo a través de los jefes de manzana y los coordinadores, aunque para ello era necesario capacitar al personal porque, a ojo de buen cubero, no se puede determinar quién si o quién no presenta una discapacidad. Pero esta se suspendió ante la llegada del programa de apoyo por parte del gobierno federal y ya no nos encargamos nosotros, sino personal del Bienestar”, afirmó.

El funcionario municipal indicó que a la fecha han entregado más de mil 100 apoyos a igual número de personas con alguna discapacidad en las colonias y ejidos de la ciudad.

Sin apoyo del gobierno, dice que ni la pandemia lo detendrá 

Cuando está por terminar, Jorge afila su machete para que no quede mal su trabajo. Asegura que su discapacidad no impedirá que entregue un patio bien limpio.

¿Teme a la pandemia del covid-19 o si lo detendrá?

“Pues ya no le temo a nada joven, además yo no salgo ya más que a limpiar patios cerca, y el resto de mi tiempo estoy en casa, así que ya no creo que me haga más daño el virus”, indicó.

Entre los mil 100 que han recibido apoyo del gobierno municipal no figura Jorge pues dice que para recibir apoyos del gobierno es mucha burocracia o papeleo. Prefiere seguir trabajando; su discapacidad no es impedimento para salir adelante, presume. 

“Yo voy a seguir trabajando hasta que Dios me mantengan con vida joven y quiero decirles a las personas que están como yo que no se dejen y que luchen por salir adelante y nada los debe detener, yo con mis 68 años aquí seguiré”.

Fotos: Gelasio Vergara