Veracruz, Ver.- Es medio día y Benjamín ya se encuentra listo para recibir su primer servicio. Estacionado a las afueras del KFC del bulevar Adolfo Ruíz Cortines, en el fraccionamiento Costa de Oro, espera paciente a que su celular le notifique a qué punto se debe dirigir.

Hace un año trabaja como repartidor de Uber Eats, después de que su hermano le recomendó el empleo pues dejaba buenos ingresos y la facilidad en tiempos era perfecta para su horario como estudiante, esos dos motivos impulsaron al joven a entrar en aquel trabajo.

Gran parte de sus ganancias las ocupa para pagar sus estudios de ingeniería electromecánica en el Instituto Tecnológico de Veracruz y gastos extras que pueda requerir en la escuela o su casa.

Su turno empieza todos los días desde las 12 de la tarde y hasta antes de la pandemia regresaba a su casa a media noche, pero ahora por la poca afluencia de gente procura salir antes, aunque admite que a partir de las ocho es cuando más clientes solicitan servicios.

 

Después de la llegada de la pandemia del covid, la suspensión de actividades y las restricciones sanitarias los servicios comenzaron a bajar hasta 40 por ciento, esto en los meses de septiembre y octubre.

Mientras que, en los días más álgidos de la emergencia sanitariaBenjamín no dejó de trabajar, ya que las clases en línea le facilitaron aún más la disponibilidad de tiempo, por lo que seguía recorriendo las calles, además que en ese momento los pedidos eran más constantes debido a que muchas personas se resguardaron en casa.

 

"Yo trato de sacar lo de la gasolina y un poco de ganancia, ya a partir de 300 es un buen día", afirmó.

 

Además de que la entrada de nuevas aplicaciones como DiDi y Rappi hizo que el panorama laboral para ellos se ampliará aún más, ya que muchos repartidores decidieron emigrar a esas otras empresas o en su defecto trabajar para ambas. 

 

Los accidentes y riesgos siempre están presentes: Benjamín

Benjamín asegura que en las noches, madrugadas y días lluviosos son en donde los jarochos realizan más pedidos de comidas, pero lo que para ellos representa mayores ganancias, también implican más riesgo.

"Es la decisión de cada uno, hasta a qué hora quieres andar, si quieres andar en la madrugada ya es un riesgo que tomas personalmente", dijo.

Aunque comenta que por parte de la empresa cuentan con seguro, por si llegan a accidentarse, hay algunas ocasiones en las que no cubren los gastos. De igual manera se ha topado con la imprudencia de conductores quienes no toman las precauciones en las calles. 

 

Pero los accidentes automovilísticos no son a lo único a lo que se enfrentan, el continuo contacto con diferentes personas los hace estar expuestos al contagio del covid-19, por lo que siempre porta las medidas de sanidad necesarias.

 

"En cuanto al gel guantes o cubre bocas, si se nos da un apoyo nosotros lo compramos y mandamos el ticket a Uber y ellos nos dan parte de lo que gastamos a si nos sale mucho más barato y es un apoyo para nosotros y siempre antes de conectarnos la plataforma le tenemos que reportar que si respetamos todas las medidas de seguridad", contó.

Hasta el momento, dice que no conoce a ningún trabajador que haya sido contagiado por covid, pero siempre porta su cubrebocas para evitar el contagio.

 

Trabajar en pandemia, la única opción para el sector informal

Durante el mes de octubre del 2020 se registró un aumento en las personas que trabajan de manera informal y que por su naturaleza laboral se encuentran vulnerables ante ciertas circunstancias.

El sector informal pasó de 13.9 millones en septiembre a 14.9 millones en octubre de 2020. En el caso de los hombres se observa un aumento en la ocupación informal de 860 mil personas y en las mujeres un alza de 738 mil personas, Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Pese a que una gran parte de la población se quedó resguardada en casa a inicios de la emergencia sanitaria, hubo personas como Benjamín que la necesidad los obligó a seguir trabajando.