En un pequeño cuarto de no más de cuatro metros de largo por cuatro de ancho, Florencia Nolasco Hernández, permanece postrada en una cama sin poder moverse, luego de haber sufrido un derrame cerebral en el mes de mayo.

En ese mismo lugar, en la colonia Venustiano Carranza del municipio de Boca del Río, vive su hijo, nuera y sus dos nietos que están a cargo de vigilar su salud.

Hace nueve meses la mujer de 59 años recibió una noticia que le cambió la vida por completo y que ocasionó que la mitad de su cuerpo quedara inmovilizado. Su hermana había muerto de covid, lo que causó en ella una fuerte impresión que le provocó una embolia.

Desde ese entonces los médicos que la atendieron desahuciaron a Florencia, pero logró sobrevivir pese a todo pronóstico. Ahora su familia lucha entre la carencia y la necesidad para realizarle los estudios correspondientes y verificar si es candidata a una operación.


"Nosotros no tenemos mucho dinero y la verdad están (los estudios) en mil 959 (peso), también nos dijeron que teníamos que sacarle uno del estómago y ahorita también andamos viendo lo de una silla de ruedas, porque como está pesadita no la podemos cargar", contó su nuera Lili Morales Reyes.

Derivado de la emergencia sanitaria, su hijo perdió su trabajo como albañil, al igual que su otra hija quien trabajaba limpiando casas, actividad que ahora realiza solo una vez a la semana, ya que no logra conseguir un empleo formal.

La mujer también obtenía ingresos de la venta de comida que su hija Adriana Gómez realizaba, pero de igual manera afirman que ya no consiguen las mismas ganancias como antes por causa de la pandemia.

"Hay días que hay, otros no trabajamos (...) yo hago chiles rellenos, tamales, pero muy poco se vende (...) a veces también chatarreamos si hay botellas", dijo Adriana.

 

No pueden cubrir los gastos de medicamentos e insumos que necesita

Cada día la familia Gómez Nolasco se enfrenta a la dura lucha de conseguir dinero para cubrir los gastos en medicamentos y, principalmente insumos como pañales, toallitas húmedas, comida y los servicios que contratan de una enfermera que vigila el estado de Florencia.

Quincenalmente suelen gastarse en promedio 3 mil pesos, puesto que además padece de hipertensión y diabetes, una de las enfermedades que complican los padecimientos de covid.

"Hace unos meses se le bajó a 23 el azúcar y se le ha subido hasta 230 y a veces como ayer le dan convulsiones y se pone morada de su lengua y boca y pierde el conocimiento", contó Adriana.

El fogón con el que cocinan en el patio demuestra que esta semana no les alcanzó para el gas, pese a que el lugar donde viven es propiedad de los padres de Adriana, por lo cual no pagan renta, los demás servicios como luzagua y gas son los que ahogan a la familia.

Para subsistir, la familia ha llegado a empeñar las pocas pertenencias que tienen, como una manera de conseguir dinero y así comprar las cosas que Florencia necesita.

 

No cuentan con seguro para cubrir gastos médicos

Aunque en un inicio los hijos de Florencia la habían internado en el Hospital General Tarimoya, puesto que este era el único donde no estaban recibiendo pacientes covid, decidieron sacarla para llevar su tratamiento desde casa, ya que temían a que se llegara a contagiar del virus.

De igual manera, comentan que en los demás hospitales donde pretendían ingresarla se encontraban saturados por lo que no estaba recibiendo pacientes.

"No contamos con seguro social, ni de ningún otro, por lo que tenemos que hacerle los estudios en un lugar particular", aseveró Adriana.

Florencia pertenece a la cifra de un millón 379 mil 300 veracruzanos que no cuentan con ningún tipo de seguro social, según el reporte más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Su familia pertenece a las 5 millones 561 mil 300 personas que no cuentan con acceso a la seguridad social, como las prestaciones de Ley, Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) o una administradora de fondos para el retiro (Afore).

 

Más de 5 millones de personas en pobreza se enfrentan al covid

Las desigualdades económicas que el covid impulsó en el estado de Veracruz vino acompañada de desempleo, negocios en quiebra y miles de pobres que se sumaron a la lista de personas que no pueden costear la canasta básica.

Más de 5 millones de veracruzanos que en el 2018 registró el Coneval se encontraban en situación de pobreza, siguen enfrentando la crisis del covid, aunado a esto la falta de empleo que impide que se logren recuperar de los efectos de la pandemia.

De acuerdo con diversos especialistas en economía, pronosticaron que este 2021 sería un año difícil en cuestión del aumento de la pobreza en el país.

El documento "La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 en México", estimó que en el país el aumento de la pobreza extrema por ingresos, en el escenario más conservador era de al menos 4.9 puntos porcentuales. 

Lo que se traduciría en por lo menos 6.1 millones de personas. Esta incidencia sería mayor en las zonas urbanas.

Estos estragos ya lo están viviendo familias como la de Florencia, quienes se enfrentan a la falta de servicios de saludempleo y pobreza.