El próximo viernes 29 de enero comienza la aplicación de la nueva vacuna Novavax, que se estará probando en la Fase 3 del estudio clínico de inmunidad contra la covid-19, y de nueva cuenta será el laboratorio de investigaciones FAICIC el que llevará a cabo el trabajo.

Esta vacuna demostró generar una fuerte respuesta inmune en los primeros ensayos clínicos en animales y en el laboratorio, por lo que ahora en la Fase 3 será probada en personas de México, para comprobar su efectividad.

A diferencia de la anterior vacuna probada en Veracruz, del laboratorio CanSino, la vacuna de Novavax es un biológico basado en proteínas, y ya se ha probado con éxito en población de muestra en Estados Unidos e Inglaterra.

El nombre técnico de la vacuna es NVX-CoV2373 y funciona de la siguiente forma:

De acuerdo con las investigaciones realizadas a la estructura del virus SARS-CoV-2, este cuenta con unas moléculas en su exterior, llamadas “espigas”, las cuales tienen proteínas específicas que le ayudan a adherirse a las células pulmonares con facilidad.

Debido a que las “espigas” tienen un código genético específico, y solo funcionan para unir el virus a las células, estas no producen una reacción con el cuerpo, ni provoca la replicación de virus, que es el origen la enfermedad. Sin estas espigas, el virus no podría infectar al organismo.

Los científicos del laboratorio basado en Maryland, Estados Unidos, utilizaron los genes modificados de la estructura de espiga y las hicieron multiplicarse en células de polillas, y después cortaron las espigas.

Luego de esto, formaron una nueva nanopartícula compuesta únicamente de las espigas, sin el núcleo del virus que es donde se transporta al ADN contagioso.

Estas nanopartículas inertes tienen la información específica que identifica una infección de covid-19, pero sin la producción de más virus ni síntomas.

La vacuna entonces es una carga de estas moléculas mezclada con un compuesto que estimula la producción de celulas blancas.

Al ser inyectada en el organismo, este compuesto “llama” a los anticuerpos que identifican nuevas enfermedades y estos absorben la nanopartícula de espigas del Coronavirus.

Luego de esto, estas células blancas toman la partícula de “espigas” y la separa para analizar y asimilar su firma genética, y la comparte con las células T, que guardan la información y la distribuyen en el cuerpo para activar la defensa específica contra el virus del covid-19.

Si el paciente ya vacunado y con respuesta inmune se expone al SARS-CoV-2, los anticuerpos activados se “pegan” a las estructuras de espiga del virus, y bloquean su capacidad de entrar en las células, deteniendo la infección desde ese momento.

En caso de que un virus logre infectar una celular, el sistema inmune también tiene la capacidad de aislar y matar dicha celula, antes de que se vuelva un agente replicador de virus.