Las cicatrices que recorren el cuerpo de Cristal Palomba Olea aún no sanan por completo, hace tres meses fue golpeada por su expareja, quien la agredió con un machete, lo que le valió estar 10 días sin trabajar, ella es una chica trans y asegura que su agresor sigue prófugo.

El inicio de la pandemia para Cristal no fue fácil, pues derivado del cierre de empresas y negocios ella también perdió su empleo como trabajadora doméstica, ya que las personas que regularmente la contrataban dejaron de hacerlo por miedo a contagiarse de covid.

Por la situación tuvo que buscar empleos esporádicos que le permitieran subsistir mientras la emergencia sanitaria pasaba, pero conforme fue corriendo el tiempo la situación para Cristal se complicó más.

 

"Me tuve que dedicar a la jardinería a andar casa por casa, pidiendo trabajo, pidiendo comida, pero conforme ha ido avanzando la pandemia me ha costado conseguir trabajo y que la gente me apoye", aseguró.

 

 

Todos los días sale de su casa a las 7 de la mañana para buscar empleo, hay ocasiones que le pagan 200 pesos por limpiar los patios de algunas casas, a veces no encuentra nada y regresa a casa sin un peso; aunado eso tiene que pagar los costos de renta por el cuarto donde vive el cual asciende a los 700 pesos al mes.

 

Agresiones aumentaron en pandemia

Además de sufrir la falta de trabajoCristal tuvo que enfrentarse a otro obstáculo, los constantes maltratos y agresiones que recibía por parte de su expareja Samuel N., que aumentaron durante la cuarentena, asegura.

 

"Él era una persona muy aislada y aparte se drogaba, en la pandemia fue más la violencia, porque no tenía dinero para su vicio, salir a buscar trabajo era más costoso, estar más tiempo juntos, por cualquier cosa explotaba o se levantaba de mal humor", contó.

 

 

Derivado de la falta de empleo y tras la convivencia diaria la relación de Cristal y Samuel N. se volvió más complicada, fueron dos años en los que estuvo recibiendo maltratos que iban desde insultos hasta golpes.

 

"Hace tres meses, exactamente el 30 de octubre tuvimos una discusión muy fuerte que incluso llegó a los golpes, cada vez más fuertes de los que eran anteriormente, al grado de que él sacó un machete y me lesionó el brazo y me dejó 10 días sin trabajar", aseveró.

 

Cristal recibió más de 14 puntadas en el brazo, así como varias heridas y cortadas que la mantuvieron en hospitalización por un par de días. Ante este interpuso una demanda ante la Fiscalía General del Estado (FGE), bajo la carpeta de investigación UIP3/DXVII/FESP8a/2795/2020.

 

Pandemia complica situación para persona LGBT+

La pandemia del covid vino a complicar la situación de las personas LGBT+, el encierro obligatorio y la desigualada de oportunidades que se vieron remarcadas entre la sociedad durante la época de confinamiento fueron uno de los factores principales que salieron a flote.

 

"Hay cierta correlación de la pandemia del covid, donde muchos compañeros y compañeras perdieron sus empleos, eso lamentablemente los llevó a irse a sus pueblos de orígenes y a vivir con sus familias consanguíneas que no aceptaban sus preferencias y eso les causó problemas y en muchos casos golpes e incluso algunos asesinatos", aseguró Jazz Bustamante, activista y defensora de los derechos humanos de la comunidad LGBT en Veracruz.

 

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio Contra Personas LGBT registró un aumento de 10 a15 por ciento de la violencia hacia este sector derivado de la pandemia.

En el Informe de crímenes de odio contra personas LGBT en México, un panorama de lo acontecido en el 2020, expuso que el estado de Veracruz ocupó el lugar número uno en este delito alcanzando el total de 21 asesinatos.

De acuerdo con los registros de la asociación y pese a las medidas de restricción y confinamiento de la pandemia, se logró observar que la situación de crímenes contra personas LGBT se incrementó de manera importante en el Estado de Veracruz.

La difícil situación que desde antes de la emergencia sanitaria vivían las personas LGBT, ahora se tienen que enfrentar a la falta de trabajo en un ambiente laboral que ya era complicado para ellos, asegura Cristina, pues desde que se asumió como mujer transgénero no ha logrado tener un trabajo donde le ofrezcan prestaciones de ley ni seguro médico.

La joven tuvo que buscar apoyo en amigos, familiares y en la Asociación Soy Humano A.C. para poder costear los insumos que necesitó durante el tiempo que estuvo hospitalizada, mientras que su agresor aún sigue libre.