María Teresa y Sebastián Puebla Rodríguez murieron por covid-19 los pasados 27 de noviembre y 20 de diciembre, respectivamente. Los hermanos fueron jefes del área de enfermería del Hospital Regional de Veracruz.

En su cumpleaños 60 a Sebastián le retiraron el respirador y le permitieron pasar unos minutos con su hija, la doctora Teresa Puebla Sotelo. Era el 8 de diciembre de 2020 y había esperanza en su recuperación.

Teresa no se distanció mucho de la vocación familiar y tras estudiar medicina, actualmente es parte del personal médico del Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) en la ciudad portuaria.  

“Volviste a nacer papá. Te dieron otra oportunidad, mira que es tan bonito que te hubieran extubado el día de tu cumpleaños”, comentó Teresa al pie de la cama de su padre en la unidad Covid

Sin embargo, el virus había afectado gravemente los pulmones de Sebastián y los médicos lo reconectaron al respirador horas después.

“Me permitieron entrar a verlo porque soy médico. Mi papá estaba consciente y no podía hablar porque tenía todos los aparatos. Intentó abrazarme, no se pudo porque tenía tantos aparatos; nada más le pude agarrar la mano y estuve acariciando su cabellito”.

El 20 de diciembre le notificaron a Teresa del fallecimiento de su padre. En menos de un mes hubo dos pérdidas que dejaron un vacío en la familia Puebla y en el sector Salud de Veracruz

Sólo 23 días antes había muerto su tía, María Teresa Puebla Rodríguez, enfermera especialista y jefa de la Torre Pediátrica, quien tenía 62 años de edad y más de 30 años ejerciendo.

Sebastián también cumplía 3 décadas de servicio y con su especialidad en cuidados intensivos llegó a desempeñarse como jefe de enfermería del Hospital del ISSSTE en la ciudad de Veracruz, así como enfermero a cargo del Hospital Regional de Veracruz en jornada complementaria.

El duelo, no obstante, se sigue imponiendo en la familia, reconoce Teresa Puebla Sotelo. La pandemia y sus tragedias no han cambiado la apatía de la gente y, pese a las restricciones del Gobierno estatal, persisten los festejos y aglomeraciones.

“A mi papá y a mi tía los admiraba y los sigo admirando porque fueron grandes jefes y dejaron una marca muy grande en el Hospital Regional”, afirma la doctora, quien concluye que su padre y su tía dedicaron su vida a la profesión y a sus pacientes.

Y es que los hermanos Puebla Rodríguez, a pesar de algunas comorbilidades y su edad, decidieron seguir con su labor de enfermeros, en parte, por su responsabilidad como jefes de área y el “no dejar tiradas” a sus instituciones.

Al respecto, el Gobierno Federal reporta el deceso de 2 mil 580 profesionales de la salud en el país durante la pandemia, según el último corte del mes de enero. De esta cifra 19 por ciento corresponde a personal de enfermería y 47 porciento a médicos. 

Ciudad de México, el Estado de México, Puebla y Veracruz concentran la mayor cifra de defunciones del personal de medicina y de enfermería por covid-19. De acuerdo con la Secretaría de Salud, 195 mil 558 trabajadores en hospitales, clínicas y laboratorios públicos han enfermado por coronavirus.

“MARÍA TERESA VIVÍA POR SUS PACIENTES”

Enfermera con especialidad en neonatos y con una maestría en Administración, María Teresa Puebla Rodríguez sorteó distintas dificultades en su carrera, entre estas, el provenir de un hogar humilde.

Fue la hermana mayor quien escogió la profesión y encausó a su hermano con su ejemplo.

“Mi tía a pesar de todo decidió salir adelante, superarse y siempre fue trabajadora. Desde hace 20 a 25 años se dijo ‘yo voy a estudiar eso y lo voy a lograr’. Luchó por lo que quería”, explicó Teresa Puebla en entrevista.

María Teresa cursó la especialidad en Neonatología en la Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP) y precisamente su preparación le permitió ascender al cargo de Jefa de Enfermería del Hospital Infantil de Veracruz

“Sacrificó muchas cosas para ser lo que ella quería. A cada rato se estaba especializando. Por ella, por sentirse ella satisfecha profesionalmente”. 

Un rasgo importante de María Teresa fue el defender a sus pacientes, los recién nacidos y al personal a su cargo, ganándose el apodo de “La Jefa”.

“Mi tía siempre me decía a mí: ‘es que yo me preocupo por mis niños, porque no hablan’, refiriéndose a los bebés, a los neonatos”. 

La dedicación de María Teresa sirvió de inspiración a su hermano Sebastián, quien gracias su esposa y a la enfermería pudo sacar adelante a sus 2 hijos.

“A mi papá le gustó apoyar a los pacientes y él como jefe fue atento, humano y entregado a su trabajo. (…). Sí les costó mucho trabajo llegar hasta donde llegaron. Mi papá se sacrificó por la familia, mi mamá como enfermera ayudó a mi papá para que salieran adelante y el cuidarnos a nosotros, a sus 2 hijos, no les impidió superarse”.

“HIJA, ME SIENTO MAL”

Tanto Sebastián como su hija Teresa y su hermana María Teresa tomaban sus precauciones después de salir del hospital y antes de entrar a su casa. Las medidas preventivas continúan en el cambio de ropa y el aseo inmediato. 

“Mi tía Teresa siempre convivía con nosotros. Como salíamos de trabajar al mismo tiempo, en el turno matutino, ella me llevaba a la casa y cada quien hacía el protocolo de desinfectarse y después iba a comer a la casa”.

María Teresa empezó con síntomas de tos, diarrea y dolor abdominal. Adjudicó las dolencias a un malestar estomacal, sin embargo, una prueba posterior reveló el contagio del virus.

“Mi mamá, Adela Sotelo Ortiz es médica jubilada del IMSS y estuvo cuidando a mi tía en su patología, arriesgándose ella, pero la situación no mejoró”. El 13 de noviembre de 2020 María Teresa fue hospitalizada y murió en cuestión de días.

En tanto, en la casa de la familia Puebla, Sebastián siempre estuvo en aislamiento debido a su labor dentro del área covid.

Sus síntomas empezaron con un resfriado, pero el enfermero descartó un contagio y adjudicó el problema a una complicación por el ambiente frío del Hospital Regional, hasta que se dio cuenta que era algo grave.

“Hija me siento mal, me dio como una gripa”, le reveló a Teresa. La prueba posterior confirmó el contagio y empezó su tratamiento de forma ambulatoria. El viernes 27 de noviembre, fecha del fallecimiento de su hermana, a Sebastián lo intubaron.

ESCÉPTICOS AL COVID DAN CORAJE

La doctora Teresa Puebla lamenta que el covid cobre la vida de los trabajadores de los hospitales públicos de Veracruz y que la sociedad no exprese empatía por ellos ni por la situación grave que atraviesa el Estado y el país.

“Sinceramente como trabajador de la salud me da coraje porque veo gente de la tercera edad y jóvenes yendo a hacer ejercicio, a caminar en espacios públicos llenos de gente. Veo también donde están haciendo fiestas, reuniones.

“En los hospitales se está yendo mucho personal de aquí; son médicos, enfermeras, enfermeros y la gente no tiene empatía, esperanzados del típico ‘a mí no me va a pasar’”.

La doctora Puebla enfatiza que por las reuniones celebradas antes y durante la Navidad y año nuevo, las áreas Covid de los hospitales reportan una alta saturación de personas y Veracruz está próximo a regresar al semáforo rojo de covid-19.

“Fueron los festejos, cuando la gente que se reunió y provocó una segunda oleada, un rebrote y se están saturando de nuevo los hospitales. Me siento enojada porque se están yendo demasiados compañeros y la mayoría es porque están en la primera línea”.

Afirma que los empleados sí están recibiendo protección en el área Covid porque los equipan “con todo”, no así en el área de consulta, donde los tratantes no conocen realmente las condiciones de salud de los pacientes, pues no están diagnosticados.

De noviembre a diciembre, en el Hospital Regional al menos han muerto 6 trabajadores. Los empleados continúan a la espera de recibir la vacuna que comenzó a aplicar el Gobierno Federal.

En tanto, las precauciones siguen en el hogar de los Puebla. La doctora cumple las medidas de remojar la ropa y los uniformes en una cubeta con agua y jabón, desvestirse antes de entrar a su casa, usar googles y entrar directamente a ducharse.

“Hablando familiarmente estamos unidos y todavía estamos en duelo, no lo asimilamos bien porque fueron dos pérdidas de seres amados y hay días buenos, días malos y en que nos ponemos mal todos”.

COVID MERMA AL PERSONAL MÉDICO

Con corte al 11 de enero de 2021, la Secretaría de Salud registra el contagio de casi 200 mil trabajadores de la salud en México, entre médicos, enfermeras, laboratoristas y odontólogos.

De esta cantidad 2 mil 580 han muerto por esta causa, de los cuales 47 por ciento eran médicos y 19 por ciento personal de enfermería.

En el estado de Veracruz, en septiembre de 2020, los Servicios de Salud emitieron 32 constancias para el cobro de seguros de trabajadores fallecidos en las unidades de salud de la dependencia.

Es el caso de 2 médicos generales y 5 médicos especialistas del Centro de Alta de Especialidad “Dr. Rafael Lucio” y el Hospital de Alta Especialidad en Veracruz.

Además de los hospitales de Catemaco, Cosamaloapan, Pánuco, Poza Rica, Tarimoya, Tempoal, Las Choapas y en las jurisdicciones sanitarias III, V, IX y XI; a la vez de cinco decesos de personal administrativo en el Hospital de Alta Especialidad en Veracruz y los hospitales de Martínez de la Torre, Poza Rica, Río Blanco y Tezonapa.

Se reportan los decesos de cuatro enfermeras, dos médicos generales, una especialista y una jefa de servicios, quienes brindaron sus servicios en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, los hospitales de Minatitlán, Papantla y Río Blanco.

En Santiago Tuxtla y Tierra Blanca, el covid-19 cobró la vida de dos auxiliares de enfermería; mientras en el Hospital de Veracruz, Hospital Regional “Dr. Luis F. Nachón”, la Jurisdicción Sanitaria VI y XI, reportaron la muerte de una afanadora, dos auxiliares de estadística y archivo clínico, de Admisión y un técnico en Programas de Salud, así como un cirujano dentista.

Con corte al 17 de enero, el Sistema de Información de la Red IRAG registra una ocupación del 52.74 por ciento en camas de hospitalización general. Las camas con ventilador reportan un 58.03 por ciento en la ciudad de Veracruz y las camas de cuidados intensivos con respiración asistida registran un 78.94 por ciento de ocupación.