El gobierno presentó el pasado 13 de octubre el esquema de adquisición de vacunas, con el que se podría proteger a 116.69 millones de mexicanos. Se compraron 198.37 millones de dosis, 51.5 a través del mecanismo Covax, 34.4 millones a Pfizer, 774.4 millones a AstraZeneca y 35 millones a CanSino Biologics.

De acuerdo con el calendario de entregas proyectado en esa ocasión, actualmente tendría que haber 5 millones 547 mil mexicanos vacunados al cierre de enero, 547 mil con las dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech, ya que se planeaba recibir un millón 094 mil dosis, y 5 millones con la de CanSino Biologics, que se de una dosis. 

PERO...

La realidad es que estamos lejos de esa primera proyección, ya que sólo se han recibido 766 mil 350 dosis de Pfizer y la vacuna de CanSino aún está a la espera de que la Cofepris le dé el permiso de uso de emergencia.

El 23 de diciembre se recibió con bombo y platillo el primer embarque de 2 mil 925 vacunas contra covid-19 de los laboratorios Pfizer y BioNTech. Aunque los envíos se habían realizado de manera periódica, el abasto no fue regular respecto al número de dosis que se recibieron en estas cuatro semanas. 

El primer lote fue de 2 mil 925 dosis, el segundo de 42 mil 900, el tercero de 7 mil 800, luego se recibió uno de 53 mil 625, el más grande fue de 439 mil 725 vacunas y se suponía que a partir de ahí se recibirían otros dos embarques con la misma cantidad de dosis. 

Sin embargo, no fue así. El 26 de enero arribó un avión con 219 mil 375 dosis, prácticamente la mitad de las que se habían pensado originalmente, y después vino la noticia de que se pospondrán las entregas hasta el 15 de febrero. Aunque las autoridades son optimistas, la realidad es que las dosis que llegaron no son suficientes para terminar de inmunizar al personal de salud. 

Hasta el miércoles pasado había sólo 11 mil 402 trabajadores de hospitales públicos que ya tenían el esquema completo de vacunación contra covid-19, mientras que 489 mil 628 todavía esperan su segunda dosis, pero  sólo hay disponibles 219 mil 375 dosis, así que es probable que 270 mil 253 de ellos tengan que esperar más de 21 días para recibirla. 

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, declaró en la conferencia del miércoles que prevén extender el tiempo a 28 días y que no hay ningún riesgo para quienes ya fueron inmunizados. Garantizó que sí se las van a aplicar, sólo que no dijo claramente cuándo. 

A esto se suma que apenas ayer se empezó a vacunar a personal de salud de hospitales privados en cuatro sedes militares y con 5 mil 130 dosis. Ellos alzaron la voz desde hace semanas, pero fue hasta el 16 de enero cuando asociaciones médicas hicieron un llamado al gobierno para que se les inmunizara y ofrecieron entregar sus listados para agilizar el trámite.

RIESGO DEL ESQUEMA DE VACUNACIÓN

El retraso en las entregas de vacunas de Pfizer BionTech pone en riesgo el completar los esquemas de inmunización en el tiempo que estaba probado en los protocolos, que son 21 días, y con los que se lograba una protección de hasta 95%.

De acuerdo con Pfizer, con la primera dosis se obtiene entre 70 y 80% de protección.

"Se han documentado casos de hasta 90%" –refiere Carlos Magis Rodríguez, académico del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM– es una protección muy alta, con una sola dosis. El rango más bajo que es de 70% es similar al que ofrecen con dos dosis vacunas como la de AstraZeneca. Por eso ha surgido esta discusión a nivel internacional de que si la vacuna es escasa, se privilegie la primera dosis". 

El protocolo que demostró el 95% de protección es un protocolo con una segunda vacuna a los 21 días, si ese lapso se hace más grande no se sabe, con evidencia científica, qué tanto se afectará la protección total de la vacuna. 

El pasado 8 de enero, el Grupo Asesor Estratégico de Expertos de la OMS (SAGE por sus siglas) sostuvo que el intervalo recomendable en la aplicación de las dos dosis de la vacuna es de entre 21 y 28 días, pero ante circunstancias epidemiológicas excepcionales y que varios países tienen limitaciones para la provisión de la vacuna.

"La recomendación de la OMS en la actualidad es que el intervalo entre dosis puede extenderse hasta 42 días (seis semanas). De obtenerse datos adicionales sobre intervalos más extensos entre las dosis, se estudiará una revisión de esta recomendación".

"La posibilidad de que se extienda hasta 42 días (el plazo para poner la segunda dosis) ofrece grandes ventajas cuando existe una producción limitada y a ritmo cambiante en el mundo, esto nos permitiría seguir expandiendo la cobertura con primera dosis, y ganar tiempo para lograr la segunda dosis, sin afectar en forma alguna a los vacunados. La intensidad de protección sería la misma y con la primera dosis ya se tiene una eficacia que es muy comparable a la mayoría de las vacunas que se usan en el planeta", aseguró Hugo López Gatell, subsecretario de Salud, en la conferencia vespertina de este martes 19 de enero. 

El director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, dijo en conferencia de prensa que la aplicación de la segunda dosis de la vacuna contra el covid-19 de Pfizer/BioNtech se programará de acuerdo a la disponibilidad. Robledo dice que la medida se realiza según lo recomendado por el Grupo Técnico Científico de Aplicación de Vacunas en México y la OMS, que avalan la aplicación de la segunda dosis de 21 a 42 días.