Las Choapas, Ver.- Se trata de ‘Patas’ y ‘Oso’, dos perros de raza criolla que llegaron hace aproximadamente cinco años a los panteones junto a sus dueños, quienes entraron pero jamás volvieron a salir, pues fueron sepultados y sus restos hoy descansan, mientras sus amigos, aún resguardan el lugar. 

 

“Ellos ya saben la rutina, me esperan donde antes estaba el OXXO (en la calle Aviador Rovirosa), de ahí me acompañan al panteón ‘nuevo’ y ahí se la pasan todo el día, ya saben que tienen que recorrer el lugar."

 

Como es bastante amplio, también dan su recorrido y vigilan junto a los trabajadores del Ayuntamiento, de ahí con nosotros comen, se les da su alimento y agua, a cambio de sus servicios como ‘vigilantes’”, indicó Fátima Soto. 

 

Ambos son ejemplares ‘eléctricos’, como vulgarmente se le llama a los perros ‘corrientes’, sin embargo, con todo y que no son de raza, ‘Pata’ y ‘Oso’, a diario laboran como guardias, pues cuando las familias entran a los camposantos, ellos vigilan de cerca, ya que hay que a menudo una persona que padece de sus facultades mentales, deambula por las tumbas más alejadas. 

 

En algunas ocasiones incluso han ‘correteado’ a intrusos que no tienen nada que hacer cuando se van a cerrar los portones, ya que ellos también conocen a los empleados del Ayuntamiento y a quienes son extraños, fuera del horario de visita los escoltan a la entrada. 

 

“Ellos comen con nosotros, se les da un ‘bocadito’, no son agresivos, a veces se les encuentra en las tumbas de sus antiguos amos, pero ya forman parte de la plantilla ‘no oficial’ del Ayuntamiento”, indicó la directora de panteones. 

 

“OSO” 

“Oso” llegó un día junto a su dueño, Luis Carrillo López, quien perdió la vida por complicaciones de salud, en el año 2016; el perro de siete años de edad actualmente, comenzó a visitarlo todos los días hasta que convirtió el panteón en su nuevo hogar. 

 

La mascota se apegó tanto a su amo que lo seguía a todos lados, lo bañaban, paseaban y así fue toda la etapa de ‘Oso’ con su dueño.

 

Lamentablemente, en el año 2016 el estado de salud de Luis Carrillo comenzó a desmejorar y fue el 17 de mayo de ese año que falleció

 

Desde entonces la mascota comenzó a frecuentar el panteón municipal, iba y regresaba hasta que un día decidió adoptar el camposanto como su nuevo hogar. El dueño de Oso era cuñado de Félix Hernández Matián, dirigente del Sindicato Único de Empleados Municipales (SUEM). 

 

El líder sindical menciona que desde que murió su cuñado, Oso iba todos los días al panteón, aunque también en esta misma área está sepultado su padre Felipe Hernández y el perro identificó las dos tumbas. El perro dormía sobre la bóveda o a un costado; sin embargo, con el paso de los meses se encariñó con el personal que labora en el panteón y ahí decidió quedarse a vivir. 

 

“PATA” 

También es el caso también de ‘Pata’, quien perdió a su dueña en el año 2017, este can de color café con negro, vivía en el Barrio de Las Flores, sólo que ella fue abandonada al perder a su dueña e inmediatamente la dejaron en la calle y no le quedó más opción que vivir en el panteón. 

 

Ambas mascotas, junto con otras que han llegado solos al panteón ahí viven, y son los mismos trabajadores o quienes llegan de visita, que les dan de comer, “Aquí les compramos sus croquetas”, dice la directora de panteones. Estas mascotas ya se han convertido en algo ícono del panteón, ya son parte de la vida cotidiana de todos. 

 

Con información de Presencia MX