Ciudad de México.- La pandemia de covid-19 nos enseñó a echar un vistazo al pasado y recordarlo con nostalgia, la vida como la conocíamos se vio obligada a cambiar para procurar nuestra salud: ahora se estudia y trabaja desde casa por medio de video conferencias, nuestros seres queridos le agarraron amor a las videollamadas y el entretenimiento ahora se encuentra en redes sociales, videojuegos y plataformas de streaming.

 

Muchos aspectos de la vida pudieron mudarse al mundo virtual pero no se disfrutan igual, este nuevo estilo de vida nos hace pensar que nada volverá a ser como era antes de la pandemia y la chocante frase "En mis tiempos..." que tanto usaban tus abuelos, ahora la usas tú para hacerle ver a los más jóvenes que todo lo pasado fue mejor.

 

 

Salir a jugar por las tardes con los vecinos es uno de esos placeres que la nueva generación no disfruta, entre videojuegos e internet los juegos callejeros infantiles están quedando en el pasado y la pandemia amenaza con extinguirlos definitivamente.

 

Si quieres que la tradición continúe, enseñale a tus peques cómo pasabas tarde de diversión con estos juegos.

STOP

Al grito de guerra de: "Declaro la guerra en nombre de mi peor enemigo que es..." comenzaba una corretiza digna de cualquier estampida. Este juego consistía en dibujar con un gis un par de círculos concéntricos, al interior se escribía la palabra "Stop" y en el otro se hacía una división dependiendo del número de participantes, cada uno escogía un país y se anotaba en su sección del círculo.

 

Para empezar, todos ponían un pie dentro de su parte del círculo, esperando que alguien lanzara la declaratoria de guerra en contra del país que representaban. Si ese era el caso, el responsable tenía que brincar sobre el círculo de "Stop" antes de que sus compañeros corrieran más. Para ganarles tenía que adivinar a qué distancia exacta se encontraban. Aquí era válido un sistema métrico que contemplaba "paso de gigante" o el "gallo gallina".

 

 

LAS CANICAS

Este es un juego muy tradicional con un origen muy antiguo, probablemente se trate de uno de los primeros juguetes de la humanidad, aunque parece que ahora está en peligro de extinción. Con las canicas existe una infinidad de juegos que se pueden realizar, en todos se pone a prueba la habilidad matemática de los jugadores y la destreza con las manos. En general, en la mayoría de juegos con canicas el objetivo es conseguir el mayor número de canicas de los oponentes.

 

 

LA CASCARITA

Un clásico de niños y niñas, se trataba de recrear un partido de fútbol de una manera muy austera y salvaje. Con un par de botes o piedras se delimitaba arbitrariamente una portería, generalmente depende del tamaño del portero. Mientras que una botella de plástico vacía o rellena de papel podía ser utilizada como balón. Los equipos se escogían por turnos y todos eran árbitros. Generalmente estos partidos terminaban cuando los jugadores no aguantaban más o cuando las luces de la calle ya no les permitían distinguir la botella-balón.

 

EL RESORTE

Un favorito de las niñas. Para este juego se necesitaba de un resorte plano de tela de entre 3 y 5 metros y de, por lo menos, tres participantes (aunque había quien se las arreglaba en la soledad con un par de sillas). Se trataba de pisar o saltar el resorte con una coreografía específica, la complejidad aumentaba conforme la altura del resorte incrementaba al igual que los pasos determinados (el cerillo y la mantequilla a la altura de las rodillas eran para expertos).

TIRAFICHAS

Una de las primeras armas a las que se enfrentaba un niño. Se trataba de un conjunto de tres tablas unidas con algunos amarres de ligas de hule. Aunque pueda sonar muy austero, este pequeño artefacto podía llegar a ser muy peligroso. Los niños más despiadados montaban tachuelas o canicas para arrojar a sus enemigos quienes solían resguardarse detrás de árboles o carros. Los más tranquilos las usaban con bolitas de papel para intentar derribar latas o botellas vacías.

 

LA MATATENA

Otro juego que, como las canicas, parece milenario. Este si es para los llamados old school, ya que era un clásico de niños de principios del siglo pasado. Las matatenas eran unas figuras originalmente de metal (las últimas se fabricaron de plástico) y se ponían en el suelo, un jugador lanzaba una pelota de goma al suelo y mientras estaba en el aire debía agarrar el mayor número de matatenas, además de agarrar la pelota mientras ésta descendía. Parece algo simple, pero en realidad era un juego bastante adictivo. También era válido reemplazar la matatena con frijoles o piedras pequeñas.

 

BURRO 16

Este juego ha sido retomado por algunos profesores de "educación física", sin embargo, su versión callejera es legendaria. Los participantes se ponían en una fila recta y se escogía a un burro, quien tenía que doblar su dorso manteniendo las piernas rectas. Los demás participantes lo saltaban apoyando sus brazos en la espalda y abriendo las piernas mientras cantaban:

  • Cero: La vieja del basurero
  • Uno: por mulo
  • Dos: patadita y cos
  • Tres: elevado es
  • Cuatro: jamón te saco (por el sobaco, y te lo doy de comer a ti y a tu tío Paco, en un rico y sabroso taco).
  • Cinco: de aquí te brinco
  • Seis: brinco otra vez
  • Siete: te pongo un bonete
  • Ocho: te lo remocho
  • Nueve: copita de nieve
  • Diez: te pica el cien pies
  • Once: caballito de bronce
  • Doce: la vieja tose
  • Trece: la vieja se mece
  • Catorce: la vieja cose
  • Quince: El diablo te trinche
  • Dieciséis: Muchachitos a correr

ENCANTADOS

Un juego para disfrutar en grupo, mientras más mejor; para esta actividad hay que tener la habilidad de ser escurridizo pues una persona será designada como el encantador y tendrá que corretear a todos y tocarlos uno a uno para dejarlos "encantados", es decir, si logra alcanzarte deberás quedarte inmóvil, un compañero debe tocarte para desencantarte y volver al juego, cuando todos queden encantados la partida termina, o hasta que el encantador se canse de tanto correr.

 

Con información de Cultura Colectiva.