"Todo fue muy rápido, todavía en las mañanas despierto esperando que mi papá venga a tocar a la puerta y me pregunte qué quiero desayunar, esperando tener un Whatsapp de mi hermana, como siempre, pero no, no fue una pesadilla, todo fue real aunque no lo parezca", expresó Iraís García Morales, a quien en un mes la covid-19 le arrebató a la mitad de su familia.

Su padre, Juan García Díaz, falleció a las 7:30 de la mañana del lunes 11 de enero, en su casa ubicada en Ecatepec, Estado de México, la ambulancia que solicitaron a través del 911 nunca llegó. Él fue una de las personas que no tuvo la oportunidad de recibir atención a un hospital porque el servicio estaba saturado por el aumento de casos en el Valle de México.

La pesadilla, como Iraís la define, apenas comenzaba. Su hermana Belem Isabel García Morales murió el 9 de febrero, tras haberse aferrado a vivir hasta el último momento. Estuvo casi un mes intubada y aunque el virus causó mucho daño en su cuerpo, su familia siempre mantuvo la esperanza de verla regresar.

La covid-19 se ensañó con la familia García Morales, porque mientras Belem libraba la batalla en el hospital, en su casa Iraís y su mamá estaban dando su propia pelea para sobrevivir al virus. Aunque ambas le ganaron y se recuperaron, se quedan con el dolor que les dejó en el corazón la pérdida de Belem y de Juan.

"Es raro porque muchas personas dicen que feo que ahora en la nueva normalidad todos vuelvan a ser malas personas y yo pienso que feo es que ahora en mi nueva normalidad ya no están mi papá y mi hermana, te cambia toda la vida totalmente", enfatizó Iraís.

La pandemia de covid-19 comenzó en México, de manera oficial, el 27 de febrero de 2020. En un año, el virus se robó más de 184 mil vidas, y ha infectado a más de 2 millones de mexicanos, aunque las cifras de exceso de mortalidad indican que las defunciones podrían ser 2.5 veces más y las proyecciones de la UNAM muestran que hasta 54 millones 542 mil 700 personas ya podrían haberse contagiado.

La noche del 27 de febrero, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, escribió en su cuenta de Twitter que un hombre había dado positivo al virus Sars-CoV2, pero que se le haría una segunda prueba para confirmar. La Silla Rota dio cuenta en ese momento que la pandemia había llegado a el país.

La Silla Rota entrevistó esa noche a López-Gatell, quien declaró que la primera prueba había dado positivo, pero que esperaban el resultado de la segunda muestra porque en el INER apenas se estaba estandarizando la prueba y creían que a lo mejor podría tratarse de un falso positivo. 

"Más o menos como a las 19:00 horas tomamos una nueva muestra, personal del INDRE se la llevó a analizar y calculamos que ya hacía el amanecer estará el resultado. Mañana si resultará positivo le pediría al Presidente la oportunidad de dar la información en la mañanera", dijo en esa ocasión.

"Tenemos un paciente sospechoso de Covid-19 hospitalizado en @RespiraINER, es un caso leve y se ha puesto en aislamiento. Después de un resultado reactivo en el INER, se está analizando una segunda muestra en el INDRE. Ya se estudia a los contactos del caso y se atiende al paciente. El diagnóstico aún no es definitivo. Tan pronto se terminen las pruebas daremos a conocer su resultado", indicó.

El Salón Tesorería de Palacio Nacional estaba repleto la mañana del 28 de febrero, donde se informó que no era uno, sino dos las personas que se habían infectado, uno de ellos se encontraba en la Ciudad de México y el otro en Sinaloa, ambos con antecedente de viaje a Bérgamo, Italia.

"No es una enfermedad grave, más del 90% son casos leves, los síntomas son indistinguibles de un catarro, en personas que no tengan enfermedad avanzada o enfermedades crónicas, el riesgo es muy bajo de complicarse", aseguró López-Gatell en esa ocasión.

Casi un mes después llegó la primera defunción por covid-19, la noche del 18 de marzo, se trataba de un hombre que tenía comorbilidades y que era atendido en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.

A lo largo de un año la estrategia que implementó el gobierno contra la covid-19 ha sido muy criticada por el bajo número de pruebas que se hacen para detectar a los enfermos, porque las autoridades no intentaron contener la propagación del virus haciendo rastreo de contactos; por la negativa a usar el cubrebocas, empezando por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y por el plan de comunicación poco congruente, entre otros aspectos.

"Hicimos lo que pudimos para salvar a mi papá"

La familia García Morales había decidido irse a vivir a Cuerámaro, Guanajuato, para evitar infectarse de la covid-19. Juan era ingeniero y maestro de secundaria jubilado, tenía 60 años y padecía diabetes, como le daba pavor contagiarse, decidieron irse a un lugar donde hubiera menos personas.

El jueves 7 de enero, él y su esposa tuvieron fiebre, fueron al doctor y les dijo que tenían infección en la garganta. Como la temperatura no cedía, llamaron a su hija Belem y a su esposo para que fueran por ellos y los llevaran a su casa en Ecatepec.

El sábado, ambos tenían 77 de oxigenación, la doctora que siempre los atendía les dio la indicación de que utilizaran oxígeno suplementario y ahí comenzó el primer reto, porque en esas fechas conseguir o rellenar un tanque era casi imposible.

Iraís y Belem no encontraron cama disponible para su papá en los hospitales del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado ni en los del Instituto de Seguridad Social del Estado de México.

El domingo siguieron con la búsqueda, pero sin resultado. "Llamamos ambulancia al 911, nunca llegó y ni siquiera nos llamaron, ya pasó un mes y siguen sin avisarnos si van a venir. Llamamos a la ambulancia de Ecatepec y nos dijeron que nos iban a poner en la lista de espera, que había seis personas antes y que ellos no podían llevar a mi papá a ningún hospital que no estuviera en Ecatepec, ni siquiera al autódromo, aunque estuviera cerca", recordó Iraís.

La mañana del lunes lograron contactar una ambulancia privada en Cuautitlán Izcalli que llegaría a las 8:30, pero fue demasiado tarde. "Mi papi falleció a las 7:30 de la mañana del lunes".

Iraís expresó que fueron momentos de mucha desesperación, porque toda la familia buscaba algún lugar para que lo atendieran y todo estaba saturado. Tampoco podían llevarlo en un auto porque no tenían tanque de oxígeno.

"Cuando falleció mi papá yo volteé a ver a mi hermana y le dije que pudimos haber hecho algo más, ella me abrazó y me dijo: ´No, hicimos lo que pudimos y así es esta enfermedad, es muy rápida. Y sí, no te da tiempo de hacer nada y menos en días de saturación como esos", lamentó.

Hasta ahora, enero fue el mes más crítico de la pandemia, ya que la covid-19 llevó al límite a los hospitales del Valle de México, eso dificultó que miles de personas, como Juan, recibieran atención médica oportunamente.

Especialistas consultados por La Silla Rota coinciden en que a un año de que inició la pandemia, México atraviesa una situación compleja, en la que el sistema de salud se vio rebasado, la vacunación avanza de forma lenta y no se vislumbra un cambio en la estrategia.

"La situación está bastante mal, primero, obviamente nos tomó desprevenidos con un sistema de salud que no venía bien y luego lo desmantelaron, no teníamos una adecuada previsión presupuestal para ello y la verdad es que empezamos tarde a tomar medidas", señaló Xavier Tello, analista y consultor de políticas en salud.

Malaquías López Cervantes, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM y vocero para el covid-19, dijo que "es, por ejemplo, pensar en la idea de que se tiene un vochito, pero no tiene gasolina y entonces dicen lo rebasaron, pues sí lo rebasaron porque ni siquiera se puede mover y esto fue lo que provocaron en estos dos años, le quitaron la gasolina al sistema de salud  que siendo una carcacha de todas maneras podía funcionar, pero sin insumos, sin condiciones adecuadas, no ha servido prácticamente de mucho, nada más ha tratado de salvar desesperadamente a unos cuantos con muchos fracasos, por eso tenemos tantos muertos".

Las autoridades han resaltado siempre el porcentaje de camas generales y con ventilador que están disponibles, como si este dato fuera sinónimo de que la estrategia está avanzando bien. Sin embargo, los 12 meses de pandemia han demostrado que tener una cama disponible no significa recibir la atención médica adecuada.

Una investigación realizada por especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán mostró que el 45.6% de las defunciones por covid-19 ocurridas ahí entre abril y junio, fueron porque los pacientes no pudieron ser atendidos en la Unidad de Cuidados Intensivos ya que no había camas disponibles, es decir, se quedaron esperando la posibilida de acceder a un ventilador para ellos.

"Hace algunos meses el Presidente de la República decía ´qué bueno que no se están muriendo afuera, en la calle´, hoy vimos que se están muriendo afuera, en la calle. Llegamos a ver este nivel en el que tuvimos realmente filas interminables para conseguir oxígeno, creo que en ninguna película de terror te hubieras imaginado eso y la respuesta del gobierno es siempre culpa de la gente, es culpa de los pacientes por ser obesos, es culpa de la gente por no prever que tuvieran la cantidad de oxígeno adecuada, nos dijeron que no acudiéramos al hospital y a la mera hora cuando acudes no tiene en dónde atenderte", indicó Tello.

"Es una estrategia muy tonta, porque tener camas no quiere decir que estamos respondiendo a la pandemia, qué bueno que están ahí las camas, pero están vacías y tener camas sin recursos, no resuelve nada", expresó López Cervantes.

"Con este virus no hay dinero que te alcance"

Cuando sus padres enfermaron, Belem y su esposo acudieron en el automóvil para traerlos de Guanajuato a Ecatepec. Iraís relató que su cuñado viajó con su mamá en la parte de atrás, cubierta con una cobija y con las ventanas abiertas, para evitar contagiarse. Su hermana trajo a su papá, pero con las ventanas cerradas, así sospechan que se infectó.

Después de la muerte de su padre, la oxigenación de Belem comenzó a bajar a 80 aun conectada al convertidor. Tenía seguro de gastos médicos por su trabajo, así que el 13 de enero decidió que la internaran. Aunque se sentía mal, iba consciente y con la esperanza de regresar, pero no fue así.

El 9 de febrero, el esposo de Belem llegó a la casa de Iraís y su familia. Cuando abrieron la puerta, él rompió en llanto. "Bel ya no está, ya se fue", exclamó mientras el dolor lo ahogaba y las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Belem tenía 36 años, era ingeniera, como su papá; se casó con su primer y único amor, con quien estuvo durante 18 años; adoraba a su perro Bayley y su familia la describe como una mujer bondadosa, amable, sociable y muy determinada que no se daba por vencida hasta lograr lo que quería.

Quizás esa determinación fue la que la llevó a luchar por su vida durante casi un mes, tiempo en el que estuvo intubada. Fue atendida en un hospital privado de la Ciudad de México; sin embargo, su hermana denunció que la empresa del seguro les puso muchas trabas para la compra de medicamentos y un oxígeno especial que necesitaban.

"Con ese virus no hay dinero que te alcance para salvarle la vida a alguien, la cuenta del hospital de mi hermana fue de 3 millones de pesos y tuvimos que pagar el deducible y gastos que el seguro no cubrió, como comidas, artículos personales, aproximadamente 100 mil pesos y se supone que mi hermana tenía una cobertura por 130 millones de pesos", expresó Iraís molesta.

Belem y su papá forman parte de las más de 180 mil personas que han muerto a causa de la covid-19, tres veces más que las 60 mil defunciones que López-Gatell proyectaba como el "escenario catastrófico". Se estima que las muertes por coronavirus en el país son 2.5 veces más, con base en el exceso de mortalidad, ya que en 2020 hubo 326 mil 609 más decesos de los que se esperaban.

La Silla Rota publicó el 1 de julio que había un subregistro de 18 mil 421 decesos, el Registro Nacional de Población contabilizaba 38 mil 815 muertes con base en las actas de defunción, pero la Secretaría de Salud reportaba 20 mil 394, con corte al 19 de junio.

Al inicio de la pandemia, las autoridades minimizaron al virus Sars-CoV2 y sus riesgos, lo que de acuerdo con especialistas en salud ha generado mensajes incongruentes para la población. "No es algo terrible, fatal, ni siquiera es como la influenza", declaró el presidente Andrés Manuel López Obrador el 28 de febrero.

A esto siguieron otras expresiones del mandatario como "hay que abrazarse, no pasa nada", "no nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias", "no dejen de salir, yo les voy a decir cuando no" y la famosa frase "nos vino esto como anillo al dedo".

El subsecretario López-Gatell no se ha quedado atrás, ya que en marzo del año pasado aseguró: "No hay evidencia que sugiera que esto es una emergencia nacional" y después fue criticado por su falta de empatía al decir "las personas que fallecieron, fallecieron".

Otro de los temas más controversiales es el uso del cubrebocas, que hasta la fecha se niega a utilizar el presidente López Obrador a pesar de haber enfermado de covid-19 el 24 de enero. En la misma línea, López-Gatell ha reiterado que "el cubrebocas sirve para lo que sirve y nos sirve para lo que no sirve". Lamentablemente, el pasado 21 de febrero dio positivo al virus Sars-CoV2.

"Tenemos un presidente que hoy se niega a usar un cubrebocas, a un subsecretario que lo avala y que dice que está bien, que no se va a obligar aquí a nadie, semáforos que no significan nada para mucha gente y lo más triste es la percepción de la gente de que esto no es tan serio o tan peligroso", manifestó Tello.

En un año de pandemia muchos han sido los cuestionamientos, pero la principal falla que señalan los especialistas es el bajo número de pruebas de diagnóstico, decisión que López-Gatell ha defendido, al decir que el objetivo nunca ha sido detectar todos los casos, solamente a los más graves.

"No ha habido luz que diga dónde está el camino, que eran las pruebas, al no hacerse pruebas pues nadie sabe qué está pasando y da igual pensar en una cosa que otra, entonces es una locura lo que está pasando, es algo que no tiene aparentemente fin visible", alertó López Cervantes.

Un mes viviendo con la covid en casa

La familia García Morales convivió con el enemigo durante un mes, ya que al mismo tiempo que su hermana estaba hospitalizada Iraís y su mamá trataban de recuperarse de la covid-19, pero en su casa, con tratamiento y supervisión médica. Su hermana menor dio positivo a la prueba, pero fue asintomática.

Actualmente, las tres tratan de superar el duelo y siguen combatiendo algunas de las secuelas que les dejó el coronavirus. "El primer domingo que mi hermana ya había fallecido sí se sintió muy feo, porque los domingos estábamos todos aquí en la casa, mis papás, mis hermanas, mi cuñado y yo y ese día estábamos sólo las tres. Se siente una soledad muy fea, muy rara", expresó.

¿Hacia dónde vamos con la pandemia? es la pregunta que la mayoría de la población se hace. El doctor Tello indicó que "vamos a tener una pandemia larguísima que va a durar este año y seguramente bien entrado el año que sigue. Algunos países irán saliendo poco a poco porque van a tener mejores estrategias de contención y de vacunación. Dependiendo de cómo lo viéramos en México vamos a ver si pudiéramos estar en condiciones de vivir ligeramente normales en alguna parte del año que entra".