Veracruz, Ver.- El semáforo en rojo marca el inicio del espectáculo de Edwin que, durante 45 segundos realiza, entre el rugir de los autos y el calor del sol reflejado en el pavimento, un baile que en un escenario normal le tomaría más de 20 minutos. 


Baila entre el parpadeo del semáforo para ganar una moneda y seguir viviendo de lo que más ama, en medio de la pandemia de covid-19 que lo dejó sin empleo. 


Edwin Uscanga Garate lleva 12 años de carrera artística y ocho como profesional. Es graduado de la Escuela Nacional de Danza de Cuba y estudió en la Facultad de Artes de la Universidad Veracruzana, así como en la Escuela Superior de Danza en Monterrey. 


Debido a su formación logró viajar por muchos lugares y pisar distintos escenarios, pero en la actualidad se desempeña como artista urbano en medio de una crisis que no da tregua, ni siquiera al ámbito artístico. 


Hace 10 meses se quedó sin trabajo, tras ser despedido de las siete escuelas en las que daba clases en la ciudad de Veracruz, después de la suspensión de actividades presenciales en las aulas que la pandemia del covid-19 originó.


En el mes de abril, el primero de la pandemia, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró a 12 millones de personas que salieron de la Población Económica Activa. Para diciembre, hubo una disminución de 426 mil personas. 


"Fue totalmente inesperado, a las escuelas no les importó dejarnos de dar trabajo. De las escuelas donde estaba trabajando, sólo una me permitió cerrar el ciclo y las demás ya no les interesó el arte o la educación física", aseveró. 


Todos los días baila en el bulevar Adolfo Ruíz Cortines de la ciudad de Boca del Río, con su traje tradicional jarocho, pantalón blanco, guayabera, botines y pañuelo rojo al cuello. Con una bocina, prepara su espectáculo para los conductores que circulan por el lugar; a cambio de eso recibe una moneda. 


Edwin dice que logra sobrevivir gracias al apoyo de la gente, que comprende la situación por la que miles de artistas veracruzanos pasan a causa de la crisis de la pandemia. 


El ensamble de Sergio, Francisco y Marco 


Del otro lado del semáforo donde está Edwin, tres chicos se preparan para tocar una pieza musical que tuvieron que adaptar. 


Caminando a través de los carros, con su tambor, trompeta y saxofón, están Sergio, Francisco y Marco, los tres son estudiantes de educación musical. Apresurados toman sus instrumentos antes de que cambie el color y se mezclan entre los vehículos para pedir una moneda. 


Ellos están de paso en el puerto de Veracruz. Antes de la pandemia tocaban en las inmediaciones del monumento a la Araucaria en Xalapa, después del cierre de muchos espacios públicos suspendieron esa alternativa de trabajo que les ayudaba a costear sus estudios.

 
“Es un poco difícil porque no ha habido tocadas por la pandemia, entonces decidimos buscar nuestros propios recursos para continuar nuestros estudios”, dijo Francisco Parra, uno de los músicos. 


Admiten que tocar en un semáforo es mucho más difícil y que se necesita de mucha destreza y habilidad, pues existen algunos conductores que no suelen respetar el cambio de color y, por consiguiente, están expuestos a tener un accidente. 


Las piezas musicales tienen que adaptarse, canciones que duran cinco o seis minutos se deben de reducir a 30 segundos. 


Otro de los problemas a los que se enfrentan es a la negativa de autoridades de Comercio y Vialidad para dejarlos tocar en las calles. 


“Todos los que somos de la industria del entretenimiento somos los más afectados por la pandemia, dentro del ámbito informal o del sector privado, en el sector público no tanto porque tenemos algunos subsidios, pero lamentablemente no alcanzan y no todos los artistas estamos ahí”, comentó Sergio. 


De acuerdo con la firma de consultoría Nomismae Consulting, especializada en el análisis y medición de la contribución económica de las actividades basadas en la creatividad y la cultura, 3.6 por ciento de la Población Económicamente Activa en México se emplea directa o indirectamente en el sector artístico. 


Se trata de personas como las que conforman el ensamble de Sergio, Francisco y Marco, que ahora deben de buscar ingresos en un semáforo de Boca del Río. 


Sin seguridad social, así trabajan artistas 


Abimael Escobar lleva casi un año trabajando en la avenida Independencia, en el corazón del Centro Histórico de Veracruz, con sus títeres. Es artista plástico y afirma que antes de la pandemia ya se encontraba sin trabajo debido al recorte del presupuesto para programas de difusión cultural. 


Según la Gaceta Oficial del Estado, el gobierno de Veracruz recortó 45 millones de pesos al Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) entre 2019 y 2020. 


La situación se complicó tras la llegada de la pandemia, pues muchos artistas que encontraron un bote salvavidas en las calles se quedaron sin esa fuente de ingresos, después del cierre de vialidades como medida para controlar la propagación del virus. 


“De por sí la situación como artista es difícil, ya sea artista plástico, actores, cualquier tipo de arte, llega a ser un poco difícil lograr vender nuestro trabajo y ahorita es aún más (…), tengo compañeros que se dedican al arte y han buscado otras formas de sobrevivir”, argumentó Abimael. 


Unas cuadras adelante, Omar entretiene con su saxofón al público que camina por la avenida. Él también encontró en las calles una mejor forma de tener ingresos. Omar es licenciado en Educación Musical y por un tiempo dio clases en escuelas, pero afirma que no lo volvería a hacer debido a la nula seguridad social que les brindan. 


“No te dan una plaza o una planta, en la mayoría de los casos se gana de cooperaciones de los padres de familia y la verdad no me agradó mucho la idea, porque te exigen mucho y no valoran al maestro de música”, dijo Omar. 


Antes de la pandemia, Omar obtenía ingresos por realizar eventos en restaurantes y fiestas en donde trabajaba bajo contratos, pero la pandemia provocó que en estos establecimientos dejaran de requerir sus servicios. 


Durante 2019, el sector de la cultura alcanzó un Producto Interno Bruto (PIB) de 724 mil 453 millones de pesos, lo que significó 3.1 por ciento del PIB del país, de acuerdo con el INEGI. 


Para Margarita Guzmán, directora del Foro Cultural Reduca México, el encierro inmediato, el estrés y depresión que significó el confinamiento para el sector artístico fue muy difícil, ya que muchos estaban acostumbrados a realizar eventos y convivir con muchas personas. 


Por otra parte, enfrentaron un duro golpe económico, ya que han tenido que vender parte de su equipo de trabajo para sobrevivir, además de lidiar con la poca seguridad que se les brinda en los trabajos. 


“La mayoría de los artistas no tienen seguridad social, no tienen acceso a medios de salud, los artistas que ya son grandes no tienen un medio para su retiro, porque no están dentro del Seguro Social o del ISSSTE, sino que son independientes”, aseveró. 


Eventos en línea, la alternativa para algunos artistas 


Durante el 2020, el Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) realizó mil 725 actividades digitales, en 27 redes sociales, cada una presentó una oferta cultural mensual, dijo Marco Darío García Franco, Subdirector de Programación y Contenidos. 


Fueron más de tres millones y medio de pesos los que se utilizaron para la contratación de creadores, gestores, promotores y talleristas para la realización de distintos eventos en línea, al igual que convocatorias que fueron lanzadas para artistas de todas las regiones del estado. 


“Vamos a continuar con las convocatorias. En estos momentos ya está por salir la nueva convocatoria del PECDA, el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico, la convocatoria independiente al teatro”, agregó.  


Para que un artista pueda ser acreedor a estos programas debe cumplir ciertos requisitos como estar registrado ante Hacienda, cosa que no todos lo hacen, por lo que Marco Darío considera que es importante que realicen estos pasos para poder ser acreedores a uno de estos apoyos. 


García Franco dijo que debido a que aún se ve lejano el regreso de eventos, obras de teatro y demás actividades artísticas, el IVEC planea seguir realizando este 2021 el proyecto de programas digitales


A pesar de que muchos de los artistas se atrevieron a pasar al ámbito digital, admiten aún es complicado obtener ingresos por este medio, por lo que prefieren estar en las calles, aunque esto signifique poner en riesgo su salud, al estar expuestos al contagio y a los accidentes viales.