Gabriela Guzmán

Orizaba, Ver.- A año y medio de que Nancy fuera asesinada por su pareja sentimental en el municipio de Magdalena, su madre Irma Zepahua Cotlame espera la pena máxima para el presunto feminicida, Fabián “N”, quien ya se encuentra bajo proceso.

“Mi hija fue asesinada por su cónyuge el 24 de agosto de 2019. Ese día desapareció, la encontramos a los cinco días en un barranco”, relata.

La madre cuenta que Nancy fue asesinada cuando apenas tenía 19 años dejando huérfana a una menor de edad.

Recuerda que la joven no terminó la secundaria y se fue de casa con su novio a los 15 años, sin embargo, carecían de una buena relación, pues había peleas y golpes. En ocasiones, él la sacaba sin ropa ni comida, por lo que ella regresaba caminando a la casa de sus padres.

Fueron muchas las peleas y las posteriores reconciliaciones de la pareja, pero la última vez parecía ir en serio. Incluso, Nancy y su pareja sentimental acudieron ante el síndico del ayuntamiento de Magdalena, donde ella le aseguró que sacaría sus cosas de la casa porque ya no aguantaba vivir más con él.

Nancy no sólo era víctima del maltrato, también de la falta de sustento; cuando llegaba a la casa de sus padres, ellos la apoyaban.

Un día antes de su feminicidio, el 23 de agosto de 2019, la joven acudió a inscribirse al Instituto Veracruzano de Educación para los Adultos (IVEA), pues deseaba terminar la secundaria. Posteriormente, fue por sus pertenencias.

“El sábado temprano en la madrugada él llega y toca la puerta. Yo abrí la puerta primero para ver quién tocaba y era él que quería hablar con mi hija y yo pensando que se iban a reconciliar le dije que mejor se esperara a que amaneciera para que platicaran bien, pero a esta niña le dije ‘es Fabián’ y ella dijo ‘que se vaya”.

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Según Irma Zepahua, el hombre abrió la puerta y le pidió a Nancy platicar “más para allá”. Entonces su nieta se despertó llorando, por lo que él le pidió que fuera a acostarse con la menor, sin embargo, al hacerlo le ganó el sueño.

Cuando amaneció no le extrañó no ver a su hija, pues en anteriores ocasiones se reconciliaban, se iban y hasta el día siguiente regresaban por la niña. Esta vez no fue así.

Irma Zepahua solo volvió a saber de su hija hasta cinco días después, cuando su hermano Gernán Zepahua Cotlame se percató de que se veía algo en el fondo de un barranco cercano a la casa.

“Estaba tapada con basura, tenía una sudadera envuelta en el cuello y con esa fue con lo que la ahorcó”, dijo la madre.

El presunto feminicida se mantuvo prófugo por más de ocho meses hasta que fue detenido en el metro de la Ciudad de México y trasladado a Zongolica, donde permanece recluido en el Cereso.

Irma Zepahua pide justicia día y noche para su hija y que su asesino reciba la pena máxima “porque no fue justo lo que le hizo”.

Fotos: Tania Ramírez