Veracruz, Ver.- Después de cuatro años, Claudia Juana Correa Torres ya puede hablar con más calma del feminicidio de su hija Claudia Alondra Suárez Correa. Las lágrimas y tristeza se trasformaron en valentía y coraje para seguir luchando y clamar justicia por atrapar al asesino.

La cara de Claudia se ve relajada, pero en sus ojos todavía permanece la tristeza de una madre que le arrebataron a su hija.

Claudia Alondra: 4 años exigiendo justicia por su feminicidio

El domingo 10 de septiembre del 2017 fue el día que marcó a la familia Suárez Correa, Claudia Alondra había salido a platicar con su exnovio Luis Gustavo García Narcia a fuera de su casa, la última vez que su mamá la vio viva.

Al siguiente día, la joven amaneció muerta a cinco cuadras de su hogar, su cuerpo tenía tres puñaladas en el cuello y una en el tórax, desde entonces se desconoce el paradero de Luis Gustavo.

Tras cuatro años y pese a tener una recompensa por 250 mil pesos a quienes proporcionen información, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha encontrado al presunto feminicida.

“Fue algo tan horrible para mí que, al día de hoy ya lo puedo contar, ya puedo expresarlo mejor, pero sí, era muy difícil para mí hablar del tema”, contó Claudia Correa Torres.

El proceso para sanar no es fácil -asegura-, pues ella y su otra hija tuvieron que asesorarse por especialistas y recibir ayuda para superar la pérdida. 

Durante todo ese tiempo fue conociendo el trabajo de diversas asociaciones, colectivos feministas y personas que la guiaron a no desistir por la lucha, al igual que le permitió ser más empática con otras mujeres que también están pasando por la misma situación.

“Hay gente que me habla para que diga qué pasó en mi caso, y claro que lo hago y créeme que lo hago por el hecho de que la gente que no denuncia lo haga, porque hay veces que en su propia casa están siendo maltratadas, violadas y es algo bien difícil de entender y yo creo que entre más personas conozcan y tengan esa empatía cambia mucho la vida y eso me ha enseñado que no te debes de quedar callada”.

Otra de las cosas que aprendió a lo largo del tiempo es a no quedarse callada, que para ser escuchada tienes que hacer “ruido”, es por lo que cada que tiene oportunidad asiste a las marchas feministas y ayuda a más mujeres que están pasando por la misma situación.

El legado que dejó Claudia Alondra

La primera marcha a la que asistió Claudia Juana Correa fue a la de su hija, el principal motivo clamar justicia, desde entonces se ha mantenido cerca de todos los movimientos para visibilizar a las mujeres.

La historia de Claudia traspasó fronteras, ha llegado a oídos de miles de personas que repiten su nombre en una canción.

-Soy Claudia, soy Esther y soy Teresa

-Soy Ingrid, soy Fabiola y soy Valeria

-Soy la niña que subiste por la fuerza.

Canción sin miedo de Vivir Quintana es uno de los himnos que mujeres feministas han tomado como estandarte y el nombre de Claudia prevalece en esos versos, que cada vez que son escuchados por su mamá se le eriza la piel recordando a su hija.

“Cuando escucho el nombre de mi hija se me estremece mi corazón y con eso siempre la voy a recordar, siempre estás presente, siempre estás ahí”.  

Pandemia hizo lento el proceso ante Fiscalía

Claudia admite que desde un principio el actuar de la FGE fue tardío y pese a que ha hecho todo lo posible por tratar de localizar al culpable, como ofrecer una recompensa, hasta el momento siguen sin encontrarlo. 

El último dato que tuvieron de Luis Gustavo García Narcia arrojó que se encontraba cerca de Chetumal, en Quintana Roo, desde entonces la Fiscalía perdió de vista al inculpado, aunado a esto Claudia admite que derivado de la pandemia el proceso se hizo más lento.

“Si estando normal son relajadísimos, ahora imagínate con la pandemia aún más y al día de hoy estamos retomando otra vez”, dijo.

La emergencia sanitaria fue una de las circunstancias que hizo que las marchas y movimientos que en el 2020 surgieron con más fuerza se detuvieran por causa del confinamiento, muchas de las personas se enfocaron en cuidar su salud y el movimiento feminista dejó de escucharse en los medios.

Aunado a eso la suspensión de actividades no esenciales hizo que algunos procesos se volvieran más lentos, derivado del cierre de algunas instituciones.

Veracruz a la cabeza en feminicidios

Datos del Observatorio Universitario de Violencia contra las Mujeres (OUV Mujeres) muestran que el 2017, año en el que Claudia fue asesinada, hubo un total de 176 feminicidios en el estado de Veracruz, el cual después del 2016 cuenta con dos Alertas de Género por violencia contra la Mujer (AVGM).

Para el 2018 la cifra descendió a 129, siendo el periodo de enero a junio un el que más casos acumuló con 70 feminicidios, en el 2019 la cifra volvió a subir con 151 casos y para el cierre del 2020 el OUV Mujeres registró 95.

La cifra registrada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el 2020, fue de 84 carpetas de investigación por el delito de feminicidio.

Aunque ambas cifras muestran una disminución en relación a lo registrado en los últimos tres años, el estado de Veracruz no deja de ubicarse como el segundo a nivel nacional con más casos de asesinatos de mujeres por razones de género.

Hasta el momento en lo que va del 2021 se tiene el dato de cinco mujeres asesinadas, la mayoría de estos casos como el de Claudia no han sido resueltos y muchas madres siguen clamando justica y gritando sus nombres.

Impunidad

Integrantes del Colectivo Equifonía revelaron a inicios del mes de marzo que el índice de impunidad que existe sobre los casos de feminicidios investigados por la Fiscalía General del Estado entre el 2015 y el 2020 es mayor al 90 por ciento.

De acuerdo con información difundida por la agrupación feminista, de 456 feminicidios sólo existen 33 sentencias condenatorias contra los responsables, lo que representa que solo el 7 por ciento de los asesinatos por condición de género se sancionaron.

Integrantes del colectivo revelaron la estadística en la que 423 casos persisten sin sentencia y no hay información sobre el proceso en la integración de las investigaciones ministeriales.

Mari Veda Patlax Valdivia, consideró que, si bien se han implementado acciones para reducir la violencia, resultan insuficientes, pues no se garantiza la identificación, detención y juicio de los agresores. 

“A la fecha 423 feminicidios continúan sin sentencia y desconocemos si en todos los procesos iniciados se ha garantizado la debida diligencia, una investigación y un juicio”. (La Silla Rota Veracruz 5 de marzo).

Entre estos casos se encuentra el de Claudia, en el que el principal sospechoso de su feminicidio fue plenamente identificado y que hasta el momento, no es ubicado por autoridades estatales.