Veracruz, Ver.- Los alrededores de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y la iglesia del Cristo volvieron a pintarse de colores verdes y café claro, después de haber suspendido esta tradición que por varios años llevan realizando Cristóbal y Lina, vendedores de ramitos, regresaron al puerto para vender su mercancía.

Protegiéndose del sol y trabajando presurosamente antes de que le agarre la tarde, Cristóbal y su hijo tratan de tejer toda la mercancía que trajeron desde Ixhuatlancillo en el municipio de Orizaba, son más de 3 mil pesos lo que invirtieron en comprar palma, hilos, brillantina y diversos productos que requieren para armar los ramitos, que venderán este Domingo de Ramos.

"Hace un año no trabajamos por la pandemia, este año hicimos pocas, pero a veces hacemos más porque sabemos que cada año hay venta, pero ahorita no sabemos si va a haber o no", comentó Cristóbal.

Después de un año, Cristóbal y Lina regresaron al puerto a vender ramitos

La temporada pasada de vacaciones Cristóbal decidió no arriesgar su producción por causa de la pandemia, por lo cual suspendió el viaje que cada año hace al puerto, aunque señala que este ingreso solo lo hacen por temporada, agregó que es otra manera de contribuir con los gastos para su familia.

Mientras que en la Iglesia del Cristo otra hilera de vendedores que llegaron un día antes teje más de estas artesanías.

Bajo la sombra de un árbol Lina y los seis integrantes de su familia trabajan todos a la par.

Ellos vienen desde Puebla, son cuatro horas que realizan de viaje para llegar al estado de Veracruz, al igual que Cristóbal esperan que la venta repunte este domingo, ya que es el último día que tienen para vender su producto.

"Aquí no nomás es mano de uno, son varías personas, desde las que nos venden la materia prima que van al cerro a juntarlo (la palma) y ya los que lo empiezan a trabajar, nos ayudamos a hacer cada figura", explicó Lina.

Desde una semana antes se preparan para esta fecha, pero el covid vino a detener su producción, Lina es la cuarta generación en realizar este oficio, con tristeza ve como cada año los clientes devalúan su trabajo y ahora más con la pandemia, pues asegura que las ventas bajaron considerablemente a comparación de otras fechas.

Al igual que Cristóbal esperan que la venta mejore y así no tener que tirar su producción.

"Esperamos que ojalá y sí haya buenos resultados y que la gente venga y compre sus ramitos, para que la tradición no se pierda", dijo Lina.