Veracruz, Ver.- La tranquilidad del Mercado Zaragoza contrasta con los ruidos típicos que distinguen los demás mercados de la ciudad, los locatarios que se resistieron a dejar sus puestos de trabajo pese a pandemia demuestran que la necesidad puede más que el temor a contagiarse del coronavirus.

 

 

Este es el caso de José Antonio, lleva trabajando dentro del mercado 40 años, de familia comerciante, su padre fue el primero en establecerse y obtener cerca de 12 locales, los cuales heredó a sus hijos.

José creció entre los pasillos del Mercado Zaragoza, todavía recuerda que en la avenida Juan de Dios Peza pasaba el tranvía.

En todo el tiempo que lleva trabajando asegura que no había faltado ningún solo día hasta la llegada de la pandemia de la covid, hace un año tuvo que cerrar su local de frutas y verduras durante dos meses.

 

 

El principal motivo fue el fallecimiento de su hermano por probable covid, aunque el médico no lo diagnosticó con la enfermedad, pues el deceso ocurrió a principios de mayo, cuando el virus todavía era desconocido.

José admite que pudo haber contraído la enfermedad trabajando, ya que también contaba con un local dentro del mercado.

Desde entonces y como una manera de protegerse a él y su familia, dejaron de trabajar por dos meses, hasta que la necesidad pudo más que el miedo a llegar a padecer el virus.


"No fue fácil empezar otra vez e invertir, ahorita poco a poco se está estabilizando, pero sí, estuvo un poco pesado", dijo.

 

El regreso fue todavía más costoso, pues la poca gente que llegaba al lugar hacia que las ventas siguieran bajas, ya que la mayoría de las personas seguían con miedo y evitaban transitar por el lugar, aseguró.

 

 

Un trabajo con riesgo constante

Pese a que José mencionó que tuvo síntomas que pudieron ser a causa del covid, como gripe y fiebre, dice que no pasó a mayores; aun así son un sector que están en constante exposición, pues dentro del lugar conviven muchas personas. 

 

"Somos mercado, aquí viene gente de todos lados, entonces uno no sabe quién es el que aporta o trae la enfermedad, uno atiende y por más que te cuidas con gel, jabón y cubrebocas aun así estamos más expuestos", comentó.

 

Aunque los mercados del puerto de Veracruz siguieron trabajando de forma regular, pues hubo muchos locales que no cerraron, gran parte tuvo que adaptarse a las nuevas normas de sanidad.

 

 

En un inicio el Ayuntamiento estuvo realizan la sanitización de estos sitios, al igual que la vigilancia para que los locatarios cumplieran con los filtros.

 

"Algunos compañeros optaron por el tipo de negocio, poner una mica o atender a tu cliente detrás del mostrador, depende también el giro", agregó José.

 

Noé, pese a ser sector de riesgo siguió trabajando

A diferencia de los otros mercados del puerto de Veracruz, los cuales algunos negocios permanecieron abiertos, en el Zaragoza muchos locales todavía siguen cerrados, sus propietarios gran parte son adultos mayores, quienes tienen más riesgo a desarrollar complicaciones.

Noé porta un cubrebocas, gafas y procura atender a sus clientes con la sana distancia, a sus 70 años siguió laborando en su local de pescados y mariscos.

 

 

Pese a que ya recibió la primera dosis de la vacuna para el covid sigue llevando las medidas de seguridad, pues dice que todavía no es tiempo de bajar la guardia.

 

"Nos hemos cuidado, aquí tengo gel, agua con cloro, a cada rato estamos limpiando, desinfectamos todo el local por donde circulan las personas", aseguró Noé.

 

A diferencia de José, él solo cerró un mes, pero cuenta que hay semanas en las que no llega a trabajar, esto para cuidar su salud, hasta que adquirir la segunda dosis de la vacuna.

 

 

A pesar de los altibajos que causó la pandemia, con bajas hasta del 70 por ciento dentro del Mercado Zaragoza, comerciantes como José y Noé siguen resistiendo a la pandemia y seguirán trabajando cada mañana para preservar el sustento de sus familias.