Durante casi 40 años, Laurentino Mora Hernández viajó diariamente a Xalapa para vender tortas y tacos dorados. Los operativos de Comercio y la pandemia de coronavirus lo dejaron sin trabajo en el primer bimestre de 2020.

Su carisma, buen trato y humor le valieron para ganar clientes entrañables de colonias aledañas a la avenida Miguel Alemán, quienes incluso le apodaron "El Coacoa", por ser originario de Cocoacoatzintla, municipio ubicado en la región montañosa central de Veracruz.

Diariamente era común ver a El Coacoa arribar en un taxi con al menos tres cajas de cartón en las que trasladaba los alimentos: tortas fritas de chorizo y huevo, así como tacos dorados de papa que, pese a su sencillez, se acababan en cuestión de minutos.

"Estuve trabajando con un señor llamado Amancio, ese señor venía de Martínez de la Torre, fue mi maestro (...) desde entonces me he dedicado a esto", recordó el hombre de 62 años y tez blanca que comunmente usa sombrero.

Laurentino afirmó que este oficio le permitió mantener a sus dos hijas y su esposa. Aunque su negocio ambulante ya no tuvo cabida en la capital a inicios del año pasado, tras los operativos implementados por las autoridades de Comercio Municipal.

“Tuve que regresarme porque hubo movimiento de los mismos puestos, y a mí ya no me daba también”, mencionó mientras compartía su historia sobre la avenida principal de Coacoatzintla, a donde tuvo que regresar debido a los días difíciles que enfrentó.

La pandemia vino a complicar más la situación económica del adulto mayor, quien jamás imaginó que la enfermedad causada por el virus SARS-CoV2 fuera a durar tanto tiempo.

“En cuanto vino la pandemia ya me vine para acá (Coacoatzintla), y aquí la llevo gracias a Dios, sigo vendiendo mis tortitas y mis taquitos (…) Nosotros nos levantamos a las siete o siete y media para empezar a trabajar esto, y a las nueve, nueve y fracción ya estamos saliendo a la calle”, relató.

Sin embargo, reconoció que hay días con ventas prácticamente nulas, principalmente ante la desconfianza de quienes temen contagiarse de covid en la calle, “mucha gente ya no te compra, ya uno que otro dejó de comprarme, por lo mismo de la pandemia”.

Pero la afectación hacia su principal fuente de ingresos no fue la más difícil que El Coacoa debió enfrentar en el último año. Todo se complicó con la enfermedad que le detectaron a su hija Alejandra, quien desde hace cuatro años presenta un padecimiento muy particular en los riñones. 
 
“Lo que pasa es que a mi hija le detectaron riñones infantiles. Mi hija estuvo bien, estaba bien gracias a Dios, pero ahorita, sin que me lo preguntes, la están dializando”, contó con voz entrecortada y lágrimas en los ojos.

Al principio Laurentino dudó sobre la existencia de ese padecimiento, incluso llegó a dicerle a su hija que "eso ni existe". Sin embargo y tras varios análisis, la joven de 33 años fue diagnosticada con la enfermedad renal.

A pesar de que su familiar es atendida en el Instituto Mexicano del Seguro Social, Laurentino mencionó que los traslados hasta la ciudad de Xalapa representan un gasto que apuradamente pueden cubrir. Además de que a veces deben viajar a altas horas de la noche.

Aún con la tristeza y la preocupación por el estado de salud de su hija, El Coacoa continuó trabajando para seguir sosteniendo a su familia, ahora desde su pueblo natal.

Reconoció que le gustaría volver a la capital, donde tuvo mejores ventas, compartió buenos momentos y terminó encariñado con sus clientes. Aunque por el momento el covid lo mantiene en su pueblo, donde instruye el oficio de la elaboración y venta de comida a niños y jóvenes.
 
"A todos nos está afectando. No creas, a veces me siento achicopalado, pero hay que darle, hay que seguir adelante”, mencionó para motivarse.

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre el primer y el tercer trimestre de 2020, en plena propagación de la pandemia de covid-19, el ingreso laboral de los trabajadores mexicanos se contrajo un 12.3 por ciento.

Durante el mismo periodo, la pobreza laboral pasó del 35.7 al 44.5 por ciento. Veracruz se mantuvo con un nivel de pobreza laboral por encima del 45% junto a otras once entidades del país.