*

Miércoles 26 de Abril, 2017     |     Veracruz.
Suscríbete


Opinión



Voluntad e indignación

Domingo, Abril 9, 2017 - 00:45
 
 
   

¿Cómo justificar la muerte de seres humanos de todas las edades por armas químicas o por bombardeos?

“En un punto de tu vida

debe haber cosas que te

 mueven el corazón y el estómago.

Y es a partir de esa indignación

que tú puedes razonar de una manera distinta,

más rica, informada, con la fuerza y la voluntad

para transformar el mundo, porque las razones

frías pueden contemplarlo, analizarlo, pero no lo cambian".

Boaventura de Sousa Santos

El 5 de abril pasado, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, otorgó el Doctorado Honoris Causa al pensador portugués Boaventura de Sousa Santos, quien se ha distinguido por promover valores de reflexión, justicia y hermandad de los pueblos  latinoamericanos entre las culturas del mundo.

Sus puntos de vista muchas veces son polémicos,   porque expresa una visión diferente de la realidad, porque critica las relaciones de poder contemporáneas y busca su comprensión.

Santos (2006)  ha escrito que el pensamiento occidental es   un paradigma socio-político fundado en la tensión entre regulación social y la emancipación social y que en el mundo permea una visión dominante  de ver la realidad: la occidental.

Interesante es su aportación en cuanto a lo que él nombra  como  la Sociología de las Ausencias y de las Emergencias.

Dentro de la Sociología de las Ausencias (Santos, 2010) reflexiona sobre la monoculturalidad  del saber y del rigor del saber, en donde la ciencia moderna y la alta cultura poseen ciertos   criterios únicos de verdad y de cualidad estética propios  de sus respectivos campos, lo que les da ciertos  cánones exclusivos de producción de conocimiento o de creación artística y en donde  lo que no está legitimado por ellos, es declarado inexistente.

En la Sociología de las Emergencias  señala que existe un  significado profundo que puede ser detectado en las más diferentes tradiciones culturales y filosóficas, una investigación de las alternativas que caben en el horizonte de las posibilidades concretas e implica un  proceder relacionado a una ampliación simbólica de los saberes, prácticas y agentes  para  que por un lado, se conozcan  mejor las posibilidades de la esperanza y por el otro,  definir principios de acción que promuevan la realización de esas condiciones (Santos, 2010) :

“Establecer una nueva relación de equilibrio dinámico entre el principio de igualdad y el principio de reconocimiento de la diferencia y mostrar el potencial de la traducción intercultural para crear alianzas basadas en la idea de que la comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental y que la emancipación social debe de ser repensada en la misma amplitud” (Santos, 2010: 8).

Su pensamiento  contiene aportaciones importantes  ante la necesaria reconstrucción de la sociología, básica para entender la complejidad actual.

¿Cómo justificar la muerte de seres humanos de todas las edades por armas químicas o por bombardeos? Las muertes y las acciones en contra de personas indefensas son igual de indignantes no importando del bando donde se produzcan, porque de fondo está la visión unilateral de quienes pretenden ostentar el poder a nivel mundial y que  legitiman y tienen de su lado  a quienes les legitiman y hasta las aplauden  por horrendas que estas sean, no importando lo que los demás piensen u opinen.

El derramamiento de sangre y la represión  en ninguna parte del mundo es justificable.  Nada justifica que más de cuatro millones de niños sirios no conozcan otra cosa que la guerra, ni tampoco que se intimide o masacre   a las poblaciones por defender sus derechos legítimos, de democracia, de uso de su suelo o de sus recursos naturales. Sin duda requerimos de establecer una nueva relación de equilibrio dinámico entre el principio de igualdad y el reconocimiento de la diferencia. Hay  que  indignarnos sin duda,  porque los sucesos actuales así lo reclaman.


Circo, Maroma y Grilla.

Veracruz, Mirar Distinto

Veracruz se ha regido en los últimos seis años, como uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo

Encuesta