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Opinión



Del sexismo y otros conceptos

Miércoles, Abril 18, 2018 - 10:59
 
 
   

Muchas veces usamos palabras de manera tan cotidiana que no reparamos en buscarlas en el diccionario

Por Yadira Hidalgo Glez.

Muchas veces utilizamos palabras de manera tan cotidiana que no reparamos en ir a buscarlas al diccionario. Algunas veces nos conformamos con el concepto que logramos obtener de paso cuando escuchamos esa palabra aplicada por otras personas, y a partir de ahí las usamos.

Actualmente, muchos conceptos que parten de esta lucha que las mujeres tenemos, son usados en conversaciones, artículos, foros y diversos espacios. Por ejemplo, SEXISMO, que muchas veces se aplica igual que machismo pero no es del todo similar. El sexismo es la actitud discriminatoria de quien infravalora a las personas del sexo opuesto o hace distinción de las personas según su sexo.

Por ejemplo. Creer que las mujeres somos más débiles que los varones es una idea sexista que deja a un lado la realidad de que ambos poseemos diferentes tipos de fortalezas. El sexismo también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales; los ejemplos abundan: las niñas juegan con muñecas que las preparan para su rol reproductivo al interior del espacio privado de su casa, mientras los niños lo hacen con carritos, balones de futbol, que los preparan para su rol en el espacio público.

Estos son ejemplos muy sencillos, que se abrevan de esas ideas y prejuicios que todo mundo ha aprendido y obtenido durante su crecimiento, de diversas fuentes educativas y socializantes a las que nos exponemos como lo son la familia, escuela, comunidad, medios de comunicación, religión y otros.

Hay muchas ideas sexistas que rondan nuestras cabezas y que expresamos sin saber que estamos siendo sexistas. Por ejemplo:

Las madres son las culpables del machismo. Esta frase sexista promueve el estereotipo de que las madres son las únicas encargadas de la crianza de las hijas e hijos, debido a su natural capacidad reproductiva y disculpa el hecho social de que los varones no asuman esa responsabilidad. Otro ejemplo de sexismo es la creencia social de que las mujeres van provocando sexualmente a los hombres y que a estos no les queda otra más que reaccionar, incluso con violencia a esas provocaciones. De esta manera se justifica la violencia contra las mujeres, haciendo énfasis en la idea de que algo tuvo que hacer ella para que le sucediera lo que le sucedió.

Si nos vamos a los medios de comunicación vamos a encontrar un trato desigual para mujeres y hombres, aunque estén en la misma situación: un hombre que asesina a su pareja es visto como un loco, sicópata, o un adicto que ha caído en lo más bajo de su adicción, o un buen hombre que en un momento de violencia cometió un acto terrible. Una mujer que hace lo mismo es dos veces más sancionada, porque está transgrediendo la idea de que la violencia no le corresponde a ella que ha sido criada para ver por los demás y comportarse con ternura y de manera amorosa.

Y no se trata de demandar un trato igual en estos aspectos negativos. El sexismo es una idea compleja de analizar y sobretodo de desbaratar; pero es posible. Así que vayamos a dar una opinión sobre un hecho de violencia, analicemos si lo haremos desde una visión propositiva o si nuestras opiniones van cargadas de sexismo. Hacer ese análisis es importante y enriquecería nuestras aportaciones. Discutir desde argumentaciones sexistas estanca y no nos permite llegar a ninguna solución.


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