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Opinión



Más humanismo y menos ambición

Viernes, Junio 1, 2018 - 11:41
 
 
   

El país carece de gobernabilidad y eficiencia en materia de seguridad...

Resulta imposible desconocer el acelerado proceso de metástasis social que sufre el país, las campañas evidencian los problemas que se agravan en todo México. ¿Que la población tiene miedo?, ni duda cabe; la salida de dólares en los primeros meses de este año dan cuenta de ello. El gobierno ha dejado de ser garante de la seguridad pública, prueba de ello es el aumento de crímenes incluso contra periodistas y candidatos. Mientras que los funcionarios responsables se esfuerzan en decir que los índices de violencia disminuyen, no hay quién les crea.

Atravesamos un periodo difícil y lleno de riesgos, por una parte un gobierno que intenta trabajar en medio de acusaciones de los candidatos, de los medios y de organismos internacionales que le han perdido parte de la confianza que disfrutaba, por otro lado, paradójicamente, los índices de la macroeconomía funcionan aceptablemente y las instituciones encargadas del tema han rendido buenas cuentas, pero el gobierno carga con pesados lastres de corrupción que le impiden salir a flote.

La política social y el área de telecomunicaciones y transportes son las pesadas anclas que lo han atrapado en los últimos tiempos y recientemente la violencia para la que no existe respuesta institucional. Uno de los candidatos pretende anteponer la paz a cualquier precio, incluso por encima de las leyes y la Constitución. En medio de este panorama resalta la necesidad de conocer propuestas mas estructuradas de los candidatos, pero parecieran estos, carecer de un mínimo de sensibilidad social.

Recientemente en Guadalajara ante la detención de capos de la droga se desataron acciones de represalia, entre ellos, la quema de un autobús en el que se encontraba un niño. Los jaliscienses vivieron momentos de terror y esperaron la respuesta de los candidatos, pues ya perdieron la confianza en el gobierno actual. La espera fue infructuosa, pues la propuesta no llegó.

Nuestro país esta enfermo y ¿cómo curar a un país enfermo con la posibilidad de un líder que ofrece un paraíso producto del pasado populista y que ha polarizado y dividido a la población? El populismo funciona como una agresiva quimioterapia que elimina el cáncer matando al enfermo. El país carece de gobernabilidad y eficiencia en materia de seguridad, el déficit en justicia no condujo al país a donde se pensaba.

El mando único, una forma de centralización, ha representado un fracaso, pues nunca como hoy había existido tamaña violencia en el país.

Por ello, los candidatos deben asumir un compromiso nacional de no dar marcha atrás ni en las reformas constitucionales ni en las libertades hasta ahora conseguidas, y comprometerse a erradicar la corrupción, la impunidad, la violencia y otras lacras como el sindicalismo pernicioso, en áreas tan sensibles como el sector energético y el sector educativo.

Los trabajadores requieren salarios dignos y garantías sociales que garanticen el acceso a servicios de salud dignos y eficientes, además de lograr controlar la seguridad pública que ya se convirtió en un problema de seguridad nacional.

Eso solo será posible si somos capaces de conciliar y reconciliar a la nación y lograr la unidad en torno a la necesaria fortaleza de nuestras instituciones. Son tiempos de recuperación y no de venganzas.

El país corre el peligro de deshacerse en nuestras manos a causa de nuestras diferencias. Es momento que los propios candidatos ofrezcan soluciones y no ataques entre sí. La indignación existe contra los políticos por su incapacidad de ofrecer respuestas razonables que puedan resolver la problemática nacional. Les falta mucho para ejercer un liderazgo a la altura que el país requiere, no obstante los años invertidos por alguno de ellos en el quehacer político.

Más humanismo y menos ambición.

Notario público. Ex procurador

general de la República


Circo, Maroma y Grilla.

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