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Opinión



Coatzacoalcos: diga lo que diga el Peje, el nepotismo sigue

Martes, Junio 4, 2019 - 20:30
 
 
   

Acá, en la realidad, los vicios siguen. Son signos de la Cuarta Decepción

* Cuitláhuac solapa a familiares en nómina  * El descaro de Rosalinda  * Agustín Jiménez viola la ley  * “Miente el presidente”  * Nadie sometió a antorchistas  * Ramos Alor ve “circo montado”  * Mujeres policías, hostigadas  * Chaires, a Puebla  * Bonos de primera y de segunda  * La secuestró, desnudó, la ató, la fotografió  * Ojo, Carranza

Allá, en el limbo de la Cuarta Transformación, el país de los sueños de Andrés Manuel, no hay influyentismo ni amiguismo ni nepotismo. En Veracruz y en Coatzacoalcos, sí.

Con cara de iluso, en los albores de su mandato, solía pregonar la gracia del voto, la sabiduría del pueblo, el poder convertido en virtud que habría de desterrar los vicios del PRI-AN, negando su reedición en los tiempos de López Obrador.

“No se va a permitir —expresó el 15 de febrero, segundo mes de su atropellado mandato— el influyentismo, amiguismo y nepotismo, ninguna de esas lacras de la política”.

Ni el dispendio, ni el abuso, ni el atropello, ni la embestida de las mafias, ni la corrupción, ni el régimen de privilegios que conducen a la desigualdad.

Allá, en la otra dimensión, quizá.

Acá, en la realidad, los vicios siguen. Son signos de la Cuarta Decepción.

Cuitláhuac García, desgobernador de Veracruz, tiene a un primo en la Secretaría de Finanzas y Planeación, a una presunta media hermana en la Secretaría de Seguridad, y a los compañeros de juerga, amigos de la infancia, striper de juventud —Tarzan Boy o Zenyazen Escobar, secretario de Educación— e improvisados leales, leales pero torpes, torpes pero vivos.

Su diputada favorita, Rosalinda Galindo Silva —la más vil expresión de ignorancia hecha persona—, infestó la nómina del gobierno de Veracruz con tres hermanos: Esperanza en Radio y Televisión de Veracruz, Héctor en la Secretaría de Trabajo y Rafael como director de Fiscalización de Fondos Federales en la Contraloría estatal, junto a Leslie Mónica Garibo Puga, el adorno dark; sus hijas Nadia y Katia Alvarado Galindo —las paseadoras por estar en la nómina de la Secretaria de Turismo; un cuñado, José Ignacio Aguilar, como asesor en el Congreso estatal; el hermano de su cuñado, José de la Cruz, en Invivienda, así como amigos y recomendados. Su esposo, Juan de Dios Alvarado, es regidor en el ayuntamiento de Xalapa.

Su secretaria de Trabajo, Guadalupe Argüelles, una ex juez que se precia de violar la ley, no sólo desoyó el rollo del presidente López Obrador sino que le dio cargo ejecutivo a su hija, Quetzalli Cárdenas, aduciendo que le preguntó al gobernador y Cuitláhuac lo consintió. Y de paso incrustó al yerno, Antonio Martínez Zamora, y al sobrino, Nahúm Argüelles Lozano.

Su fiel confidente, Esteban Ramírez Zepeta, ya es jefe de la Oficina de Gobierno. Qué importa que sea un neófito, ignorante puro, con un desencajado perfil para quién debe ser tácitamente la voz y el poder del gobernador cuando se ausenta. Lo suyo, su prioridad, fue imponer a su hermano Guadalupe en la dirección de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz, sede Las Choapas, y a su cuñado, Francisco Córdoba Montero, en el Tecnológico de Las Choapas.

Moisés Pérez Domínguez, subsecretario de Educación, practica su nepotismo con tres cartas: su hermano Nicolás en la Secretaría de Gobierno; su hermano Juan en la SEV, y su sobrina Diana Lizet Pérez, en la delegación de la SEV en Tantoyuca.

Al titular de Salud, Roberto Ramos Alor le atribuyen siete nombramientos de familiares, que él, como en el caso de las fotos ardientes, ha negado.

Y ahí permanecen. Hable en contra Andrés Manuel López Obrador o no, condene el nepotismo, sea una lacra política, nadie deja la nómina.

A todos los bendice Andrés Manuel. Y todos, por añadidura, son hijos de la virtud.

“Nepotismo no hay”, dice increpado y azuzado a definir y explicar qué ocurre en Veracruz.

“Nepotismo no hay”, expresa como autómata, este sábado 1, escuchando que Cuitláhuac tiene un primo, Eleazar Guerrero, y es el mandamás de la Secretaría de Finanzas y Planeación, acusado de agilizar pagos, liberar deuda duartista, a cambio de moches.

Pues nepotismo sí hay y en Coatzacoalcos Morena lo estimula.

Lo solapa y auspicia Víctor Carranza, alcalde funesto, político improvisado, hechura de la hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle, que un día se equivoca y al otro viola la ley.

A su lado lleva a Agustín Jiménez Hernández, coordinador jurídico municipal, extraído de Petróleos Mexicanos, ingeniero de profesión, con carrera de abogado cursada en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, protagonista de yerros, de atropellos, de omisiones, de abusos a granel.

Su esposa Eva Ruth González Aguilar es parte de la Coordinación Jurídica y su representante en juicios civiles, como el número 1018/2018, en el que Eduardo Sánchez Macías, accionista en el consorcio de periódicos El Heraldo, en Veracruz, demandó a Agustín Jiménez por un adeudo.

Una solicitud de información, suscrita por Larissa Ocampo Aguirre bajo el número de folio 00257619, evidencia la cerrazón para explicar el nepotismo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos.

“¿Es permitido —cuestiona— que en la coordinación jurídica del ayuntamiento de Coatzacoalcos Veracruz trabaje como titular Agustín Jiménez Hernández y su esposa Eva Ruth González Aguilar? ¿Quien realizo la contratación de estas dos personas como servidores públicos y autorizó la asignación de ambos a la misma Coordinación Jurídica? ¿Cuál es el salario de estos servidores públicos? ¿El Presidente Municipal, la Dirección de Recursos Humanos, y Contraloría del municipio tienen conocimiento de el estado civil existente entre estos dos matrimonios? Cuál es el curriculum vitae presentado por estas cuatro personas para su contratación ante la Dirección de Recursos Humanos del ayuntamiento de Coatzacoalcos?”.

La respuesta es evasiva. Nada le dicen de la relación matrimonial entre Agustín Jiménez y Eva Ruth González, pese a ser pública y difundida en redes sociales. Parcialmente lo hace respecto a otra pareja, integrada por el titular de la Unidad de Transparencia, Israel Roque Mena, y Karla Robles Valdés, desestimando oficialmente que se trate de su esposa formal.

En un extenso documento, Larissa Ocampo cuestiona la información amañada y parcial. Refiere un caso más, el de Ingrid Coral Torres Pérez, encargada del manejo de la caja chica de la Coordinación Jurídica, quien se ostentara como “licenciada” desde el inicio de la administración sin serlo.

Según Larissa Ocampo, Ingrid Coral Torres ingresó al ayuntamiento “por su relación de concubinato con el secretario particular del alcalde, el Lic. Ángel Echavarria”.

Coral Torres se ostentaba como licenciada desde que Morena llegó al ayuntamiento de Coatzacoalcos, en enero de 2018. Así lo muestra un gafete que se exhibe como evidencia. Sin embargo, en ese entonces no aparecía en el Registro Nacional de Profesionistas. Vino a acreditarse su condición de abogada el 24 de agosto de 2018. Obvio, hubo usurpación de profesión.

Enumera otros detalles: el uso de viáticos en la Coordinación Jurídica, asumir funciones de la extinta Dirección de Alcoholes, que sirven para extorsionar a antros, bares, cantinas y depósitos de licor y cerveza pero que no corresponden al área jurídica; ocultar información sobre viajes de Agustín Jiménez durante 2018 y 2019.

Otros casos de nepotismo son protagonizados por el alcalde Carranza, la síndica Yazmín Martínez Irigoyen, la regidora Fabiani Cueto Salinas, las tres hermanas Ortiz Carrillo, los hermanos Hansel y Gretel Torea, los Pulido, los Opazo, los Chesty, los Echavarría.

Hijos del nepotismo, si ven que Cuitláhuac García lo solapa, en los ayuntamientos de Morena se auspicia la designación de familiares de funcionarios en diversos cargos.

Azorado, Andrés Manuel toca Veracruz y escucha voces que reclaman el nepotismo del gobernador, diputados y alcaldes de Morena. Y azorado alcanza a decir que “nepotismo no hay”.

Ofrece un memorándum que aplaque el abuso, las lacras de la política, el amiguismo, el influyentismo, los vicios que vienen de atrás y repiten los de la Cuarta Transformación.

Olvida algo: un memorándum de AMLO tiene peso sobre el gobierno federal. No vincula a los poderes de los estados.

Así es el rollo del Peje.

Archivo muerto

“Miente, miente, miente el presidente”, gritan los antorchistas increpando a López Obrador. “Miente”, le dicen en Coatepec por alusiones personales. “Miente”, le vuelven a decir en Yanga, usando las arengas que tanto empleó en su discurso incendiario de los tiempos en que Andrés Manuel era feroz opositor. Les imputa que siempre fueron los líderes de organizaciones los beneficiarios de los apoyos y eso terminó. “Nada que son de la organización Emiliano Zapata o de Antorcha Mundial, no habrá apoyos por intermediarios”, les suelta el presidente y prende la chispa. “Miente, miente”, le vuelven a corear mientras López Obrador insiste en los apoyos a cañeros y cafeticultores, pero de manera individual. Dos días en Veracruz y la gallera se enciende. Samuel Aguirre y Minerva Baca, esposos y dueños de Antorcha Campesina, envían a sus huestes a increpar y enlodar la gira presidencial. Y el Dios Peje vuelve a la treta de la consulta popular. Que los dirigentes de las organizaciones reciban los apoyos, pregunta. Y la respuesta es “no”. Nefastos, serviles al PRI y a sus caciques, Samuel Aguirre y Minerva Baca usaron el ataque, la invasión de predios, el asedio a los rivales de sus patrones, la agresión a quien los enfrentara. Y esta vez le tocó a AMLO. “Miente, miente, miente el presidente”, le corearon por dos días y nadie, ni Cuitláhuac García, el gober bufón, ni Eric Patrocinio Cisneros, el secretario de desgobierno, lo pudo impedir. Imperdonable que un gobernador permita semejante afrenta al presidente que dice respetar. Así de jodido el control… Muy 4T, Roberto Ramos Alor ve impoluto y puro el trafique de contratos en el sector salud. Es “circo montado” —dice— la asignación directa, la compra de medicamentos a Abisalud por 36 millones de pesos, al morenista Carlos Lomelí, superdelegado del gobierno federal en Jalisco. Y asume ser quien decidió la adquisición bajo el argumento de la entrega inmediata del producto cuando que otras empresas sólo se comprometían a realizarlo en un plazo de dos meses. Circo montado el de su patriarca, Andrés Manuel López Obrador, que por años denostara a la runfla neoliberal por otorgar contratos a proveedores, constructores y prestadores de servicios, burlando licitaciones, entregándolas a cómplices, y el Dios Peje incurre en lo mismo que antes condenó. Con el ADN priista, Morena y AMLO repite los vicios y transas que dimensionaron la corrupción en los tiempos de su —¿odiado?— PRI-AN. Montaje no. El secretario de Salud de Veracruz soslaya el tráfico de influencias y el conflicto de interés. Carlos Lomelí fue candidato de Morena —perdedor— en Jalisco, y ahora es superdelegado del gobierno federal. O sea, la voz y la mano de López Obrador en aquella entidad donde también vende insumos para la salud. O sea, juez y parte. O sea, corrupción por donde se le quiera ver. Y Ramos Alor ve la transa como un acto de fe… Hervidero de bribones, la Policía Municipal de Coatzacoalcos ya acusa signos de pudrición. Primero, que un elemento rebelde encabece un motín y luego sea encargado de la corporación. Luego la detención de dos jóvenes, no en la vía pública sino en el estacionamiento de un Oxxo, sean detenidos por falsa violación al Bando de Policía, golpeados, encarcelados y multados sin culpa alguna. Y ahora las quejas y denuncias de mujeres policías que acusan hostigamiento y maltrato, producto de la misoginia de sus superiores. Mujeres policías que son sobajadas hasta el límite porque su plaza tiene precio y alguien más lo puede pagar. Aquel motín a las puertas del ex penal de Palma Sola no fue un acto casual. Lo encabezó Omar Berdón Arrés y sirvió para golpear al director, almirante Víctor Colorado, hasta forzar su salida de la corporación. Un rufián que se rebela, que increpa a superiores, que desoye instrucciones, y es la pieza del alcalde Víctor Manuel Carranza para dirigir la Policía Municipal. Cualquier parecido con la delincuencia no es mera coincidencia, es la realidad… Miguel Ángel Chaires Coria se inscribe en el próximo gobierno de Puebla. Irá al área de seguridad, muy cercano al futuro gobernador Luis Miguel Barbosa y a quienes serán los enlaces con el equipo de Andrés Manuel López Obrador. Chaires Coria, ex perredista, amigo cercano del hoy presidente de México, con raíces en tierra poblana, realizó una intensa labor en los días previos a la elección extraordinaria y el día de jornada electoral. Sábese que bajo su responsabilidad estará la seguridad en la zona de Puebla que colina con el estado de Veracruz… Que el bono a los ediles se plantea en dos categorías: los que se portan bien, sumisos y cómplices, 500 mil; los que increpan, se rebelan y cuestionan las arbitrariedades y torpezas del presidente municipal de Coatzacoalcos, 250 mil. Y todo saldrá de los 100 millones de pesos rescatados, participaciones federales que Javier Duarte retuvo, se robó y que finalmente la Procuraduría Fiscal de la Secretaría de Finanzas y Planeación entregó. De esa partida, nada dice el alcalde Carranza. Juvenal Patiño, regidor del PAN, sostiene que no se ha determinado en qué se usará. Trasciende en Tesorería que el dinero es como los atletas de alto rendimiento: suda que suda y genera intereses, la mitad en la cuenta bancaria de una irrespetable dama, persignada, católica, farsante, que conoce de sobra al edil… ¿Quién es ese funcionario del ayuntamiento de Coatzacoalcos que hace algunos años secuestró a una dama, esposa de un médico, la desnudó, la ató a una silla y la fotografió? Una pista: hará un par de meses viajó con el alcalde Víctor Carranza y su esposa en el mismo avión…

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