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Opinión



Política 21

Jueves, Enero 9, 2020 - 17:29
 
 
   

Vender o cambiar nuestro voto por promesas solo aumenta la hipoteca sobre nuestra pobreza

En la democracia se interviene para ganar.

El voto es ahora la única mercancía que los electores comunes y corrientes tenemos para poder hacer de un proceso electoral, un mecanismo que nos de satisfacciones inmediatas. Vender o cambiar nuestro voto por promesas solo aumenta la hipoteca sobre nuestra pobreza y falta de oportunidades.

Esto no cambiará aún en la 4a. transformación nacional, porque en los próximos 17 meses, podrán cambiar algunas circunstancias políticas, pero los políticos no. Los partidos políticos tampoco. Los discursos a lo mejor, las mañas para acarrear y comprar votos serán las que menos cambien.

Para que eso cambie, los electores debemos cambiar.

A quienes creemos en la posibilidad y la eficiencia de la 4a. transformación debe interesarnos hacer nuestra parte. No todo toca al Presidente ni a las autoridades. Lo más definitorio sería transformar nuestra conducta, la conducta de los electores, antes, durante y sobre todo después de las elecciones.

Dejar esa pasividad tradicional de los electores que creen que solo les toca ir, oír, creer y obedecer o solo emocionarse con los discursos y los regalillos inmediatos.

Entender el valor real de nuestro voto y aprender a no ser irresponsables y darlo al primero que nos conmueve, con palabras que se lleva el viento o con un apretón de manos o un abrazo que no siempre es sincero.

La TRANSFORMACION DEL ELECTOR, es requisito indispensable para una REAL TRANSFORMACION política nacional.

Debemos construir los aprendizajes necesarios para una nueva conducta de nosotros los electores, por eso: conoceremos mejor las circunstancias del país, el estado y la región, que deberán ser transformadas con nuestro voto,

Identificar la realidad de cada partido político, los viejos y los que aparecerán en los próximos 6 meses, Entender sus estrategias para atraparnos y para, llegado el momento suscribir un contrato de servicios, de esos partidos y sus candidatos, en favor de nosotros los electores.

Debemos descifrar la verdad de dichos, conductas y ofrecimientos de los candidatos de todos los partidos y todas las coaliciones, Ellos y ellas son, por el momento, uno de los requisitos más importantes para hablar de confianza y compromiso, y por supuesto estudiar las reglas de las leyes y los acuerdos de las autoridades electorales que van moldeando el proceso.

Pero sobre todo, recordar siempre que la mayor responsabilidad electoral está en nosotros los electores.

Hacernos o no cómplices del momento, de las emociones, de los arreglos de dinero o de las promesas de un trabajo o una obra seguirán siendo condiciones, nada favorables a nosotros los electores, porque casi nunca se cumplen.

Es hora de una transformación radical de cada uno de nosotros, los electores.


Circo, Maroma y Grilla.

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