Carta a Juan Manuel Diez, presidente municipal de Orizaba

Estimado Lic. Juan Manuel Diez:

El día domingo 23 de Febrero de 2014, me sorprendió ver unos videos en las redes sociales que registraron la detención de vendedoras ambulantes por parte de policías municipales el día sábado 22. Me sorprendió la detención pues muestra a la mujer como delincuente, como una persona peligrosa para el resto de los ciudadanos. Personalmente me gustaría que se pregunte si esto es cierto realmente: ¿representa algún peligro para los ciudadanos orizabeños que una mujer indígena de Ixhuatlancillo venda flores en el centro de Orizaba? Le pido que analicemos profusamente la respuesta afirmativa. Quizá usted está pensando que se trata de una mujer que no paga impuestos, que de su actividad comercial está obteniendo ganancias y que esto afecta a las personas legalmente constituidas. Esto en principio es cierto, sin embargo sr. Diez, yo lo invito a pensar en la diferencia entre lo legal y lo justo. Si ya lo hizo, sabrá usted que a veces lo legal no es necesariamente justo. Y la detención de la mujer indígena es un ejemplo.

Una vendedora ambulante gana aproximadamente 80 pesos diarios, cuando no es extorsionada por policías corruptos o cuando no la apresan. Hagamos cuentas: 80, 160, ….1200 pesos quincenales, 2400 pesos mensuales. Esto se trata de una simulación ideal. Sigamos imaginando: 2400 para comer, vestir, educar a los hijos, cuidar la salud de los enfermos. Lic. Diez, ¿se podría imaginar su vida si ganara 2400 pesos mensuales? Es sencillo acatar la ley cuando se es privilegiado ¿no cree? Cuando llega el hambre, la sed; cuando ves a tu hijo con una temperatura que no cede y sin un centavo en el bolso, la noción de ley se desvanece. Se puede hacer casi cualquier cosa por ver saludables y felices a tus seres queridos. Algunas personas habrán optado por soluciones inaceptables en una sociedad democrática: secuestros, levantamiento armado, etc. Sin embargo, lo que han decidido las mujeres indígenas Ixhuatecas es vender flores o tacos de canasta. Insisto Lic. Diez: ¿es esto injusto?

En España, por ejemplo, hoy día se multiplican los suicidios por no tener trabajo ni casa ni posibilidades de tenerlos. Las sociedades europeas están tan acostumbradas a la rigurosidad de la ley que no se plantean la posibilidad de salir a vender tortas o jícamas con limón o cocteles de fruta en una bicicleta para ganarse la vida. No juzgo a nuestros hermanos, sólo quiero hacer notar que en México es distinto: hasta ahora era posible sobrevivir siendo ambulante, el mundo no se te derrumbaba pues sabías hacer memelitas o planchar ajeno. Ahora veo con preocupación que el ideal de nuestros economistas es que todos los comerciantes se formalicen: ¿dónde quedará la señora de las picaditas, la de los cubitos de chocolate o la de las flores rojas? ¿No considera usted acaso que para el caso de México en general y de Orizaba en particular necesitamos un criterio que privilegie lo justo sobre lo legal, para proteger a la gente humilde que no tiene condiciones para competir con empresarios experimentados como usted? El asunto es complejo sr. Diez y considero que es usted un hombre sensible que podrá darse cuenta de la complejidad y optar por lo justo.

Hay otra cosa que quiero comentarle Lic. Diez: durante la detención uno de los policías le dijo a la vendedora que su detención se debía a que le daba mala imagen a la ciudad. No puedo asegurar que esta acción racista tenga su origen en usted, sin embargo en el caso de que no sea así usted es indirectamente responsable. Debe usted saber que esto además de injusto es ilegal y que se basa en una historia de racismo y discriminación que lamentablemente aún llevamos a cuestas. Quisiera compartirle una fracción del artículo segundo de nuestra constitución en el que se promueve el respeto de los derechos de las personas indígenas: “La Federación, los Estados y los Municipios, para promover la igualdad de oportunidades de los indígenas y eliminar cualquier práctica discriminatoria, establecerán las instituciones y determinarán las políticas necesarias para garantizar la vigencia de los derechos de los indígenas y el desarrollo integral de sus pueblos y comunidades, las cuales deberán ser diseñadas y operadas conjuntamente con ellos.” Así que Lic. Diez a usted le compete directamente garantizar los derechos de mujeres y hombres indígenas orizabeños y, al menos, no vulnerar los derechos fundamentales de indígenas izhuatecos o provenientes de alguna comunidad de la región de las Altas Montañas.

Finalmente Lic. Diez, estoy convencido que todos los seres humanos estamos dotados para comprender al otro y que sólo requerimos ver y escuchar un poco distinto a como lo hemos venido haciendo para acercarnos a la íntima subjetividad del prójimo. Usted y las mujeres ixhuatecas realmente no son tan distintos, el caparazón del cuerpo y de la cultura oculta un único espíritu amoroso y eterno.

Sin más Lic. Juan Manuel, se despide Cuauhtémoc Jiménez Moyo, maestro de la Universidad Veracruzana Intercultural y residente en la ciudad de Orizaba, Veracruz.