Perote, Ver.- (AVC) Para los productores de Perote sembrar es cada vez más difícil, ya que sin apoyos del gobierno estatal ni federal para preparar la tierra y sembrar papa, maíz y haba, el costo alcanza los 50 mil pesos por hectárea.

De los más de 200 productores de la comunidad de Los Pescados en las faldas del Cofre de Perote, apenas seis iniciaron la preparación de la tierra para sembrar de riego, es decir, cuentan con su propio sistema de agua, el resto tendrá que esperar las lluvias, para la siembra de temporal.

José tiene dos hectáreas de tierra, siembra papa y haba, aunque este año si planea cultivar la tierra, confiesa que el año pasado tuvo que abandonarla porque no tenía dinero para la semilla ni los fertilizantes.

“Pues para empezar a sembrar hay que tener semilla, fertilizantes que están carísimos, además de plaguicidas, fácil son 50 mil pesos por una hectárea, hay que tener dinero y pues la ganancia en realidad es muy poco”, afirmó.

Durante esta temporada José y sus hijos decidieron improvisar un puesto de elotes y tamales en las faldas del Cofre de Perote aprovechando la visita de los turistas a la nieve “hay que buscarle, la necesidad nos hizo subir, ahorita que no estamos en el campo, pues hay que encontrar otras opciones para llegue dinero y mantener a la familia”, dice.

Cuenta que su caso no es único ya que muchos productores prefieren abandonar la tierra ante la falta de recursos para la inversión, algunos se van a Cuernavaca, Puebla o el Estado de México para emplearse como albañiles, otros se emplean en las bloqueras de la región.

A la falta de apoyos para la siembra, se suma la falta de estrategias y recursos para la comercialización de la papa, pues en el mercado comercial una caja puede costar 14 pesos, sin embargo los campesinos no cuentan con el recurso para llevarla hasta las ciudades, y la tienen que vender a los “coyotes” que la compran hasta en nueve pesos, por lo que los productores se quedan con muy poca ganancia.

José dice que haría falta más apoyo del gobierno estatal y federal para impedir que los campesinos abandonen la tierra.