El asesinato de Regina Martínez hirió a Proceso en lo más profundo y provocó un dolor que ha sido compartido por el gremio periodístico de Veracruz, y en alguna medida del país entero y de muchas partes del mundo, desde que ocurrió, el 28 de abril de 2012. 

De hecho, el crimen es un hito, un antes y un después,  en la historia de las relaciones entre la prensa y el poder político en México, en particular en el depredado territorio veracruzano. Desde entonces, están y estarán marcadas por la amenaza latente, por la desconfianza, por la violencia y aun por la agresión. Pero el gremio que es fiel a los principios básicos del periodismo, aquel que tiene como razón de ser la búsqueda de la verdad, sigue adelante.

En nombre de la revista Proceso, de sus reporteros, fotógrafos, corresponsales y colaboradores, agradecemos la generosa iniciativa de bautizar a la sala de prensa del Congreso del estado con el nombre de nuestra querida Regina Martínez.

Debo decir que honra a la Sexagésima tercera Legislatura local haber aceptado la propuesta y rendir así homenaje a la periodista asesinada.

Ayer se cumplieron 45 meses del crimen y 45 de impunidad. Hoy, como lo hicimos en su momento, clamamos por una justicia que no llega. Reiteramos nuestro rechazo a las investigaciones y a los resultados que dicen haber obtenido las autoridades de Veracruz y una vez más, desde este recinto, volvemos a decir: ¡no les creemos!

Rafael Rodríguez Castañeda