Xalapa, Ver.- José Abella, dueño del diario El Buen Tono, amedrenta al columnista Aurelio Contreras.

Vía correo electrónico, y haciendo uso de un lenguaje altisonante, arremetió contra el periodista, al que citó para que sus opiniones "me lo digas de frente, para darte un madrazo en el hocico".

Abella se encuentra en medio de una controversia pública desde hace semana y media, que fue asesinada la periodista Anabel Flores Salazar. Tras conocerse la noticia de su plagio y homicidio, el dueño de El Buen Tono acusó –sin aportar pruebas- que la periodista tenía vínculos con la delincuencia organizada.

La polémica creció días después, cuando fue difundida una fotografía en donde el dueño del periódico aparece rodeado de hombres armados, en un entorno boscoso -al parecer guaruras asignados a su resguardo por parte de gobierno del estado, después de que en 2011 le incendiaron el periódico.

Por esa fotografía, Abella tuvo un altercado con Jorge Reyes Peralta, abogado y presidente del Colegio Nacional de Abogados Penalistas, quien exigió a la PGR que se investigue a José Abella, “una persona que sirve a cualquier interés, manda a sus reporteros a servirle a la delincuencia organizada, y cuando los capturan los desconoce, pero él los manda y él se beneficia de ellos”.

El abogado lo señaló de ser el autor de la quema de su propio periódico, y de estar coludido con la delincuencia organizada, “exigimos una investigación seria, Abella García es un delincuente”.

Ahora, Abella arremetió contra Aurelio Contreras, quien en su columna Rubrica, escribió:

“Suponiendo sin conceder que sea verdad que el comando armado con el que aparece José Abella sean los “guaruras” que le asignó el gobierno estatal, ¿de qué privilegios goza para que, con cargo al erario, lo cuiden elementos de élite de la Fuerza Civil cuando va a pasear a la montaña, máxime que presume a los cuatro vientos ser multimillonario? ¿Qué no deberían estar combatiendo a la delincuencia esos policías?”.

El comentario, generó el cólera del dueño de El Buen Tono, y envío sendos correos electrónicos en donde amedrenta al periodista.