Israel Rodríguez

Cada mes los investigadores fiscales del Servicio de Administración Tributaria (SAT) detectan unas 400 empresas fantasmas o de papel, las cuales se utilizan para blanquear capitales, informó Francisco Hugolino Cruz Ortiz, administrador central de fiscalización estratégica del organismo.

Precisó que hasta 2015 se descubrieron 2 mil 284 empresas fachadas o fantasmas con operaciones vinculadas con 88 mil 390 contribuyentes que han emitido facturación falsa por 580 mil 956 millones de pesos (monto similar al recaudado por el IVA durante el periodo enero-septiembre de 2016).

El funcionario afirmó que estas empresas de papel tienen una repercusión en la base gravable del impuesto sobre la renta y genera saldos a favor del impuesto al valor agregado que son improcedentes y con este esquema de compañías sus propietarios reciben los recursos que posteriormente son invertidos en el sistema financiero y así se vuelven personajes prósperos.

Durante su participación en el taller ¿Cómo operan las empresas fantasmas?, aseguró que “en el país tenemos varias familias de esas muy prósperas que hicieron sus fortunas a través de este tipo de esquemas”.

Comentó que en este delito también están involucrados algunos fedatarios o notarios públicos y corredores que escrituran empresas sin estar presentes los socios o el representante legal, o sin que los mismos se identifiquen.

Explicó que el mecanismo para la constitución de estas empresas fantasmas es utilizar documentos falsificados con robo de identidad, tema muy delicado en nuestro país, ya que estudios indican que México se encuentra entre los 10 países con alza en este delito.

“Hay estudios que hacen alusión a que el país ocupa el tercer lugar en el robo de identidad, tema bastante preocupante”, añadió.

Para constituir este tipo de empresas se compran voluntades por necesidad o ignorancia a personas en situación de calle, personas en fase terminal con algún tipo de padecimiento u otras que simplemente se encuentran con alguna discapacidad.

Estas empresas, que aparentemente son legales, encubren actividades ilegales que generalmente existen solamente en el papel y suelen ofrecer la cobertura confidencial de una sociedad anónima (SA), disfrazando a sus verdaderos dueños por medio de una representación nominal tanto para los accionistas como para los directores.

Las empresas fantasmas se crean con las siguientes características: hay socios o accionistas que prestan el nombre y personas que por ignorancia o necesidad han caído en estas redes. Presentan domicilios inexistentes o virtuales o en su caso manifiestan constantes cambios de domicilio.

También tienen una duración muy limitada porque se crean para hacer algún fraude y permanecen operando de dos a tres años y se liquidan o simplemente desaparecen. El capital social es mínimo, pero realizan operaciones multimillonarias en comparación con ese capital social. No pagan sueldos y salarios y no presentan pagos, y tienen pérdidas consecutivas. Emiten comprobantes fiscales con domicilios concurrentes o virtuales; cientos de empresas tienen el mismo domicilio y están representadas legalmente por el mismo socio.

Cruz Ortiz dijo que en el pasado reciente se detectaban alrededor de 50 empresas fantasmas por mes pero ahora se identifican unas 400 mensuales y la tendencia es creciente.

Subrayó que con los certificados de identificación digital se ha logrado aumentar históricamente la recaudación, pero si la autoridad fiscal en México cuenta con la información del Registro Público de la Propiedad y de control vehicular seguramente esto va a cambiar.

“Se ha trabajado con la Asociación de Banqueros de México para que puedan abrir su información; con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, que nos está apoyando, pero hoy por hoy todavía no contamos con esa información”, subrayó.

Con información de La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2016/11/11/economia/027n1eco