Nació sorda, pero Diana Elvira Vega conservó desde su niñez y adolescencia un óptimo aprovechamiento escolar. Hoy sueña con convertirse en Diseñadora Gráfica, pese a todas las dificultades que la joven ha vivido incluyendo el bullying y ahora las ocasionadas por la pandemia de covid-19 y las clases a distancia.

Y es que la joven sufre la descompostura de su implante auditivo y no puede escuchar. El equipo tiene un costo de 350 mil pesos y la situación amenaza con truncar la preparación académica de la xalapeña de 19 años.

"Me gusta mucho dibujar, y también me gusta apoyar a la gente a poner sus negocios o hacer caricaturas", expresa la joven Diana en entrevista con E-Consulta Veracruz.

Rosa Vega, madre soltera de la estudiante del cuarto cuatrimestre de la Universidad Popular Autónoma Veracruzana (UPAV), explica que ante el elevado precio del instrumento auditivo ambas recurrieron a las redes sociales para recolectar, de peso en peso, la cantidad requerida para comprar uno nuevo.

"Hemos tocado puertas, hemos metido documentos pero no, no se ha visto una gran respuesta. Sí ha habido apoyo, agradezco a las personas que nos han ayudado, pero desafortunadamente no es suficiente. (...) Les pedimos encarecidamente de su apoyo económico, el equipo que tenía ya no tiene vida útil, es necesario un nuevo modelo, el costo de un nuevo procesador actualizado es de 350 mil pesos", explicó.

Estudia a distancia

En el caso de Diana, el procesador de su implante auditivo Cochlear no tiene compostura y si bien solicitó ayuda en Facebook, el monto para cubrirlo es "muy grande", describió su madre.

Por esta razón, Rosa dedica sus sábados para ayudar a Diana con sus clases a distancia, tomando los apuntes de sus clases y explicándole las clases de sus profesores.

La mujer agarra libreta y lapicero y comienza a tomar los apuntes, aunque algunas palabras no las comprenda por ser parte del lenguaje de los diseñadores. Con lo que están pasando, Rosa ve un obstáculo que se debe superar para devolverle la audición a su hija.

"Desde nacimiento ella es sorda, a los cuatro años la operaron, le realizaron un implante Cochlear. Fue a muy buena edad porque tuvo la oportunidad de ingresar al jardín (de niños) de oyente, porque ella asistía a escuela de Educación Especial desde que tenía un año de edad. La operan de cuatro años y es una edad perfecta de ingresar al jardín, primaria, secundaria".

Rosa explica que si bien cuenta con empleo, el precio del mantenimiento al procesador representa un gasto muy elevado. Tan sólo el paquete de entre 20 a 25 pilas del implante implica un gasto de 250 pesos.

Cada tres días, el instrumento requiere un cambio de baterías. A lo anterior se agrega el costo de las consultas médicas, la revisión al equipo y de la paciente.

"Gracias a Dios cuento con un trabajo, pero la manutención del procesador es muy cara. Se le cambian pilas cada tres días, son tres pilas, las consultas con los médicos son dos a cada tres meses de revisar el procesador y que sí funcionen bien".

ALUMNA EJEMPLAR

De hecho, Rosa explicó que desde siempre Diana enfrentó la discapacidad auditiva y no reprobó ningún grado escolar, aunque ahora, la descompostura de su implante dificulta seguir las clases en línea.

"Ha sido un poco difícil pero lo ha logrado, no ha reprobado ningún grado escolar y actualmente está estudiando la Universidad, porque desde este año ya no sirve el procesador que es con el que se escucha, es la parte externa del implante coclear".

La entrevistada describe el esfuerzo de su hija como “sobrehumano”, principalmente por el impedimento para escuchar y acumular un aprovechamiento escolar óptimo.

"Nunca ha reprobado, ha aprobado cada grado escolar. Realmente ha hecho un esfuerzo sobrehumano y no es nada fácil ni el aprendizaje, ni el batallar con niños oyentes".

A la vez, Diana enfrentó el bullying tanto de los estudiantes como de sus maestros, y este incluía desde burlas hasta la exclusión de la joven con sordera; añadió Rosa.

"El bullying de ignorarla se da en los chicos, más con los alumnos, a veces uno que otro maestro; ella se sentía muy mal, se burlaban de ella, ella no entendía algo y no lo repetían, pero se le puede ver con el ánimo de estudiar la carrera"

Además el nuevo inicio de clases del cuarto cuatrimestre de la carrera de Diseño Gráfico, en la sede Coatepec en la UPAV, implicó un nuevo obstáculo a Diana al requerir una computadora con un costo de 16 mil pesos.

"Yo la ayudo hasta donde me es posible porque ahorita las clases son en línea y yo trato de apoyarle, (...) en los primeros cuatrimestres no había tanto problema, de hecho, ya nos están pidiendo una computadora con ciertas características que tiene un costo de 16 mil pesos. Es complicado pagar el cuatrimestre, y los camiones; soy madre soltera y es mi única hija, yo doy todo por ella".

DIFICULTAD DE APOYO

Rosa admite que la pandemia del Covid-19 dificultó los medios para colectar apoyo a favor de su hija, aunque en redes sociales, pequeñas empresas y personas se sumaron a la causa de la joven de 19 años.

“Si no hubiera pandemia, no sé si fuera diferente, y es la primera vez que busco este tipo de ayuda, esta cantidad sí es mucho”.

Indicó que la operación de Diana la costeó con la aportación de donadores de los Estados Unidos y ante esta necesidad de un procesador, Rosa abrió una cuenta en BBVA para recibir donativos dado que el fabricante del implante Cochlear solo recibe un pago de contado y el aparato se envía desde Ciudad de México.

En redes sociales, personas altruistas además apoyan la causa de Diana. En Facebook, el Club Rotarac Xallitic organizó rifas de productos para aportar a la causa de la joven.

Para apoyar, los interesados pueden solicitar informes al correo [email protected] o en el perfil facebook.com/diana.vega.1806.