Veracruz, Ver.- “Aquí hacemos de todo, lavamos, limpiamos, cuidamos las tumbas”, dice Ofelia Vázquez, quien lleva trabajando 20 años en el Panteón Particular Veracruzano. Al igual que otras 30 mujeres y hombres se dedican a mantener limpias las tumbas de quienes dejan a sus muertos en aquel lugar.

Ofelia toma un descanso después de una larga jornada laboral, a su espalda cientos de tumbas y monumentos de mármol se levantan a lo largo y ancho del sitio, ubicado en la avenida Salvador Díaz Mirón y calzada de la Armada, en la ciudad de Veracruz.

Mientras sus demás compañeros toman el fresco y platican entre risas, Ofelia recuerda la primera vez que llegó un fallecido por covid al cementerio.

Aquella vez un sentimiento de tristeza recorrió su cuerpo, al ver la caja forrada con plástico y a los de la funeraria con los trajes especiales. Aún más cuando vio la pena de los familiares que no pudieron despedirse y darle el último a dios al difunto desde lejos.

En los meses de mayo, junio y julio en el panteón particular de Veracruz se registró el número más alto de entierros, nunca antes visto en más de un siglo de su edificación, aseguran los trabajadores.

En promedio en un día llegaban alrededor de tres personas, algunas fallecidas por covid otras catalogadas como sospechosas, aseguró el administrador del lugar, Clemente Hernández.

Pandemia disminuyó el trabajo de los limpiadores

Paradójicamente para los limpiadores de tumba como Ofelia, esta pandemia los dejó con poco trabajo, ya que el cierre de panteones y el desempleo de las personas que les pagaban por mantener limpios los sepulcros, ocasionó que sus ingresos bajaran considerablemente.

“Para nosotros casi no, aquí nada más entramos jueves y viernes a andar limpiando y la verdad sí, nos fue muy bajo”, dice Ofelia.

Aunado a eso, el Día de los Muertos, fecha en las que estas personas perciben mayores ingresos por su trabajo, el cementerio se mantuvo cerrado, esto como medida de prevención para controlar los contagios de covid.

Hasta el momento están prohibidas las entradas, de 10 a 15 personas mínimo tienen autorizado ingresar para enterrar a sus difuntos.

Los limpiadores de tumbas tienen que cobrar en las casas de las personas que conocen de muchos años y piden que mantengan limpias las lápidas de sus familiares, lo que causó otro gasto extra para ellos.

“Nuestras familias dependen de este trabajo”

Una hija, su nieta y su tío dependen del trabajo de Ofelia, es por eso que ella no pudo quedarse resguardada en casa.

Fue gracias a su tío que entró a trabajar al cementerio, él llegó desde que era pequeño a trabajar entre las tumbas, pero a causa de las múltiples enfermedades que lo aquejan le dejó su parte a Ofelia.

Ella limpia las tumbas que le tocan a su tío y parte del dinero que obtiene se lo da como muestra de agradecimiento, por haberle conseguido aquel empleo donde permanece tras dos décadas.

Asegura que los días que no trabaja en el cementerio los ocupa para ir a limpiar casas, pero que de igual manera por causa de la pandemia esas entradas extras disminuyeron, debido al miedo que tienen las personas para dejar entrar a sus casas a extraños que puedan llegar a contagiarlos de covid.

Así que, por ahora solo le queda seguir limpiando las tumbas y quitando la basura de los pasillos del lugar y esperar que la enfermedad les de tregua para retomar su trabajo normal.

Veracruz con más muertes por covid

Desde el inicio de la pandemia, el municipio de Veracruz registró los números más altos en fallecidos y contagios de covid en el estado, ocupando el primer lugar entre los otros municipios.

Actualmente el puerto tiene un registro de 8 mil 583 casos confirmados y mil 708 muertes, mientras que el estado cuenta actualmente con 38 mil 890 positivos y 5 mil 357 defunciones.

Pese a todas estas muertes que se registraron en el municipio porteño, las personas que trabajan en los panteones como Ofelia no lograron percibir mayores ingresos, al contrario, también les perjudico el paro de labores y la pérdida de empleos, a pesar de que ellos siguieron trabajando.