Desde la década de los 90, Las Choapas, en el sur de Veracruz, es un paso obligado de indocumentados centroamericanos, que dieron a ganar miles o millones de pesos a bandas de traficantes.

Este fenómeno ha estado marcado por tragedias y violencia, y aunque durante un tiempo se abandonó esta actividad delictiva, en los últimos años volvieron a resurgir grupos de "polleros" y el Cerro de Nanchital y ejidos aledaños siguen como puntos claves.

Presencia Sureste, ha documentado por décadas este tema de migración con testimonios de autoridades rurales, incluso, en 1998, recabó los testimonios de algunos de los sobrevivientes del hundimiento de una lancha en el Río Playas, donde perecieron por lo menos una decena de migrantes guatemaltecos. Ellos contaron que la ruta que recorrían era desde Malacatán, Guatemala, hasta Las Choapas, Veracruz, donde eran transportados a Los Ángeles, California.

En la edición número 92, este rotativo impreso así tituló la tragedia: La muerte llegó al río, tragedia de ilegales", escrita por el periodista Roberto Morales Ayala.

Este municipio, colinda con los estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca, lo que lo convierte en un punto estratégico para bandas delincuenciales, quienes no sólo trafican con personas procedentes de Centroamérica, sino también con drogas. Los antecedentes como aterrizajes de avionetas, decomisos de narco ranchos y detenciones lo sustentan.

También por la hemeroteca de este medio informativo, sabemos que en el año 2003, gracias a las investigaciones de la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO) de la Procuraduría General de la República (PGR), se investigó a una extensa red de traficantes de personas en esta región, entre las que estaban involucrados policías locales, políticos, maestros, transportistas del área rural, entre otros.

Se trató del desmantelamiento de una red internacional de tráfico de indocumentados, en la que salieron a relucir ejidos choapenses como Xochitlán, Felipe Ángeles, El Desengaño, Tronconada y el Cerro de Nanchital, que eran los puntos clave para la operación de la banda criminal.

El operativo policiaco derivó de la averiguación previa PGR/UEDO/348/2003, iniciada a raíz de investigaciones hechas por la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Seguridad Pública federal y la PGR, a través de la Agencia Federal de Investigación.

Las indagatorias descubrieron las rutas terrestres utilizadas por los "polleros" para llevar a territorio estadounidense, por la zona fronteriza del estado de Tamaulipas y Sonora, a miles de indocumentados de Centroamérica.

La ruta iniciaba en territorio chiapaneco cruzando las localidades de Tapachula, Comitán, San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez y Venustiano Carranza, hasta llegar a Las Choapas, Veracruz, para continuar hasta Tamaulipas.

En dicho expediente en poder de la entonces PGR, señalaba que la ruta del tráfico de migrantes en el municipio de Las Choapas, incluía como primer punto Xochitlán, donde existía una caseta telefónica para informar a los familiares en Estados Unidos del pago que debían realizar a partir de este punto del recorrido.

Otras localidades en las riberas del río Nanchital como Felipe Ángeles y la colonia El Desengaño también fueron identificadas como puntos importantes en la ruta, ya que en estos ejidos se abordaban las lanchas con destino al Cerro de Nanchital, ya en ese lugar había varias formas de movilización, hasta las ciudades fronterizas.

Era tal la cantidad de personas que desde la década de 1990 atravesaron estas localidades, que los lugareños establecieron servicios de alimentación y hospedaje, entre otros.

En diversas localidades de los municipios de Las Choapas y Minatitlán, aledañas a los afluentes de los ríos Tonalá y Uxpanapa se establecieron "casas de seguridad". Las autoridades identificaron estos sitios de paso en Río Playas, Las Brujas, 5 de Mayo, Tronconada, Cerro de Nanchital, en el municipio de Las Choapas y La Breña, en Minatitlán

En el año 2000, un comisariado ejidal del ejido Felipe Ángeles, se atrevió a levantar la voz y denunció ante las autoridades que en este lugar diariamente se albergaban entre 300 y 400 migrantes. El agente ejidal y algunos pobladores estaban preocupados por los peligros a los que se exponía la población local por su presencia.

En esa ocasión estas fueron sus palabras, las cuales quedaron plasmadas en un ejemplar de Presencia:

"Mi presidente, le estoy haciendo un aviso, un aviso muy urgente, aquí es un albergue de migrantes y ya no me oyen estos hombres que albergan a los extranjeros, se ponen contra mi autoridad. Es por esta razón que le suplico su inmediata intervención; estos ejidatarios no tienen letrina ni agua potable y los migrantes se bañan en las fuentes de agua y también se hacen del baño en las orillas de las aguas y en los solares y a veces en las calles y hacen el amor con las prostitutas que ellos traen en los arroyos y nuestros niños ven todas estas cosas.

"Y estos migrantes nos contaminan con enfermedades que en este país ya se han controlado. Le suplico de una manera muy especial que usted sea nuestro gestor inmediato ante el señor gobernador constitucional de nuestro Estado, ya que si no tenemos respuesta de usted, nos hallamos en la necesidad de hacer una omisión al señor gobernador Miguel Alemán para que nos promueva un retén militar, porque nuestros policías se ve que están dejando pasar mayoreo de 200 a 300 emigrantes, quiere decir que no pueden hacer nada por mi ejido Felipe Ángeles".

Su voz no tuvo eco, el tráfico siguió y también los hechos de violencia, pues surgieron grupos que se disputaban la plaza.

El ejido Ignacio Zaragoza, conocido como Tronconada, llegó a ser "casi otra ciudad" cuentan sus propios habitantes, ya que cuando estaba en su apogeo el tráfico de ilegales, gozaban de una mejor economía, pero tras el asesinato del hombre que movía ese giro, Pedro G. C., muchos comercios cerraron sus puertas.

Veteranos de entre 50 y 60 años, consultados por este medio durante una visita a esa comunidad en meses pasados, recordaron que en la década de los 90´s, en Tronconada había de tres a cuatro fruterías, dos tortillerías, tres hoteles, panaderías, en la carnicería diario mataban una res para el consumo de la gente, había más circulación monetaria "era casi otra ciudad".

No obstante, a Pedro G. C., quien era querido por los pobladores de esa región, lo asesinaron a balazos el 4 de julio del 2002, un par de hombres vestidos de ropa de camuflaje militar, en el momento que se desplazaba de su rancho a su vivienda, a bordo de una cuatrimoto; también murieron un par de religiosos que fueron testigos de los hechos.

Presencia MX / E-Consulta Veracruz