Xico, Ver.- Norma, con diez años de experiencia frente a grupos de preescolar, estaba en una disyuntiva ¿Qué tan prudente sería volver a clases presenciales en los próximos días?

La maestra de un kínder rural en Xico no encontraba las razones suficientes a favor del retorno a las aulas que podría resultar inseguro para los niños; sin embargo, la decisión final correspondería a los padres de familia.

Norma y la directora del plantel organizaron un listado con los pros y contras, citando este jueves a los papás de sus alumnos para discutir la mejor opción, atendiendo la recomendación de las autoridades educativas de Veracruz y la federación que afirmaron que se trata de una decisión voluntaria.

Expusieron que el Jardín de Niños acaba de ser remodelado y Espacios Educativos construyó un nuevo salón, aunque todavía falta una faena para hacerle las últimas adecuaciones, sobre todo tapar alcantarillas que quedaron descubiertas.

Los padres también mostraron su preocupación debido a que se les pide firmar una responsiva, en la que se tienen que comprometer a mandar a sus hijos sin síntomas de covid y vigilar el cumplimiento de las medidas sanitarias.

Añadieron que el pago de útiles escolares y uniformes podría juntarse con el del próximo ciclo escolar, por ello volver en agosto les podría dar más tiempo de ahorrar.

Sin embargo, algunos papás reconocieron que si sus hijos regresan a las aulas podrían buscar un ingreso extra, ante las dificultades económicas que atraviesan por la contingencia sanitaria.

Además, en el caso de un kínder se complica mantener el interés de los niños en las clases a distancia.

“Consultamos todo esto con los papás y ellos votaron; la mayoría decidió que en agosto regresamos para ser más prudentes y continuar a distancia este ciclo. Ese fue el acuerdo que tomamos”, explica Norma.

La profesora reconoce que la postura de los papás se contrapone en parte a la de autoridades veracruzanas, que pretenden que las escuelas reinicien labores desde este 24 de mayo y si bien no es una obligatoriedad, la urgencia porque sean retomadas las labores docentes parece apremiar.

“Sin embargo se tomó el acuerdo por mayoría (…), les llevamos una encuesta de 8 preguntas en donde debían responder sí o no ante las implicaciones del regreso a las aulas; ganó la tendencia en volver en agosto.

“Se planteó organizar faenas, adquirir algunos útiles, un kit de limpieza para cada niño y cooperar para un termómetro infrarrojo; en general se consideró prudente aplazar el regreso”, explicó la docente.

LO SEGURO ES NO VOLVER

Norma labora en una comunidad rural a 20 minutos de la cabecera municipal de Xico, donde el covid-19 no hizo estragos y no se reportaron casos. A la fecha, el municipio se encuentra en semáforo verde.

La maestra reconoce que podría no haber condiciones adecuadas para el regreso, pues la jornada de vacunación continúa y se corre riesgo de generar un brote en comunidades que quedaron exentas de la pandemia, por lo que fue un alivio que los papás hayan votado en aplazar las clases presenciales.

“Son más los puntos negativos para regresar en este momento, que los puntos positivos”, dice a título personal. Dice que la mayoría de los padres de familia, cuando menos de sus alumnos de preescolar, son personas jóvenes que no están vacunadas.

“Regresar a clases todos sería como riesgoso porque se reactiva todo: transportes, tiendas, comercios y podría ser riesgoso para la población”, afirma.

Norma, quien pide mantener bajo reserva su nombre y el de su escuela, no se limita las razones de salud para descartar una vuelta a las aulas. El tema es multifactorial y, por ende, también se debe tomar en cuenta las condiciones de las escuelas, de las cuales varias fueron saqueadas durante el año y medio que permanecieron cerradas.

“Para empezar dicen que en abril teníamos que haber recibido todas las escuelas un kit de limpieza para empezar a limpiar porque durante todo un año estuvieron sin ocuparse.

“Nosotros al menos no hemos recibido ese kit, ninguna escuela, ningún jardín de niños hemos recibido ese kit, entonces para empezar ahí ya hay una desventaja”, lamenta.

En el caso concreto del jardín de niños en la que imparte clases, señala que ni siquiera hay condiciones para seguir las medidas sanitarias, que no es limitante a la distancia en los salones, sino que engloba otros aspectos como el lavado de manos.

“El agua de por sí siempre escasea; sería como apresurar todo para que haya agua y eso es básico, no puede faltar y más ahora que las medidas de higiene tienen que ser extremas”.

No se queda ahí. La maestra, sabe todas las implicaciones del regreso hace énfasis en lo que gastarán los padres de familia, cuya mayoría se encuentra atravesando situaciones económicas adversas de cara al desempleo y el poco poder adquisitivo generado por la pandemia.

“Sería comprar útiles, uniformes para los niños que entran ahorita al jardín que no han tenido uniformes y todo sería muy apresurado para un mes de clases. Lo vemos demasiado apresurado”.

Por ello, afirma que, si el regreso a las aulas se pospone hasta agosto, habría más tiempo para planificar todo, desde las cosas que atañen por completo a la escuela, como las que tienen que ver con los gastos de los padres de familia, que además deberán poner un extra para la compra de productos de limpieza de las instituciones.

“Tendrían más tiempo para planearlo, ahorita desembolsar sería una buena cantidad, lo vemos muy apresurado”, enfatiza.

MOVILIDAD: FACTOR CLAVE

En el estado de Veracruz hay 2 millones 120 mil 425 alumnos inscritos en todos los niveles educativos.
Los estudiantes están distribuidos en un total de 23 mil 724 escuelas, donde imparten clases al menos 135 mil 380 docentes, de acuerdo con información de la propia Secretaría de Educación de Veracruz (SEV).

Respecto al regreso a clases en la entidad, ha habido opiniones encontradas. Para las escuelas particulares el regreso total a clases presenciales sería en este momento precipitado, de acuerdo con lo que ha considerado el presidente de la Federación de Universidades e Instituciones de Educación Superior, Arturo Mattiello Canales

Al igual que Norma, Mattielllo Canales señala que las escuelas no son por sí el centro de contagio, sino que lo es la movilidad que se va a desprender de la reactivación de la actividad docente en el estado.

“Estamos ya listos, tenemos túneles sanitizantes, tapetes, gel, cubrebocas, nosotros podríamos regresar mañana, pero el problema radica en que se podrán disparar los nuevos contagios porque produce una mayor movilidad”, enfatizó apenas hace unas semanas, que empezó a hablarse de la vuelta a las aulas.

Igualmente, ha apostado por una educación híbrida, presencial y no presencial; y aunque hay disposición de las autoridades, señaló enfático que se necesita que todas las instituciones educativas, públicas y privadas demuestren tener la capacidad para poder impartir clases a distancia.

Por ello consideró que habría que hacer un análisis institución por institución para determinar cuáles sí pueden seguir trabajando de manera dual y cuáles tienen que regresar forzosamente a clases presenciales.

En el caso concreto de Xico, las autoridades de Salud confirman que hasta esta fecha hay 100 casos confirmados de coronavirus, se han registrado 25 defunciones y existen un total de 18 casos sospechosos.

De acuerdo con información del propio gobierno federal, en Veracruz se han aplicado apenas un millón 387 mil 832 personas, es decir, apenas la octava parte de la población veracruzana.

Norma es enfática en su postura de esperar al próximo ciclo e incluso de los propios padres para respetar un último aplazamiento y que no se repitan los escenarios de otros países, con casos de niños contagiados y rebrotes que disparan las defunciones.

Con corte a este mes de mayo Veracruz se ubica en uno de los rangos más altos de contagios de COVID entre niñas, niños y adolescentes del país, de acuerdo con datos de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

La entidad veracruzana está en el rango cuatro, el segundo más alto, con entre 521 y 827 casos positivos.
La información de SIPINNA expone que Veracruz acumula un total de 667 casos positivos entre niñas, niños y adolescentes del país, de los cuales 335 son mujeres y 332 son hombres.  

Con corte al 16 de mayo también hay ocho menores de edad sospechosos a la enfermedad, de los cuales cuatro son mujeres y tres son hombres. Respecto a las defunciones el Estado suma 21, de las cuales 10 víctimas eran mujeres y 11 hombres. 

De los menores fallecidos en Veracruz, catorce tenían entre 0 a 5 años, dos de 6 a 11 años y cinco de 12 a 17 años.