Un episodio trágico en su vida llevó a Araceli Jiménez a rescatar y cuidar 45 perros y 27 gatos, a la fecha, en su albergue “Maussi Rescate Animal”. La muerte de su hija cambió todo para ella.

Araceli asegura que tenía un buen empleo en el municipio de Perote como gerente administrativo de construcción, con el que se hizo de una casa y un automóvil. Pero todo esto pasó a segundo plano cuando Tere, su hija, fue víctima de un probable feminicidio.

La animalista refiere que la joven tenía 19 años cuando ocurrió un presunto accidente automovilístico: “Ella falleció y las autoridades nunca investigaron el caso como correspondía”.

Araceli ya no podía vivir en esa ciudad en donde crecieron sus hijas y que estaba llena de recuerdos de “Teresita”. No podía con la tristeza de la pérdida, hasta que comenzó a rescatar animales desamparados.

“Mi vida cambia alrededor de ese suceso; a partir de ahí yo me volví un poco loca y prácticamente renuncié a mi trabajo en Perote, en donde viví por 18 años, y trabajaba para una empresa importante”, relató.

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Además, la animalista vendió su casa y migró hacia Coatepec, convirtiéndose en rescatista en una época en donde todavía existían pocas asociaciones y grupos en esta labor.

Desde 1999 ella ha hecho todo por atender reportes de lomitos y michis en peligro, enfermos o heridos, así como casos de animales silvestres a los que salvó del mercado negro que existe en municipios de la región de Xalapa.

Incluso Araceli ha tenido que migrar y trabajar ilegalmente en Estados Unidos para pagar las cuentas por atención veterinaria y los costos de alimentación que genera el albergue, pero ahora debe de poner un alto temporal.

Refirió que recientemente se le diagnosticó un cáncer y ella “no sabe qué viene para el futuro”.  Por eso hace un llamado a los animalistas de corazón, como ella, para adoptar a los albergados de “Maussi Rescate Animal”.

“Yo espero salir bien de todo esto; mi enfermedad es maligna, es un cáncer; yo espero que se remedie mucho con la cirugía que me haré (…). Atravieso un periodo de salud un poco complicado y voy a estar hospitalizada; yo no sé qué venga después por este problema, porque es un tema mayor. Lo que me asusta es el tiempo, el estar fuera y el tiempo de recuperación.

“Por eso pueden venir y adoptar; si alguien tiene pensado en tener un compañero este es el momento oportuno en el albergue”, mencionó.

MUERTE DE SU HIJA, IMPUNE

Explica que su enfermedad será un impedimento, pues trabaja diariamente limpiando el albergue y alimentando a perros o gatos. Algunos amigos le ofrecieron apoyarla, pero mientras está ausente deberá pagar a un trabajador prácticamente de tiempo completo.

“Todo esto implica gastos extras que yo no contemplaba. Es importante que la gente pueda adoptar porque reduce los costos en cuestión de alimento y en cuestión de trabajo.

“Si tienen pensado en adoptar a un animal este es el momento adecuado; aquí hay animales nobles y con buena actitud, que conviven con otros perros y con niños como mi nieto”, explicó.

El albergue, situado en una vivienda del bulevar Xalapa-Coatepec, cerca del Hípico Santa Fe, es un espacio rentado y aunque a la fecha una persona dona el dinero para pagar el alquiler Araceli está ocupada en prevenirse.

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Desde 1999 ella ha sorteado toda clase de obstáculos y aunque es una mujer fuerte “que no se raja” no puede evitar quebrarse emocionalmente con el recuerdo de Tere.

Refirió que su hija fue encontrada en su vehículo de una manera extraña y las autoridades le dijeron que murió a causa de un choque, pero la unidad no se había impactado contra nada.

“Fueron extrañas las circunstancias en que falleció y no hubo una investigación; en aquél entonces comenzaban a entenderse como tal los feminicidios y las autoridades no implementaban investigaciones como deben realizarse.

“Mi hija tenía 19 años cuando esto pasó; estaba comenzando porque como todos los jóvenes cometía sus errores, pero era una niña buena. De ahí me dediqué de lleno a rescatar animales, ellos me dieron vida y lo que no pude conseguir en mi vida normal. 

“Me dio mucha vida poder ayudar animales en situaciones muy tristes. He visto casos de animales abandonados en azoteas sin comida y sin agua; animales a punto de morir de lo flaco que están porque no les dan de comer en semanas; animales atropellados, macheteados, baleados"

“Toda esa labor que empecé a hacer me ayudó a salir de esta tristeza que yo arrastraba e incluso ahorita me dicen que me retire de este trabajo. Yo creo que sería lo mejor para dedicarme a mí y a mi vida, a sanar un poco, pero si yo me retiro no sé qué pasaría conmigo".

POR TENER MUCHOS PERROS LA ACOSARON

Al llegar a Coatepec, Araceli y otras mujeres se unieron y comenzaron a atender reportes de animales en peligro o maltratados. Ella llegó a su nuevo hogar con 11 perros y 11 gatos.

“En ese entonces éramos unas 3 o 4 animalistas las que abarcábamos Coatepec; Xalapa; Emiliano Zapata; Banderilla e incluso de Perote”.

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Desde entonces ha hecho rescates hasta en perreras municipales. En una ocasión salvó 21 y en otra a 18 mascotas abandonadas, lo que dificultó la convivencia en el albergue, pero pudo adecuarse.

Su principal problema siempre ha sido encontrar el lugar apto para su refugio. En 2019 las instalaciones se encontraban en el camino hacia la localidad de 5 Palos, en la colonia Cuauhtémoc, en donde fue víctima de un atentado.

Fue en el mes de octubre de ese año cuando una decena de animales murieron luego de que sujetos desconocidos ingresaron al lugar y liberaron a los gatos, abriendo a la par los corrales de los perros. Luego del incidente optó por mudarse.

“Maussi Rescate Animal” tiene un año en su sede actual, sin embargo, un vecino también está inconforme y en ocasiones arroja piedras o corta el suministro de agua.

“Me ha costado mucho trabajo poder ubicar el albergue en lugares adecuados. No es fácil, las rentas son caras y aunque yo tengo ingreso propio me sostengo de donativos.

“Tengo problemas con el vecino; él me cortaba el agua, aventaba cuetes, ahorita avienta piedras. Rento aquí desde hace un año y casi inmediatamente empecé a tener problemas; el espacio ideal se está buscando siempre”.

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Araceli detalló que en sus años como rescatista aprendió a realizar eventos, rifas, “botear” y vender cosas para obtener ingresos extras, pues las cuentas "nunca están en ceros”.

Incluso, en 2018 y 2019 tuvo que emigrar a Estados Unidos y trabajar de forma irregular en locales como Subway de Chicago, lo que le permitió ahorrar recursos y saldar algunas cuentas, sin embargo, cuando ocurrió el atentado tuvo que regresar antes de tiempo.

Ahora ella se prepara y confía en poder juntar un stock de croquetas, pues los perros y gatos del albergue consumen 30 bultos al mes. Sin embargo, ella acepta que ahora debe de luchar por su salud, pues amigas cercanas no pudieron soportar la enfermedad que ahora encara.

“Tuve una amiga, Paty. Ella me acompañó a mi primer reporte en Coatepec. También tuvo cáncer y desgraciadamente no lo superó, falleció, pero espero ser una de tantas que superamos esto. Después quiero ponerme las pilas, buscar fondos, no sé cómo, pero siempre ha sido mi ilusión cuidar y rescatar fauna silvestre.

“Quiero trabajar en el rescate de algunos animales del mercado negro, la venta ilegal de animales es real en la zona; lo que podemos hacer es rescatarlos, resguárdalos y mantenerlos hasta que se puedan liberar en una unidad de manejo para la conservación de la vida silvestre o en su entorno natural”, previó Araceli.