Con la intención de inhibir el delito de violación, el diputado local Gonzalo Guízar Valladares propuso que como parte de la sanción a delincuentes se les pueda aplicar una inyección hormonal, para inhibir el deseo sexual.

 

El legislador presentó una iniciativa de reforma al código penal, en su artículo 185, para tomar medidas que limiten la reincidencia de abuso sexual, en especial contra menores de edad.

 

Es por lo que planteó la posibilidad de incluir la “inhibición sexual”, que consiste en la aplicación de una inyección hormonal que reduce la producción de testosterona y, desde el punto de vista fisiológico, los deseos de mantener relaciones sexuales, forzadas o no.

 

Este procedimiento, a diferencia de la “castración quirúrgica”, es un proceso o tratamiento dirigido en contra de violadores y otros posibles agresores sexuales para reducir la libido y la actividad sexual, con ello se lograría la protección de posibles víctimas.

 

Los estudios efectuados al respecto indican que diversos fármacos de alguna manera sofocan la conducta sexual en los hombres a través de la reducción radical de los niveles de testosterona, y tiene como ventaja que es un proceso reversible, el sujeto se recuperará una vez interrumpido el tratamiento.

 

Para complementar el tratamiento médico propone la aplicación de psicoterapia, como puede ser la cognitiva conductual, que dé seguimiento para lograr la total eficacia de la medida y que va acompañada de la rehabilitación real del sujeto activo.