El trabajador originario de Coatepec tiene una seguridad absoluta en sus palabras cuando habla de por qué no se vacunó contra el covid-19: “Yo no creo en eso de la enfermedad que está ahorita. Para mí no existe”.

Su nombre es Eufemio Pozos, tiene 40 años y es albañil. No tiene miedo porque afirma que la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, es en realidad una manipulación de las autoridades que “quieren entretener al pueblo para hacer algún movimiento”.

Además, él mismo asegura que su hermano estuvo a punto de ser ingresado al Centro de Alta Especialidad Médica “Dr. Rafael Lucio” en Xalapa como paciente covid aunque estaba en tratamiento contra el cáncer y, según su testimonio, no había adquirido ninguna otra enfermedad.

 

“Mi hermano superó el cáncer, pero cuando fue a valoración al CECAN (Centro Estatal de Cancerología) lo quisieron ingresar al área covid prácticamente sin revisarlo, le dijeron que se había contagiado; él no se dejó, se levantó y se salió del hospital. Eso fue hace unos meses; hoy está vivo y como yo tampoco se ha vacunado”, relata Eufemio.

 

 

En Veracruz entre el 20 y el 30 por ciento de los adultos mayores y personas de entre 50 y 60 años continúan su rechazo a ser inmunizados con alguna de las vacunas aprobadas para la entidad, según datos oficiales.

No es un tema menor: las autoridades federales y estatales consideran que esta negativa es la que ha influido, junto a otros factores, a los rebrotes de la tercera ola, que incluyen también defunciones que poco a poco van al alza en el Estado.

Por su parte, el académico de la Universidad Veracruzana (UV) con especialidad en Epidemiología Aplicada, Mauricio Fidel Mendoza González, afirma que el Gobierno debe comenzar a atender este problema y exponerlo ante los ciudadanos.

Explicó que, como ha ocurrido en otras etapas de la pandemia en México y en Veracruz, existen antecedentes en otros países que actualmente son una evidencia sobre el riesgo que implica la decisión de algunos ciudadanos de no vacunarse, tal y como ocurre en Estados Unidos

 

“Las condiciones generales de la población enferma no son favorables para responder a la enfermedad; hay obesidad, enfermedades de origen metabólico, cardiovasculares; renal crónica, que son factores de riesgo importantes para el agravamiento de la enfermedad del covid y la muerte.

“Debemos empezar a transmitir un mensaje de la búsqueda de la salud (…); la población debe vacunarse, pero al mismo tiempo comenzar a cuidarse y hacer lo necesario para mejorar la salud; esta enfermedad nos demostró que nos agarró enfermos”, expone el académico.

 

EUFEMIO Y SU HERMANO NO SE VACUNARON

Eufemio pone en duda no solo la enfermedad, sino las consecuencias de la misma. Afirma que, de existir, el número de muertes sería más elevado de las que se han registrado hasta el momento.

Al contrario, indica, las que actualmente se han registrado tienen que ver con otros padecimientos y no con la viralidad del SARS CoV-2. Añade que en más de un año que ha durado la pandemia no se ha enfermado.

 

“Mi hermano iba a consulta al CECAN, porque él realmente tenía cáncer y la última vez que fue, hace como cuatro meses, le dijeron que lo iban a intubar y dice ‘¿por qué me van a hacer eso si yo no estoy enfermo de eso?’

“’No es que usted tiene covid’ y ya iban preparados los doctores para quererlo intubar. Mi hermano agarró sus cosas, se quitó la bata y vámonos”, dijo.

 

Esta experiencia ocurrida en marzo reforzó en Eufemio la idea de las manipulaciones del gobierno estatal y las autoridades sanitarias, a las que recrimina la falta de criterio para las atenciones reales.

El hombre afirmó conocer más casos similares a los de su hermano, que fueron ingresados de un momento a otro a las áreas covid de los diversos hospitales en Xalapa y Coatepec, aparentemente sin mostrar signos de la enfermedad y que al cabo de unos días, fallecieron.

“Me tocó ver el caso de un señor que estaba joven, de 50 años. Entró a la sala del hospital y ya salió en cenizas”, afirma.

Ser reacio a la vacuna no impidió que otros familiares de Eufemio sí accedieran a vacunarse, como él mismo lo reconoce; hasta el momento solamente él y su hermano que superó el cáncer rechazaron la inmunización, en tanto que sus padres sí accedieron.

Otro de sus argumentos, además de no creer en la existencia de la enfermedad, es que no sabe qué compuestos contienen las vacunas, incluso desliza que para él, es posible que contenga alguna clase de “veneno” que entonces sí, “va a matar a esa persona”.

Sus ideas sí permearon en sus hijos, a quienes no permitió que se le aplicara el cuadro inicial obligatorio de vacunas. “Gracias a Dios ahí están”.

“Es muy fuerte lo que están haciendo o tratando de hacer, de envolver a la gente para hacer movimientos, por ejemplo, hablaban del cambio en el país, entonces estas son tapaderas para ir tapando las cosas que no son”.

Eufemio Pozos ha advertido que no cambiará su postura. “Esas son ideas del gobierno para manipular a la gente, para espantarlas”.

 

APELAN A CULTURA DE VACUNACIÓN

Si bien refirió que la vacuna no es obligatoria, sino voluntaria, el delegado de la Secretaría del Bienestar en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara reconoció que el 30 por ciento de los adultos mayores no permitieron ser inmunizados.

Un porcentaje similar se refleja en los grupos etarios de entre 50 a 60 años, donde solo el 70 por ciento de esta población tiene ya ambas dosis destinadas, lo que de acuerdo con el delegado, es la media nacional que se ha observado.

 

“Conforme van disminuyendo las edades vamos con rangos más abiertos en segundas dosis”, indicó.

 

El delegado enfatizó que la brecha se va reduciendo en razón de que los adultos mayores se informan y se deciden a vacunarse en momentos en los que incluso ya no les correspondía, pero ello va en función del nivel de información a la que acceden, además que hay una nueva cultura entre ellos.

Ante esto, no descartó que el porcentaje de vacunación actualmente se ubique en un 80 u 85 por ciento, aunque no se tienen los datos exactos de esta nueva estimación.

Afirmó que, pese a la renuencia de algunas personas para acceder a las vacunas, el plan de vacunación está dando resultados, pues se pretende que hacia finales de octubre el grueso de la población pueda estar inmunizada con las dosis necesarias según sus rangos de edad, y que para invierno la posibilidad de vacunación se amplíe aún más.

 

 

Ladrón de Guevara enfatizó que el grado de hospitalizaciones y letalidad de la nueva ola no es tan severo como las anteriores y se está produciendo principalmente en aquellos que han rechazado la vacuna, aunque en México a diferencia de otros países como Estados Unidos existe una mayor cultura de la vacunación.

“Hay que decirlo, es la población que no está vacunada y el llamado es a que acudan a vacunarse; son jóvenes”, dijo.

Para el académico de la Universidad Veracruzana (UV) con especialidad en Epidemiología Aplicada, Mauricio Fidel Mendoza González es de suma importancia hablar de ese tema.

 

“Todavía no tenemos muchas cifras muy contundentes, pero es verdad que hay un amplio sector de población que ha optado por no vacunarse; y hay un porcentaje importante de personas que están enfermando ahorita, de grupos poblacionales que ya fueron considerados para la población y decidieron no vacunarse.

“En su momento será importante evidenciar esta circunstancia de qué porcentaje de la población representó aquellos que no se vacunaron y que enfermaron y cuántos de ellos además agravaron y fallecieron. Hay que decir las cosas en su real magnitud”, dice el académico.

 

Insistió que informar acerca de las incidencias en relación con quienes rechazaron la dosis podría ser un buen incentivo para que entonces sí, se logre inmunizar a una proporción mayor de la población aun en duda.

El investigador, que ha dado seguimiento a la pandemia, sostuvo que es notable la relación entre la cobertura de la vacunación y la enfermedad con las agravantes que antes se presentaban y ahora no.

 

“Si pudiéramos tener una cobertura más amplia de la vacuna, podríamos tener más rápidamente una reducción del efecto pandémico, porque el covid llegó para quedarse y tenemos que aprender a convivir”, sostuvo.

 

Respecto a aquellas personas que se vacunaron y se volvieron a contagiar del virus e incluso murieron, dijo que no puede asociarse a alguna falla en la inmunización porque la eficacia de las vacunas únicamente son estimaciones, además que cada organismo responde de manera distinta.

Al enfatizar que la vacuna por sí sola quizá no sea suficiente para evitar adquirir la enfermedad en algún momento, se manifestó por analizar uno a uno los casos, pues se agregan otras enfermedades crónicas que acompañan a los nuevos contagios y que por supuesto, incrementa el riesgo de la letalidad.

 

“La población tiene que decir me vacuno, pero también me cuido; son varias cosas que esta enfermedad nos está enseñando porque nos agarró enfermos. Tomemos la lección”, dijo.

 

El especialista agregó que si al salir de la pandemia, las condiciones de autocuidado de los ciudadanos no cambian, “entonces no aprendimos nada”.