El anuncio presidencial que abre la posibilidad de que los alumnos de nivel básico regresen a las aulas el próximo 30 de agosto, es una buena noticia para Juan que, por más de 18 años, ha comercializado raspados en las inmediaciones de los centros escolares.

 

El vendedor ambulante, que este miércoles 28 de julio acudió al centro de vacunación del Gimnasio Omega ubicado en la ciudad de Xalapa, platica que la gente ya anda en la calle con menores de edad, por lo que no ve problema de que regresen a las clases presenciales.

 

El gobernador Cuitláhuac García Jiménez participó que, a partir del 30 de agosto, cuando inicia el ciclo escolar 2021-2022, se dará el regreso a las aulas escolares sin importar que los municipios se encuentren en semáforo rojo.

 

Ese anuncio, dijo, representa una buena noticia para los vendedores ambulantes, pues las escuelas son un buen punto de venta para todos quienes viven al día, comercializando productos en la calle.

 

Si bien sus ganancias dependen de la economía de los padres de familia, es difícil que les nieguen un helado o raspado a los hijos, que siempre salen acalorados de las escuelas.

 

“Si regresan es en beneficio de muchos, nosotros vivimos de los niños. Ahorita no podemos pasar casa por casa, pero a la salida de la escuela los niños siempre piden un helado, un raspado o una bolsa de chicharrones”, contó.

 

Confió que la gente no tendrá algún problema por comprar productos en la calle, a pesar de la pandemia, “la gente ya empezó a salir, si viene a caminar los fines de semana por Los Lagos, ahí andan, les vale (la pandemia). Ya les están comprando en la calle”.

Por muchos años se instaló en Los Lagos, con la llegada de la nueva administración de Morena se les retiró con el argumento que les iban a reubicar y que instalarían casetas, como en el Parque Juárez. Con la llegada de la pandemia, ahora no les permiten instalarse en un punto fijo.

 

El vendedor confesó que este último año cuatro meses ha sido muy complicada la venta de los raspados, pues en ocasiones no vende nada; los mejores días son el sábado y domingo, cuando acude al paseo de Los Lagos, Los Berros o la zona de Los Sauces, ahí los papás compran raspados para los menores de edad.

 

Juan está separado de quien era su pareja y sus hijos ya son adultos de 31, 34 y 36 años, por lo que sólo trabaja para mantenerse, y aunque en algún momento buscó otro empleo, no logró colocarse en ningún lado pues le exigían como mínimo el bachillerato. Él solo estudió la secundaria, y ahora por la edad -50 años- no le dan empleo ni de barrendero.

 

Cuenta que es la primera vez que va a un puesto de vacunación de covid, y acudirá ahora que se inicie la vacunación de los de 18 y más, pues es muy probable que ellos si compren un raspado, “a los adultos mayores se les antojaba un café; los jóvenes si compran”.