Muchos de nosotros tuvimos una alcancía en la infancia, y no importa que tenga la forma de un cerdito. El propósito es el mismo: enseñarnos desde pequeños a ahorrar para comprar nuestras propias cosas. Algunos de nosotros también hemos tenido nuestra primera tarjeta de ahorros en la cual poco a poco vamos aprendiendo la diferencia de gastar en efectivo y hacerlo mediante una tarjeta.

 

Aunque parezca poca cosa, estas prácticas son fundamentales para enseñar a los niños a manejar el dinero, especialmente en un entorno electrónico donde pueden ser objeto de fraude. Afortunadamente, la seguridad en línea se ha fortalecido los últimos años y ahora no conlleva ningún riesgo el dar a nuestros hijos su primera tarjeta.

 

Por eso, vivimos en el mejor momento para instruir desde tierna edad a nuestros pequeños sobre un tema de gran importancia: el dinero.

¿Por dónde comenzar?

La educación financiera no tiene por qué comenzar tan tarde. Incluso desde los 6 años podemos comenzar a sentar las bases de lo que serán sus valores en el manejo del dinero. Es la edad perfecta para estimular el ahorro, preferiblemente en efectivo.

 

Para quien tiene su capital invertido en diferentes instrumentos también puede incluir a sus hijos en el plan de inversión. Podemos asignarles una pequeña fracción del capital invertido e irles mostrando como se multiplica para que entiendan lo que es el interés compuesto.

 

Cuando puedan comprar sus propios antojos y sentirse en libertad de disponer de sus ahorros, podrán entender el valor real del dinero y los beneficios de posponer la gratificación instantánea para lograr cosas mayores en el futuro.

 

Según el blog de BBVA México, también pueden ser muy útiles los juegos de dinero, como el Turista Mundial o Monopoly. Además, podríamos adaptarnos un poco más a la vida real a través de juegos administrando una tienda de abarrotes, en los que podemos utilizar golosinas en sustitución del dinero real.

 

Todas son estrategias válidas, y mientras más creatividad, mejor serán los resultados.

 

Sus primeras decisiones financieras

Cuando llegamos a los 13 años de edad, hay mucho más que simplemente números y ahorros. Los adultos jóvenes comienzan a tomar decisiones financieras desde corta edad, y con la supervisión de un adulto lo harán mucho mejor.

 

Para eso, puedes valerte de muchos métodos:

Podrías comenzar investigando con tu hijo para escoger el plan que tendrán en su celular. Investiga con ellos diferentes opciones, compararlas, y buscar ofertas. Esto les ayudará a entender cómo funciona el proceso de toma de decisión al momento de comprar y estimulará su espíritu crítico a la hora de hacer sus compras.

 

Aunque parezcan jóvenes para entenderlo, la adolescencia es un buen momento para explicar a nuestros hijos cómo funcionan los seguros de vida y otras herramientas financieras. Es también el mejor momento para explorar el campo laboral, comparar trabajos, opciones de estudio, y alternativas para enriquecer el currículo después de su graduación.

 

Además, la adolescencia es la edad más apropiada para alertar a los jóvenes contra el robo de identidad, el fraude, y las estafas. Para eso debemos mantenernos atentos a oportunidades que se presenten en el momento para conversar con ellos sobre el motivo de nuestras decisiones y cómo actúan las personas con malas intenciones.

 

Probablemente una de las principales recomendaciones sería estar atentos a las oportunidades que se presentan para conversar y enseñar cómo funciona el mundo del dinero, los créditos, y las herramientas financieras. De esta manera, poco a poco irán educándose en este tema tan importante que casi no se discute en las aulas de clase. La práctica hace al maestro, y los primeros que debemos tener buena salud financiera somos los padres.