“Ricardo”, un hombre enfermo de VIH desde hace 16 años, lamenta que los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención del Sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) estén dispersos en Veracruz, donde la tasa de defunciones por esta causa ocupa el primer lugar nacional.   

Por ello se dio a la tarea de emprender una cruzada humanitaria a favor de quienes, como él, padecen las consecuencias de la falta de recursos, apoyo familiar o cualquier otro impedimento para seguir su tratamiento, incluyendo recientemente las dificultades con la pandemia de covid-19.

La labor consiste en buscar patrocinios para quienes viven alejados de las cabeceras donde sí hay CAPASITS (solo cinco en el estado), especialmente en Poza Rica, y que con ello puedan acudir a sus revisiones médicas y no desistan en su lucha por vivir.

 

 

“Que eso los motive a seguir viniendo porque saben que no van a tener que quitarle de comer a sus hijos; para una persona de comunidades es difícil de conseguir dinero para viajar por un tratamiento”.

 

Ricardo hace énfasis en la necesidad de crear más espacios de atención a los enfermos; con él coinciden activistas del Grupo Multisectorial en VIH-SIDA e ITS del Estado y hasta diputados locales.

 

TRATAMIENTOS ABANDONADOS

El hombre relata que, en el caso de Poza Rica, el Centro atiende a prácticamente toda la zona norte, pues el más cercano es el de Xalapa y fuera de la entidad, el más próximo está ubicado en Tampico, Tamaulipas.

Aun con esto, las personas deben trasladarse hasta por ocho horas para acudir a atenderse como debe ser; en algunos casos, deben viajar desde un día antes para llegar a tiempo por sus fármacos antirretrovirales y regresar con tiempo a sus hogares.

 

“Hay mucha gente que tiene ese reto de trasladarse. Los entendemos, son personas de comunidades que quizá no se les ha explicado o si se les explica batallan por el dialecto, porque a veces no hablan más que su lengua y no comprenden la importancia de no abandonar el tratamiento. De repente se les acaba el dinero y dejan de acudir a su atención, dejan pasar meses y luego regresan mal y es difícil su recuperación”, lamenta.

 

Por ello, la medida que se tomó fue hablar con familiares, amigos, personas que no conozcan a los enfermos, para cuidar su identidad, y costearles el pasaje para el traslado.

Para acreditar la entrega, se hace una fotografía donde se cubre el rostro de la persona beneficiada en la que se hace entrega del monto. Y así han salvado vidas.

 

SIN ÁNIMOS DE VIVIR

Ricardo recuerda su caso como vía de inspiración para luchar. Él mismo recuerda que, tras el diagnóstico y a pesar del trato amable que recibió de médicos en Poza Rica y Ciudad de México, no tenía ánimos de vivir.

No fue solo querer dejarse ir. Uno de los factores de mayor envergadura fue el económico, pues en ese momento los medicamentos tenían altos costos y a diferencia de ahora, el paciente debía costearlos. “Salí muy triste. No tenía ese dinero”.

“Yo ya no quería ir a la clínica, estaba desmoralizado”, recuerda. Pero en 2009, algo pasó. Se dio apertura a los tratamientos gratuitos del sector salud y fue uno de los primeros beneficiados. Ese tránsito le permitió conocer el grupo Multisectorial, donde conoció a personas que le ayudaron a encontrar el camino para continuar.

Hoy 16 años después y con 52 años cumplidos, su meta no es solo seguir cuidando a sus padres, quienes padecen distintas complicaciones médicas a causa de la edad, sino también ayudar a salvar la vida de otras personas.

 

“Gracias a dios aquí estoy; a mí en ese entonces me nació ayudar a la gente que tenía esta problemática. Te das cuenta que hay más personas que tienen las mismas dificultades, pero por la falta de recursos o el miedo mucha gente está falleciendo y yo quería tener la forma de ayudar y el Multisectorial me dio la oportunidad”.

 

UN CAPASITS POR CADA JURISDICCIÓN

Patricia Ponce, investigadora del CIESAS Golfo e integrante del Grupo Multisectorial, aterriza la gravedad de que Veracruz solamente existan cinco CAPASITS, pues la población con VIH debe recorrer largos tramos para acudir al menos una vez al mes, a recoger sus medicamentos, además que el personal es insuficiente.

 

 

“Implica en primer lugar un gasto que no puede hacer porque no tiene los recursos; tenemos casos donde tiene VIH el padre, la madre e incluso bebés que ya nacieron enfermos”, lamenta.

 

 

Ponce hace hincapié en la gravedad de desapegarse de los tratamientos, pues con solo tres días que se dejen de tomarlos, el virus puede mutar y los tratamientos pueden dejar de hacer efecto.

“Hay que acercar estos medicamentos a las personas de escasos recursos y eso implica la construcción de nuevos CAPASITS, como mínimo tres o cuatro”, dice al recordar que ya se había planteado esta necesidad a otros secretarios de salud de Veracruz.

Sin embargo, nada ha ocurrido. Al contrario, denuncia, con la administración actual se han reducido los trabajadores de los Centros de Atención, por un lado, porque se les terminaron los contratos a médicos, psicólogos, enfermeros y demás, y no les fueron renovados.

Por otro lado, otros fueron llevados a atender casos de la pandemia de covid-19, la cual, indicó, restó importancia a la epidemia de VIH y a otras necesidades, ante la falta de una planeación para su combate.

Estos factores han reducido a los CAPASITS actualmente a meros distribuidores de medicamentos, donde la única atención a los enfermos es pesarlos y entregarles sus medicinas, sobre todo desde hace año y medio, donde ya ni estudios se hacen.

La investigadora demanda voluntad política para atender esta epidemia, pues no la ha visto ni del gobierno anterior, y menos de este que, como enfatizó, recortó al personal especializado en esta materia.

Pacientes con VIH como Ricardo insisten en que el problema del abasto de medicamentos debe resolverse, así como las dificultades para que los enfermos puedan recibirlos.

 

“Sería maravilloso que existieran unidades cercanas en las principales poblaciones, tejer una red de centros de atención, unidades móviles para acercar la atención de tal forma que les sea más fácil viajar”, agrega Ricardo, robusteciendo la postura de Patricia Ponce.

 

Ambos coinciden en la necesidad de ampliar los CAPASITS no solo en infraestructura, sino también en personal y, por supuesto, construir otros. En los Tuxtlas, es necesario uno en Cosamaloapan; en el norte, Tuxpan necesita igualmente el propio.

A casi 20 años de haber creado el Grupo Multisectorial, la investigadora recuerda que iniciaron con mil 200 personas que necesitaban tratamientos antirretrovirales. A la fecha existen casi 10 mil con esta necesidad, lo que refleja la falta de resultados en las estrategias implementadas contra la enfermedad.

La investigadora lamenta que nada de esto mueva a la creación de políticas públicas a pesar de ser el estado donde mueren más personas por este padecimiento de México.

 

“Aquí tenemos todos los focos rojos, y cuando tienes todos los focos rojos encendidos es porque no tienes políticas públicas en la materia.

“No hay pruebas rápidas, no hacen campañas, no entran a los Ceresos, no van a las universidades; no hay nada. La ventaja que tienen las personas que tienen VIH es que la federación les manda el medicamento, sino estuvieran todos iguales. No es un tema que esté en la agenda del gobernador ni de la Secretaría de Salud. No hay liderazgo”.

 

DIPUTADA PROPONE AMPLIAR SERVICIO

Cabe recordar que recientemente, la diputada Brianda Kristel Hernández Topete presentó en el Congreso un Anteproyecto con Punto de Acuerdo, por el cual exhorta a la Secretaría de Salud del estado para que considere la creación de más CAPASITS.

La medida sorprendió a los activistas en la materia, pero fue bien recibida, y de acuerdo con Patricia Ponce, se espera que pueda tomarse en cuenta antes que la actual legislatura termine sus funciones.

Actualmente, en Veracruz hay cinco centros de este tipo, ubicados a un costado de los hospitales de alta Especialidad en los municipios de Poza Rica, Río Blanco, Xalapa, Veracruz y Coatzacoalcos; sin embargo, la legisladora enfatiza en su anteproyecto que estos resultan insuficientes, ya que las personas con estos padecimientos tienen que trasladarse a algunos de estos centros, pues viven en lugares alejados y les resulta costoso este proceso.

La también presidenta de la Comisión Permanente de Derechos Humanos y Atención a Grupos Vulnerables del Congreso local dijo que el derecho a la salud incluye el acceso oportuno, aceptable y asequible, por lo que los servicios de salud deben estar al alcance de las personas.

Para ello, propone que, de ser factible, existan once CAPASITS en el estado, específicamente en los municipios de Pánuco, Tuxpan, Poza Rica, Martínez de la Torre, Xalapa, Córdoba, Orizaba, Veracruz, Cosamaloapan, San Andrés Tuxtla y Coatzacoalcos.