El 11 de septiembre del 2001, militantes del grupo extremista Al Qaeda, liderado por Osama Bin Laden, secuestraron cuatro aviones de pasajeros y llevaron a cabo ataques suicidas contra objetivos en Estados Unidos.

 

Unas tres mil personas perdieron la vida en los atentados, y miles más resultaron heridas. A estos horrores se les suma el trauma de las víctimas, y la vulnerabilidad que sintieron millones de personas alrededor del mundo mientras observaban las imágenes de los edificios colapsando.

 

Para varios expertos, el mundo cambió ese día. Hoy recordamos los ataques y sus implicaciones, que aún vemos y vivimos 20 años después.

 

LOS HECHOS

Eran las 8:45 del martes 11 de septiembre del 2001. Los habitantes de la ciudad de Nueva York comenzaban su mañana y sus rutinas diarias, cuando un Boeing 767 de American Airlines se estrelló contra la torre norte del World Trade Center.

 

 

Quienes presenciaron lo sucedido pensaron que había sido un accidente. Sin embargo, su opinión cambió cuando, 18 minutos después, otro avión se impactó contra la segunda torre gemela.

 

 

Millones de personas veían las noticias sobre los sucesos en Nueva York. Fue entonces, a las 9:45 de la mañana, cuando un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, ubicado a las afueras de Washington DC, la capital del país.

 

 

Los ataques no pararon ahí. Luego del colapso de las torres, que quedaron reducidas a polvo en menos de dos horas, un último avión, el vuelo 93 de United Airlines, se derrumbó en un campo cerca de Shanksville, Pennsylvania, alrededor de las 10:10.

 

 

Sus pasajeros, que habían visto las noticias sobre los hechos en Nueva York y Washington antes de abordar, pelearon con los secuestradores y tiraron el avión para evitar otro ataque. Se desconoce el objetivo que tenían los extremistas, pero los expertos consideran la Casa Blanca, el Capitolio y el retiro presidencial de Camp David, en Maryland, como posibles opciones.

 

 

Según History, dos mil 996 personas, de 78 países alrededor del mundo, perdieron la vida en los atentados.

 

Dos mil 763 personas murieron en el ataque al World Trade Center, entre ellas, 343 bomberos y paramédicos y 60 policías. A la cifra se le suman las 189 personas que fallecieron en el ataque al Pentágono y los 44 pasajeros del vuelo 93.

 

"El 11 de septiembre fue una tragedia espantosa. Mostró el alcance mundial de grupos terroristas como Al Qaeda", explicó el doctor Robert Crews, profesor de historia en la Universidad de Stanford, a E Consulta.

 

"Pero en sí mismo, no marcó el comienzo de una nueva era histórica", agregó. "Más bien, fue la reacción de la administración Bush la que cambió el mundo".

 

LOS DISCURSOS DEL PRESIDENTE

El presidente republicano George W. Bush se encontraba en Florida cuando ocurrieron los ataques, y pasó el resto del día cambiando de ubicación por motivos de seguridad.

 

A las 7:00 de la noche, volvió a la Casa Blanca, y dos horas después dio un discurso desde la Oficina Oval.

 

"Hoy, nuestros conciudadanos, nuestro modo de vida, nuestra propia libertad han sido atacados en una serie de actos terroristas deliberados y mortales", aseguró en una transmisión que le dio la vuelta al mundo.

 

Nueve días después de los atentados, el 20 de septiembre, Bush declaró el inicio de la llamada "guerra contra el terrorismo" durante un discurso ante el Congreso de Estados Unidos.

 

"Nuestra guerra contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no termina ahí", aseguró. "No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance mundial hayan sido encontrados, detenidos y derrotados".

 

Las palabras y decisiones del entonces presidente estadounidense marcaron un antes y un después en varias áreas. Estas son algunas de las principales, según expertos.

 

LAS JUSTIFICACIONES Y LOS PRECEDENTES A NIVEL GLOBAL

Crews argumentó que el cambio más importante, consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre, fue en el ámbito de la "imaginación política".

 

Explicó que, citando el sufrimiento y el dolor asociados con los atentados, "Washington empezó a sentirse totalmente justificado para ver todo el planeta como un potencial campo de batalla".

 

Estos precedentes tuvieron efectos alrededor del mundo, ya que la "guerra contra el terrorismo" se convirtió en una justificación para otro tipo de represiones, y le dio a Estados Unidos la idea de que debe "gobernar el planeta", criticó Crews.

 

El experto recordó la decisión del expresidente Barack Obama, años después, de atacar objetivos en África, Asia y Oriente Medio con drones, agresiones que resultaron en la muerte de miles de civiles y que no fueron cuestionadas a nivel internacional, o por lo menos, no de la manera en la que hubiera ocurrido antes de los ataques del 11 de septiembre.

 

"El lema ´guerra global contra el terrorismo´ se desvaneció, pero la imaginación (y su racionalización) persistió", reiteró el experto.

 

¿Y de qué sirvieron los esfuerzos de Estados Unidos en Afganistán? En agosto, Washington retiró sus tropas del país asiático, pocos días antes de que se cumplieran los 20 años de guerra.

 

"El hecho de que los talibanes celebren el 11-S exactamente 20 años después, pero esta vez en el poder en Afganistán, es un símbolo impresionante del fracaso de ´la guerra global contra el terror´", aseguró Crews.

 

SEGURIDAD Y VIAJES

Tras los ataques, se disparó el estado de inteligencia de Estados Unidos. La ley Patriot Act, aprobada en 2001 y seguida de otras leyes similares, otorgó a las autoridades amplios poderes de vigilancia.

 

"El gobierno les prometió a los ciudadanos que estarían mejor protegidos de futuros ataques terroristas a cambio de renunciar a su privacidad", explica Fortune. Sin embargo, esta vigilancia se dio también de formas cuestionables.

 

En 2013, el ex contratista del gobierno Edward Snowden filtró documentos clasificados que detallaron este crecimiento, y que expusieron prácticas poco éticas de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, como espiar correos electrónicos y otras comunicaciones sin conexión al terrorismo.

 

Los cambios en el área de seguridad también afectaron la forma de viajar. Dos meses después de los atentados, nació la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). A partir de entonces, aumentaron significativamente las medidas de seguridad para los viajeros, según el medio NPR.

 

Antes del 11 de septiembre, era común llegar al aeropuerto pocos minutos antes de un viaje. Los detectores usados por seguridad eran relativamente simples, y cualquier persona podía ir directamente a una puerta de embarque sin un boleto de avión o identificación.

 

 

Todo esto cambió tras los atentados. Sin embargo, Crews considera que esta es una consecuencia mínima en comparación a los efectos que aún se viven en otros países.

 

"Los estadounidenses se enfrentan al inconveniente de tener que quitarse los zapatos en los aeropuertos", explicó Crews, pidiendo que se consideren las consecuencias multigeneracionales en países como Afganistán, Irak, Libia y Siria, entre otros.

 

EL DESCUIDO DE OTRAS AREAS

Otro efecto de los atentados se vio de forma más gradual. Estados Unidos, al darle tal importancia a la lucha contra el terrorismo, definió la agenda internacional de las últimas dos décadas.

 

"El terrorismo era un tema más de la agenda internacional, pero el trato y la respuesta que da Estados Unidos a la amenaza magnifica al terrorismo y le da perfil", explicó la doctora María Cristina Rosas, profesora de relaciones internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el webinar "11 de septiembre. 20 años después: el legado" del Centro Olof Palme.

 

Este cambio en la agenda afectó a las prioridades globales que existían en la década de 1990, particularmente en los temas de desarrollo, que las Naciones Unidas habían promovido con medidas como sus Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

 

"Con los atentados terroristas del 11 de septiembre, se empodera la agenda de seguridad sobre la agenda de desarrollo, y el trabajo de los años 90 prácticamente se perdió", aseguró la experta, explicando que esto también afectó a la lucha contra el cambio climático.

 

LA XENOFOBIA Y EL TEMA MIGRATORIO

Por su parte, el doctor Thomas Mockaitis, profesor de historia de la Universidad DePaul, consideró que uno de los cambios más notables luego de los atentados fue la intensificación del sentimiento anti-inmigrante en Estados Unidos y Europa.

 

"Al principio, los estadounidenses temían a los inmigrantes de países musulmanes, pero la islamofobia ha contribuido a la supremacía blanca, que ha sido explotada por la derecha para obtener beneficios políticos", explicó Mockaitis a E Consulta.

 

También recordó que el terrorismo "se ha utilizado incluso como excusa para construir el muro en la frontera entre Estados Unidos y México", refiriéndose a los argumentos de la administración del ahora expresidente Donald Trump.

 

Crews agregó que la historia de la política anti-inmigrante en Estados Unidos es muy larga, pero que la respuesta del país a los ataques del 11 de septiembre  "simplemente facilitó la legitimación de políticas discriminatorias en nombre de la seguridad nacional".