Las tardes para Ángel Daniel son de jugar a las escondidillas con sus amigos, algunas mañanas acompaña a su papá a su parcela para ayudarlo en lo que sus capacidades le permiten, desde hace un año así pasa sus días después de haber dejado la escuela.

 

El niño de ocho años es parte de los 36 mil dos alumnos de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato que dejaron de estudiar en el estado de Veracruz, entre los ciclos escolar 2018 al 2019 y del 2019 al 2020 según el anuario estadístico de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV).

 

El Instituto Mexicano de Estadística y Geografía (INEGI) señala que a nivel nacional de los 33.6 millones de estudiantes en el ciclo 2019-2020, 738.4 mil no concluyeron el ciclo escolar; 98.2 mil de preescolar; 146.1 mil de primaria, 219.2 mil de secundaria; 181.3 mil de educación media y 89.9 mil de superior.

 

Su madre hace seis meses se encuentra postrada en una silla con movimiento limitado, debido a una fractura en el pie. Dice que a partir de las clases virtuales se le dificultó darle seguimiento a las tareas y actividades que los maestros le solicitaban, debido a que no cuentan con un celular.

 

Aunque a inicios de las clases en línea Ángel seguía con las actividades escolares, gracias a que una de sus vecinas le ayudaba con pasarle las tareas que los maestros le enviaban, el accidente de su madre complicó las cosas.

 

"Tiene uno que tener el celular y onde, si nosotros no le sabemos, yo no le sé y entonces su tarea para enseñarle, yo no puedo enseñarle, ni el Florente (su papá), ¿Cómo le vamos a hacer?", se pregunta Lourdes madre de Ángel.

 

Ángel Daniel vive en la comunidad de Santa María Tatetla, municipio de Jalcomulco, ubicado a tres horas de la ciudad de Veracruz, el pueblo de mil 707 habitantes cuenta con una tasa de 16.58 por ciento de población analfabeta, INEGI. 

 

Sus padres forman parte de esa cifra, quienes no contaron con la posibilidad de aprender a leer ni escribir, por lo que les preocupa que su hijo menor pase por lo mismo, pero no cuentan con los recursos suficientes y conocimientos como para ayudarlo.

Debido a eso sus padres decidieron no inscribirlo en el siguiente ciclo escolar, por lo que se quedó en segundo de primaria.

 

"Nosotros nos pedían de 80, 70 (pesos) para las copias (de las actividades escolares) al último ya no las agarrábamos  de inglés, español, unas hojas nos mandó a decir la maestra que las agarrara yo y ya no las agarre", dice Lourdes. 

 

Su papá es campesino, al día gana 120 pesos diarios, con el accidente de su esposa tuvieron que gastar más del dinero que tenían para su recuperación, aunado a eso en la pequeña comunidad el virus de la covid-19  está causando estragos en la salud de la población, por lo que su familia no fue la excepción.

 

Aunque no hubo complicaciones graves tuvieron que gastar en medicamentos y consultas médicas, otro factor que complicó que adquirieran los cuadernillos como guías para apoyo.

 

REZAGO EDUCATIVO UN HECHO: MAESTRO

El maestro Cristian Tepo llega cada 15 días a la comunidad con cuadernillos en mano para entregar a los papás de sus alumnos, desde el municipio de Xico conduce dos horas para llegar y resolver todas las dudas que a su grupo le surgen entre semana.

 

Lleva tres años dando clases en la escuela primaria Licenciado Benito Juárez, es maestro de cuarto grado y de sus 17 alumnos que tiene inscritos solo mantiene comunicación con 14.

 

Todos los días da sus clases por videollamadas, aunque la mayoría de sus alumnos cuenta con celular e internet, también está consciente que los otros tres restantes no cuentan con las mismas posibilidades.

 

"De que hay rezago educativo hay, te das cuenta tan solo en la lectura de los niños, solo leen, pero no comprenden, aunque no todos, va dependiendo de la posibilidad de los padres de ayudarlos y de ellos de aprender", dice Cristian Tepo mientras reparte los cuadernillos.

 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (Coneval) estima que  a nivel nacional se observa que, entre 2018 y 2020 el rezago educativo aumentó en 0.3 puntos porcentuales, 12 pasando de 19.0 por ciento a 19.2, respectivamente.

 

Aunque asegura que ha detectado poca deserción escolar, esto no quiere decir que el rezago no sea un hecho, pues con el nuevo modelo educativo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) aplicó derivado de la contingencia, no les permite reprobar a los alumnos.

 

Esto significa que aunque un alumno no haya entregado ninguna tarea pasó al siguiente grado escolar sin los conocimientos que debió adquirir en el anterior, por lo que los primeros meses serán de refuerzo para atender a los alumnos que se atrasaron.

 

"Ni el sistema nos permitía poner un cinco en la boleta, porque automáticamente nos lo cambiaba a seis", contó Cristian.

En la comunidad existen cuatro planteles educativos, preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, aunque desde hace algunos meses se declaró el regreso a clases presenciales para las escuelas, solo regresaron los alumnos de la secundaria, esto de manera escalonada, por grupos pequeños y solo por dos horas.

 

Mientras que el preescolar, primaria y bachillerato mantienen las clases a distancia, en el caso de los alumnos de la Benito Juárez no regresaron de manera presencial debido a que la escuela no cuenta con las condiciones de agua potable para el regreso, finalizó el maestro.

 

El futuro educativo de Ángel es incierto como el de los más de 36 mil alumnos que al igual que él tuvieron que dejar la escuela, algunos sin la posibilidad de haber aprendido a leer ni escribir.