En una ciudad como Xalapa, donde los problemas de movilidad pegan a todos los sectores por igual, particularmente a personas con discapacidad, Diego López marcó una diferencia: superó las adversidades y fue ganador de tres medallas en los pasados Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Oriundo de la capital de Veracruz, Diego es consciente de que, si bien los espacios para personas con alguna discapacidad son reducidos, también lo son para los peatones, algo que en su opinión se debe de corregir, pues “falta mucho” para que se vuelva una urbe accesible.

 

Puede ser una imagen de 2 personas y personas de pie

 

Recuerda que esta situación se convirtió en un problema al comenzar su carrera en el deporte; sin embargo, también fue una de las motivaciones que lo llevaron a ser unas de las estrellas mexicanas que más brilló en la pasada justa deportiva.

El problema de la movilidad en Xalapa ha sido objeto de estudio. Ya desde 2005 la Universidad Veracruzana (UV) y de la Universidad Alcalá de Henares, de España, hablaban acerca de la “inmovilidad de la movilidad de México”, estableciendo un análisis a fondo de Xalapa.

El estudio, que vio la luz en 2011, sigue vigente. Destaca que una ciudad es el sitio por excelencia donde se refleja un considerable número de problemas sociales; en ella participa activamente la mayoría de la población que piensa que los centros urbanos son capaces de brindarle la calidad de vida deseable.

Sin embargo, señala que en la actualidad ese ideal ha dejado de ser una realidad y contrariamente, ha generado concentración urbana y expansión desordenada que, al mismo tiempo, originó problemas de tipo social-económico, como la pérdida de identidad, exclusión social, problemas de transporte, movilidad urbana y contaminación ambiental; escenarios que finalmente confluyen en sistemas que obstaculizan y que causan el atraso social y económico.

 

“La ciudad de Xalapa Veracruz es un ejemplo de esta situación. Hoy en día la ciudad experimenta una grave problemática de movilidad urbana, producto del uso exclusivo del automóvil y que responde a una cultura individualista o la falta de un sistema de transporte público efectivo, o desde una óptica más general, a la falta de un plan urbano integral que promueva el desarrollo. Esta situación repercute en crisis ecológicas que degradan la calidad de vida de sus habitantes”, indica el estudio.

 

Diego, nadador paralímpico, superó todas esas barreras, pero reconoce que en su momento tuvo que salir de Xalapa, así como del Estado, para poder prepararse. 

 

Puede ser una imagen de 3 personas, personas sentadas e interior

 

FALTA MUCHO POR MEJORAR

“Vivimos en una ciudad donde se complican un poco las cuestiones de movilidad, yo creo que no solamente la movilidad es una de las cosas que más afectan, y no solo a las personas con discapacidades, sino que a todos”, responde al inicio de la charla para dejar claro uno de los primeros obstáculos a los que se enfrentó.

 

Diego afirma que vivir en una ciudad que generalmente no contempla a personas con discapacidad se vuelve una limitante. Sin embargo, esto lo impulsó en parte a llegar a donde está, “a pesar de todo lo malo”.

Cuenta que su condición de discapacidad la desarrolló a los 8 años, después de una cirugía de apéndice, que primeramente le afectó las piernas, pero ahora también ha llegado hasta sus brazos y manos.

 

“Es una afectación neurológica que hace que no desarrolle musculo y que se haga pequeñito, como una poliomielitis más o menos”.

 

Con una sonrisa recuerda que inició en la natación en las albercas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Xalapa. Gracias a que sus padres son maestros de educación física, desarrolló otras capacidades en otros deportes.

 

Puede ser una imagen de 1 persona y piscina

 

El tres veces medallista recuerda que para lograr lo que ha hecho hasta la fecha, tuvo que salir por nueve años de Xalapa, tiempo en que logró consolidarse en la natación, lo que le ha apasionado desde siempre.

 

“Ahora después de 9 años es una realidad. Algo que tengo colgado en el cuello, que agarro con las manos y lo veo ahí, es algo que he logrado. Sí hay muchos atrasos -en Xalapa- pero hay que tomar de las cosas negativas volverlas positivas”, dice.

 

“Yo me fui de Xalapa por eso, por tener todo en contra, de no tener un espacio adecuado donde entrenar, de no tener quien me entrenara, de no tener apoyos”, lamenta. Opina que por esto es necesario un cambio, que poco a poco se va reflejando en su carrera caportiva.

El joven habla también de los apoyos que reciben los deportistas. En su caso, dice, no puede quejarse de los apoyos federales, aunque tiene su reserva a nivel estatal.

Para la justa en Tokio 2020, detalla, tuvo apoyos de preparación previa que le ayudaron a foguearse y llegar a la competencia de la mejor forma, aunque no descarta que su caso no sea el mismo que el de otros compañeros.

 

“Gracias a Dios desde el 2016 que asistí a Río de Janeiro los apoyos han mejorado; ha mejorado mi beca, ha mejorado la oportunidad de poder entrenar aquí en Veracruz en muchos lugares.

“Cuando empieza uno es muy difícil tener ese voto de confianza, quien te preste una alberca, te den la oportunidad de un gimnasio, te den una beca. Pero esto es parte del crecimiento que va teniendo uno como deportista y va adquiriendo al paso del tiempo”.

 

A diferencia del respaldo a nivel federal que se le dio como deportista, Diego no vio el mismo interés en Veracruz, donde existieron “temas complicados” donde no se le reconoció como el atleta que es en su momento, aunque ahora, con tres medallas al cuello, ya le rindió homenaje por parte del Ayuntamiento.

 

VA POR MÁS

 

 

Los sueños de Diego no han terminado con estas tres medallas. Buscará próximamente el Premio Nacional del Deporte, que es otorgado a los atletas más sobresalientes del país. La distinción ya la obtuvo en 2019, en la categoría de Deporte Adaptado.

 

“Podría ser el primer veracruzano en obtener por segunda ocasión el Premio Nacional del Deporte después de una gran temporada como esta. Algo que me entusiasma es pensar que puedo ser un contendiente fuerte para el premio. Espero retirarme muy grande”, dice emocionado al confirmar que también buscará su pase a París 2024.

 

Por ahora, señala que se concentrará en plantearse metas más fuertes y objetivos cada vez mayores a los que ya ha logrado, para llegar al nivel de sus ídolos mexicanos y obtener un mayor número de medallas.

Para lograrlo, Diego sabe que lo primordial es tener buen estado de salud, de la que dice, goza a cabalidad y no representa en ningún sentido riesgo alguno.

El joven cierra la charla con un mensaje bien claro, pese a todos los obstáculos que su ciudad natal misma representa:

 

“Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo. A veces las adversidades en el camino son obstáculos muy grandes que tenemos, pero si tomamos las decisiones pertinentes, podemos estar más cerca de nuestros objetivos. Si tienen un sueño trabajen por ellos”